𝑳𝒂 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒍𝒆𝒄𝒕𝒖𝒂𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒃𝒖𝒓𝒈𝒖𝒆𝒔𝒂 𝒚 𝒆𝒍 𝑷𝒂𝒓𝒕𝒊𝒅𝒐 𝑪𝒐𝒎𝒖𝒏𝒊𝒔𝒕𝒂:
la necesidad histórica de la 𝐮𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐨𝐛𝐫𝐞𝐫𝐚 (1/25)
Desde que el hombre explota al hombre se ha vuelto posible para quien explota concebir al mundo como un ente estático, contemplándolo «desde fuera», pues en su práctica de opresión se posiciona aparentemente divorciado de la sociedad.Dentro de las clases pudientes,por ende (2/25)
surge la intelectualidad, esos «productores de ideas» que hacen avanzar la ciencia de su época y que, determinados ellos mismos por sus relaciones prácticas, forjan las ideas de su clase que, por ser la dominante, otro tanto lo son sus ideas. (3/25)
Esta exterioridad, como dije, era central para perfeccionar el conocimiento de la época, de ahí que encontramos, desde la antigüedad hasta la sociedad capitalista, pasando por el tortuoso medievo, renacimiento e ilustración, bellísimos y suntuosos aportes a la humanidad. (4/25)
Empero, en continuación y ruptura con esta tradición milenaria, Marx pone sobre la mesa que «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.» (5/25)
Esta tesis archiconocida de Marx es igualmente incomprendida. En efecto, sólo un necio o un ignorante podría decir que Aristóteles o Newton no han hecho a la humanidad o a nuestro mundo totalmente diferentes gracias a sus aportes. (6/25)
Pero Marx hace un argumento onto-epistemológico. Ontológico, puesto que explica desde la praxis por qué los filósofos no han podido transformar las relaciones humanas materiales, la base real de su conexión entre sí y con la naturaleza de forma consciente, (7/25)
ese «mundo» social que no logran transformar.
Y epistemológico, en que su posición social así explicada les imposibilita plantear al «ser», a lo real, como contradictorio y material en su esencia, de que no puedan pensar fuera de una posición contemplativa. (8/25)
Es decir, la crítica va en un plano histórico y social, no empírico e individual; no concebir a la «sociedad humana o la humanidad socializada» en su automovimiento material y por ello permaneciendo enclaustrados en la contemplación en lo ideológico y la reforma en lo político.(9
El lector perspicaz se preguntará si Marx no está, como los filósofos que critica, también determinado por la sociedad de su época, y si eso no contradice sus argumentos. A lo que se debe responder sí a lo primero y no a lo segundo. (10/25)
Efectivamente, el pensamiento de Marx, además de recoger lo más rico de la intelectualidad humana, es producto de la época que plasmó en su sensibilidad la falsa universalidad del Estado burgués y, lo más importante, el heroísmo de los miserables: (11/25)
Es el pensamiento de una clase y no de un hombre, entonces, lo que se plasma en Marx, que en su búsqueda por la universalidad se percata de formar parte de un sujeto social práctico que clama por su emancipación de toda la historia: el proletariado revolucionario. (12/25)
No obstante, en su tesis Marx escribe, casi exigiendo, la transformación del mundo, es decir, escribe partiendo de la premisa de que los descubrimientos que ha logrado realizar y proyectar desde su pensamiento no cobran materialidad inmediata, no se realizan prácticamente:(13/25)
Esta posición burguesa que adopta el revolucionario Marx se explica por el fenómeno de desintegración de la burguesía, cuyos elementos desclasados pasan a formar parte de las filas del cuarto estado, elaborando «desde fuera» sus ideas y su política. (14/25)
Pero persistía el problema de cómo elevar al conjunto de la clase a esta novedosa concepción del mundo, de esclarecer su misión histórica de emancipación humana, que la teoría «se apodere de las masas» y se convierta en un poder material: pasar de crítica a praxis revolucionaria
Es aquí donde Lenin da su mayor aporte. Estableciendo al Partido de Nuevo Tipo como forma que debe de adoptar el proletariado revolucionario llevando a cabo su praxis revolucionaria, su proceso autoconsciente de autoemancipación: (16/25)
Es con el PC y la dialéctica vanguardia-masas que lo determina y hace avanzar, que Lenin es capaz de pasar de interpretar el mundo a transformarlo, sin por ello abandonar los principios de la concepción revolucionaria del mundo nacidos del infatigable estudio de la historia (17/)
Lenin establece la inseparabilidad del trabajo teórico del político, que ambos pertenecen a un organismo social novedozo, el PC, que se articula en torno a las tareas del comunismo, y desde su resolución elevando paulatinamente a más amplios dominios de las masas (18/25)
Es por todo esto que para poder continuar en cualquier derrotero de racionalidad, verdad y libertad no podemos hacerlo, como efectivamente se pudo en el pasado, desde la exclusiva contemplación del ser social. Esto era válido hasta antes del Ciclo de Octubre, e incluso (19/25)
determinó de forma no insignificante a éste en sus prolegómenos (Marx, Engels, Lenin eran burgueses), pero con la materialización del PC, se vuelve imposible abanderar el progreso sin someterse al intelectual colectivo que es el PC. (20/25)
Como breve paréntesis, esto explica la completa pérdida de rigor intelectual dentro de la burguesía, su reniego de la verdad, su escepticismo y su pragmatismo, pues su posición de clase le imposibilita ver más allá de su ombligo inflamado. (21/25)
Pero con el cierre del Ciclo de Octubre y la pérdida del referente de la revolución muere la utopía, muere la esperanza hecha carne y se pone a la orden del día la conquista de la sociedad por la reacción burguesa, sembrando decepción y minando todo progreso real e intelectual(22
Por todo esto la tarea de construcción de cuadros comunistas se vuelve la tarea de nuestra época, donde la formación de teóricos obreros sea la tarea principal de la vanguardia hoy en día, pues todo desarrollo intelectual debe estar vínculado a la reconstitución de ese (23/25)
sujeto revolucionario que es el PC.
Esos elementos de las clases pudientes que rechazaban su comodidad y se sometían a la dialéctica implacable de la emancipación humana, si bien puede ocurrir como fenómeno aislado, ya no configuran una tendencia en nuestra época (24/25)
Es la universidad obrera, la formación en absolutamente todo el saber, la que establecerá los cimientos para la recuperación de la subjetividad, para ser capaces de tener independencia y a partir de la misma atrevernos a devenir libres en la lucha contra el capital. (25/25)
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Mejor imagen no se puede para representar los intereses de la aristocracia obrera proletarizada que se pinta de rojo reclamando su trozo del pastel imperialista.
Aprovecho la oportunidad para esclarecer la posición proletaria respecto al Estado, abro hilo:
En 1917, en vísperas de Octubre, cuando la conquista el Poder se planteaba con imperiosa necesidad y denunciando el socialchovinismo recalcitrante en la ahora decaída Socialdemocracia Internacional, Lenin escribe “El Estado y la Revolución”, donde insiste en un punto clave:
Empieza estableciendo claramente que la naturaleza del Estado burgués no es otra que su dictadura clasista, es decir, que excluye sistemáticamente al proletariado del poder, de ahí que el planteamiento del proletariado como clase dominante debe necesariamente destruir ese Estado: