«¿Fueron Hitler y el nazismo una anomalía? ¿Constituyeron una excepción importante y deplorable a una regla general que sostiene que el mundo occidental, incluida Alemania, hoy miembro ejemplar de la Unión Europea y de la +
amorfa comunidad internacional, se comporta correctamente en otras
palabras, respeta los derechos humanos, adora los sistemas políticos democráticos y aborrece la guerra por principio? Parece que no, porque ya mucho antes de que Hitler apareciera en escena, Alemania no era +
muy aficionada a la democracia, como puso de manifiesto el gobierno autoritario del "canciller de hierro", Bismarck; y con ocasión de la guerra franco-prusiana de 1870-71 y de la "Gran Guerra" de 1914-18, el Reich reveló su inclinación por el militarismo. Durante los años +
veinte y treinta, e incluso después de la Segunda Guerra Mundial, también surgieron dictaduras fascistas y cripto o cuasifascistas que mostraban similitudes con el régimen nazi de Hitler en Italia, España y muchos otros países occidentales.
¿Y no había muchos colaboracionistas en todos los países ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, personas que no encontraban nada objetable en Hitler y su régimen nazi? Del mismo modo, con respecto a los derechos humanos, la Alemania de Hitler, el +
infame Tercer Reich, no constituyó una anomalía en absoluto. En sus posesiones coloniales, los británicos, belgas, franceses, holandeses, españoles, portugueses y los propios alemanes también habían tratado (mal) a personas supuestamente inferiores, negras, morenas y/o +
amarillas, como "subhumanos" o "infrahombres" (Untermenschen), por utilizar una terminología asociada principalmente con el nazismo pero acuñada en realidad en Estados Unidos, como veremos más adelante; y en demasiados casos habían exterminado a estas poblaciones, en parte +
si no totalmente, mucho antes de que Hitler infligiera el mismo destino a judíos y romaníes. Los alemanes no habían necesitado a Hitler para exterminar prácticamente a las naciones herero y nama en su colonia de Südwest-Afrika, la actual Namibia, en los años 1904-7, en lo que +
se ha denominado el primer genocidio del siglo XX. Hitler no fue una anomalía, un extraño accidente de tráfico, por alguna razón made in Germany, en el camino del mundo occidental desde la Edad Media hacia un futuro cada vez más próspero y justo, como se presentan las cosas con +
demasiada frecuencia en libros y documentales. Hitler y su nazismo, así como los regímenes fascistas de Mussolini, Franco, Pinochet y otros dictadores, encajan perfectamente en el marco de la historia de Alemania, de Europa en general y del resto del mundo occidental. +
No son en absoluto atípicos en los anales de un sistema capitalista que nació en el corazón del mundo occidental pero que se ha transformado durante los últimos siglos en un auténtico sistema mundial. El nazismo de Hitler, y el fascismo en general, fueron de hecho una +
manifestación del capitalismo y el capitalismo sigue siendo muy capaz de generar nuevas formas de fascismo. Hitler nunca habría llegado al poder en Alemania sin el apoyo de la élite de la sociedad alemana contemporánea, que incluía principalmente a terratenientes aristocráticos,+
generales del ejército —normalmente con nombres que empiezan por von, lo que refleja un origen aristocrático— ,prelados de las iglesias protestante y católica, altos funcionarios de la burocracia estatal, profesores universitarios y por último, pero no por ello menos importante,+
los principales banqueros e industriales de la nación».
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A lo largo de su historia de casi 250 años, Estados Unidos ha estado involucrado en numerosos conflictos militares. Según estimaciones y estudios históricos, se calcula que Estados Unidos ha estado en guerra durante aproximadamente 222 años de su existencia. Esto significa que, +
«Además, sus logros se refieren a concreciones y casos especiales de la problemática general, más amplia, del materialismo histórico y son susceptibles, por tanto, de ser incorporados por éste. El problema del «poder para» suscita la pregunta: ¿poder para qué? +
Naturalmente, es importante identificar y cuantificar el abanico de sujetos políticamente influyentes y valorar los recursos de poder de un determinado Estado. (Para ilustrar lo que decimos con un ejemplo extremo, y que algunas veces han menospreciado, trágicamente, bastantes +
marxistas, hay que distinguir, evidentemente, entre una democracia competitiva y una dictadura fascista o una oligarquía oscurantista, y esto aunque las tres sean manifestaciones del poder de clase burgués.) Ahora bien, una vez hemos localizado quiénes son el sujeto o sujetos +
Aparatos de Estado y poder estatal en el feudalismo, el socialismo y el capitalismo
Göran Therborn
"El poder se estudia considerando las preferencias, las alternativas, las opciones, y así sucesivamente. +
En realidad, algunos de los teóricos «económicos» también se interesan en la cuestión del «poder sobre». El enfoque materialista histórico, marxista, es profundamente distinto. A diferencia de los otros dos, su punto de partida no es «el punto de vista del actor», sino los +
procesos sociales de reproducción y transformación. Si hubiera que resumirlo, como a los otros, en una sola pregunta, ésta podría ser: ¿ cuál es el carácter del poder y cómo se ejerce? Por consiguiente, el modo de investigación materialista histórico busca definir, +
«[Por lo Tanto], el ascenso de Hitler fue visto por los sionistas simplemente como el último episodio antisemita. Pero esta vez las cosas eran diferentes. En un sentido macabro, las cosas eran ideales. Los judíos alemanes no eran campesinos rusos empobrecidos ni comerciantes +
polacos de clase baja con pocos objetos de valor. Estos judíos alemanes eran sólidamente de clase media. Poseían tierras, casas, muebles, acciones. Eran abogados, médicos, ingenieros, científicos, artistas, funcionarios. No eran propietarios de escaparates, sino de cadenas de +
grandes almacenes. No eran propietarios de casas de empeño, sino de grandes bancos comerciales. Estos hombres y mujeres que no tenían cabida en el Reich alemán encontrarían un lugar indispensable en la nación judía. De su desposesión vendría la reposesión. He aquí: Israel +
«Nazi Nexus».
La Conexión de las Empresas Estadounidenses con el Holocausto de Hitler.
Edwin Black
Adolf Hitler llevó el tema del odio local a los judíos a un nuevo nivel dramático y odioso. La solución de Lutero fue defendida por Hitler, no sólo capítulo y versículo, sino +
con un nuevo imperativo y fundamento político. Ya no era sólo una cuestión de prejuicios medievales contra un grupo ajeno: los judíos. Hitler inculcó una nueva justificación intelectual antijudía para el nuevo siglo intelectual, y tachó a los judíos de "amenaza internacional" +
que debía ser derrotada y destruida. Según Hitler, los judíos controlaban y manipulaban nefastamente los medios de comunicación, el dinero, los militares y todas las travesuras del mundo. El objetivo oculto judío, insistía, era la dominación de toda la humanidad a través de +
Entablóse una lucha a muerte por cada planta y cada habitación. Unos cuantos comunistas voluntarios —G. Zaguítov, A. Lisimenko, V. Mákov y M. Minin—, abriéndose camino con fuego de subfusiles y granadas, subieron hasta el tejado del edificio y pusieron en él la bandera roja.
En la noche del 30 de abril al 1 de mayo fue izada en el frontón del Reichstag la bandera que el Consejo Militar del 3er ejército de choque entregó al 756 regimiento. Esta tarea la cumplieron los exploradores del regimiento M. Egórov y M. Kantaria.
Sin embargo, el combate duró aún todo un día. Hasta la mañana del 2º de mayo no capituló el resto de la guarnición del Reichstag. También atacaron con éxito las tropas que operaban al norte de Berlín. Al atardecer el 30 de abril estaban a una distancia de 15 a 20 kilómetros