El documental "Infiltrats", emitido por TV3 el pasado domingo, ofrece una imagen cruda y realista de una cultura militante incapaz de hacer la revolución.
Para quienes no lo hayan visto, el documental relata los casos de 4 policías nacionales infiltrados en movimientos sociales y organizaciones políticas de Cataluña y Valencia entre los años 2020 y 2021.
En él se recogen detalles sobre todo el proceso, desde los procedimientos de infiltración hasta los detalles de su desenmascaramiento. Como decíamos, atender a como los 4 policías actuaron ofrece poderosas lecciones sobre una tradición militante destinada al fracaso.
En primer lugar, la dimensión "personal" tuvo un rol fundamental. Desde la amistad con personas vulnerables hasta las relaciones sexoafectivas, el modus operandi fue el de emplear esta vertiente para prosperar en los espacios en los que estuvieron.
El caso del infiltrado en el barrio de Sant Andreu es paradigmático. Su amistad con una persona en situación de vulnerabilidad la complementó con la búsqueda de objetivos en aplicaciones de citas en las que se puede filtrar los resultados por orientación política.
Por no hablar de la policía que, directamente, entabló una relación con un militante hasta el punto de irse a vivir con él y presentarle a su madre.
La parte del ocio también fue decisiva. Se reconoce abiertamente en el documental que el consumo de drogas, alcohol y la asistencia en fiestas se consideró un elemento relevante para establecer confianza.
La vía de entrada de 3 de los 4 policías fue la universidad, enclave de reclutamiento predilecto de organizaciones de todo el espectro "izquierdista" donde las dinámicas militantes y la juventud e inexperiencia de los integrantes facilitan enormemente este tipo de acciones.
En definitiva, todo se resume en una constatación que puede pasar desapercibida en el documental pero que es decisiva: ninguno de los 4 infiltrados tenía un discurso político definido.
Se ganaron a la gente en base a esta vertiente personal, a la presencia en los espacios de ocio y también, es cierto, a una voluntariosa militancia completamente acrítica en todos los espacios en los que estuvieron.
La perspectiva general que dibuja este breve resumen, como decíamos, ilustra todo aquello con lo que es preceptivo romper si queremos tener alguna posibilidad de construir un Partido Comunista a la altura del desafío histórico que tenemos delante.
A modo de conclusión, un último apunte. Es normal, y hasta positivo, sentir miedo ante esta situación, igual que lo es, parcialmente, que exista hoy una indignación generalizada en referencia a estos hechos.
Sin embargo, como comunistas, nuestra tarea es no redundar en este discurso moralizante. ¿Se trata de procedimientos repugnantes? Sí. ¿Se podría hablar de tortura en ciertos casos? Seguramente.
La pregunta importante es :¿Y qué hacemos? Claro que el Estado capitalista está dispuesto a emplear todas las herramientas a su alcance para perseguir y destruir cualquier forma de disidencia.
Y en el momento en que surja una alternativa verdaderamente revolucionaria los métodos serán infinitamente peores. Nuestra historia está repleta de ejemplos.
La cuestión que debemos plantearnos es si estamos dispuestos a trabajar incansablemente para acabar con este mundo, para que llegue nuestro momento. Y cuando este llegue, que llegará, si pondremos o no excusas.
No quisiéramos cerrar sin acordarnos de todos aquellos camaradas investigados, encerrados, torturados y espiados alrededor del Estado y del mundo. Venceremos, pero para ello debemos ser consecuentes y aprender la lección. Por los que nos precedieron y por los que vendrán.
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Camaradas, hoy quisiéramos hablar sobre el combate contra el fascismo tomando como base histórica un evento famoso pero algo desconocido: el asesinato de Horst-Wessel, miembro de las SA, a manos de Albrecht "Ali" Höhler, miembro del Partido Comunista Alemán.
Y es que, recientemente, el tema en boga es el «auge del fascismo» y cómo combatirlo. Los métodos de lucha propuestos van desde la «kulturkampf» hasta la «autodefensa». Ya hemos hablado sobre la primera -nuestro último artículo trata esta cuestión-. kursant.website/nuevas-herrami…
Pero sobre el «escuadrismo rojo» no hemos dado más que un par de pinceladas. El asesinato de Wessel nos permite ampliar la mira y encontrar paralelismos -si bien superficiales- en la moribunda República de Weimar, momento que todo el mundo encuentra equiparable con la actualidad.
En medio de la crisis de la DANA, el progrerío español se ha dedicado a difundir videos e imágenes de migrantes ayudando y contribuyendo a quitar barro o a rescatar víctimas del temporal.
Con estos ejemplos pretenden demostrar que la población migrante "es buena". Parece que el migrante se tiene que ganar el respeto a base de contribuir más que otros en labores asistencialistas.
Se trata de un intento de contrarrestar los múltiples videos que la extrema derecha hace circular con bulos o información sesgada sobre la inmigración de forma constante.
Mañana habrán pasado dos semanas desde que la DANA arrasó los pueblos de la periferia valenciana y parte de Albacete. Parecería que el estado burgués debería haber reinstaurado cierta normalidad en la gestión de la tragedia. Nada más lejos de la realidad.
La situación solo puede calificarse como ridículamente devastadora. La devastación no requiere mayor explicación: los coches destrozados y la chatarra que no siguen donde los dejó la riada se amontonan en pilas distribuidas sin ton ni son.
Los bajos siguen inhabitables, denunciando con sus marcas de barro la negligencia de un estado incapaz de enfrentar la emergencia. Las alcantarillas ya no tragan, embozadas por el lodo, y el agua estancada libera aromas pútridos, en muchos casos mezclados con aguas fecales.
No es «lamebotismo» o sumisión, sino interés geopolítico y alineamiento estratégico. Enfrentar estas cuestiones desde una perspectiva de «falta de carácter» es problemático, porque a la burguesía española le dan igual los muertos por la DANA, los proletarios de su propio país y,
por supuesto, los palestinos. Al Gobierno de España, como representante político de su burguesía y garante del orden establecido, le importa, sobre todo, el cálculo político, el balance de beneficios, y, siendo más concretos, a cada una de las fuerzas políticas le interesa su
permanencia en el poder. No es que España sea carente de soberanía, no es que su «clase política» sea sumisa, es que España es un país imperialista que se beneficia enormemente del orden internacional actual, que se lucra del comercio con Israel, elpais.com/espana/2024-11…
Twitter, igual que cualquier otro medio de comunicación, no es una entidad neutral. Está hecho para reproducir los intereses de la clase burguesa. El algoritmo promociona el insulto fácil, la carencia de debate, la difusión de noticias falsas y el contenido salseante.
Uno de los mayores exponentes de esto es Wall Street Wolverine, cuya labor es estar crónicamente online tergiversando y subiendo videos sacados de contexto o información directamente falsa para alimentar los ya existentes sesgos de la sociedad burguesa.
En Ámsterdam no habían «hordas musulmanas cazando judíos». Se trataba de una organización espontánea propalestina organizada por varias agrupaciones de la ciudad contra los hinchas sionistas.
Camaradas, con motivo del 107° aniversario de la Revolución de Octubre quisiéramos, en lugar de lanzar una dedicatoria, rescatar los elementos que permitieron a los bolcheviques hacerse con el poder.
Por tal razón, y a tenor de las circunstancias actuales, en los próximos días pondremos a vuestra disposición la obra "¡Forjemos un Partido Bolchevique!", de Ósip Piátniski.
En este breve librillo, el que fuera secretario del Comité Ejecutivo de la Kommintern lanza una crítica mordaz a los partidos comunistas occidentales comparando las condiciones de la Rusia zarista con las de la Europa de entreguerras, mucho más cercanas a las nuestras.