Unos apuntes sobre el apartado acerca de Palestina en Línea Proletaria nº9 con el objetivo de esbozar, en forma de breves tesis esquemáticas, lo que distingue a las posiciones de la LR (marxismo de nuestros días) de otras perspectivas (no me refiero a organizaciones concretas).
Contra el liquidacionismo derrotista que condena a los palestinos a la desaparición, la LR celebra y reivindica a la resistencia palestina y sus acciones: la rebelión se justifica. Como diría Lenin, el esclavo que no se rebela no merece compasión.
Ahora bien, que la rebelión esté justificada no es suficiente. Contra el triunfalismo espontaneísta, la LR señala las limitaciones inherentes a la resistencia palestina, vinculadas a su dirección burguesa, que supedita el desarrollo de sus acciones a la política internacional:
A la vez que se saluda la solidaridad internacional con Palestina y se denuncia la represión contra la mismas, se cuestiona y critica la naturaleza reformista, centrada en la presión sobre sus gobiernos, del movimiento internacional de solidaridad con Palestina.
Contra la retórica internacionalista abstracta, la LR parte del criterio estaliniano de “apoyo directo” a la lucha de la liberación nacional. ¿En qué consiste esto ahora? Precisamente en la reconstitución del PC como mediación para poder satisfacer ese apoyo directo.
Finalmente, contra el empirismo nacionalista, la reconstitución del PC solo puede fundamentarse sobre el Balance del Ciclo de Octubre, ejercicio directamente internacionalista, donde las fronteras no juegan papel alguno. Esto es un pilar de la solidaridad internacionalista.
P.D. Con este hilo no he pretendido presentar una articulación coherente de la totalidad de la línea política de la LR respecto al conflicto palestino, sino simplemente reseñar algunos elementos que la enfrentan a algunas desviaciones burguesas, apoyándome sobre LP9.
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Uno de los elementos fundamentales de la emancipación de los siervos fue la destrucción de los grilletes que ataban por ley a los campesinos a un territorio determinado, a los dominios de su señor. (1/7)
La libertad de movimientos es, por tanto, uno de los pilares que signan la transición del feudalismo a un estadio de civilización superior, el capitalismo, que amplía el espectro de la libertad humana (por supuesto, con limitaciones).
El "obrero libre" se caracteriza por emanciparse de las cadenas feudales, por la posibilidad de vender su mercancía (la fuerza de trabajo) sin coerciones jurídicas que lo cohíban. Toda limitación a sus "derechos" en el plano de la movilidad supone un atentado contra la (...)
Varios destacamentos del Estado español (entre ellos @IniciativaComun y el @PCPE_Comunista ) participan en la "World Anti-imperialist Platform" (WAP) . Echemos un vistazo a algunos de los elementos ultrarreaccionarios con los que nuestros “camaradas” comparten espacio 🧵🧵(1/12).
El órgano de expresión de la WAP (PO) sirve como repositorio de una gran variedad de artículos independientes en los que las organizaciones vuelcan su producción teórica y dan a conocer sus posiciones. Apreciemos algunos de los disparates más reseñables. wap21.org/?cat=10
1) Stephen Cho (coordinador del International Korean Forum) cree que la Tercera Guerra Mundial que se avecina es una guerra anti-imperialista, ya que la China "socialista" y Rusia han unido fuerzas con el objetivo de“parar al imperialismo” (PO nº9).
Unos apuntes sobre la revolución islámica iraní 🧵🧵
El seguidismo es prácticamente la norma entre los sectores de vanguardia, por ejemplo, respecto al régimen iraní. En este contexto, resulta conveniente dar unas pinceladas sobre cómo se estructuró en 1979 (1/9):
La caída del sha fue consecuencia de una alianza entre la burguesía islamista (muy ligada al bazar) y la juventud obrera, bajo el amparo de intelectuales islamistas (en particular, Jomeini), que consiguió arrastrar a las “clases medias” urbanas laicas.
Pero tras conquistar el poder, la alianza se resquebrajó. Las “clases medias” laicas sucumbieron al de poco; después vendría el turno de las masas obreras. Éstas, aunque carentes de independencia, se habían convertido en una fuerza política relevante y, por momentos, desbordante.
En un momento de crisis donde las limitaciones estructurales del modo de producción capitalista afloran con la mayor nitidez, el PCTE decide sumarse a las consignas emitidas por un sector de la burguesía española.
En lugar de desenmascarar, mediante la crítica revolucionaria, la naturaleza reaccionaria del capital y del Estado, señalar a las masas las verdaderas causas que suyacen a los hechos que han provocado su descontento, el PCTE se limita a exigir la dimisión de un actor particular.
Es decir, focaliza, mediante esta consigna, promocionada por el ala "progresista" de la burguesía (PSOE y compañía), la responsabilidad de la crisis de la DANA en una única persona (¿se solucionaría poniendo a "otra"?), exonerando al sistema que la ha engendrado.
"Después de mí, el diluvio", decía Marx refiriéndose a la burguesía, depredadora por naturaleza e indiferente a las consecuencias de sus propios actos. Afirmación que encaja a la perfección con el horror que el levante peninsular está experimentando.
La insaciable búsqueda de ganancias indujo al capital inmobiliario español a edificar en esta zona, de forma masiva y sin control alguno, sobre orillas de ríos y arrollos, terrenos altamente inundables. ¿Qué podría pasar?
Por si fuera poco, el inusitado conocimiento y dominio sobre la naturaleza del que se dispone (desarrollo de las fuerzas productivas), ha chocado una vez más con la dinámica interna de este modo de producción (valorización del valor).
A algunos les han saltado las alarmas por la futurible integración del movimiento por la vivienda dentro de los cauces institucionales: "nosotros no somos un nuevo 15-M interclasista" dicen.
Pues bien, además de la evidente extracción social interclasista del propio movimiento (donde la aristocracia obrera en proceso de proletarización es un contingente fundamental), la cuestión de la integración no se dirime tanto en términos "sociológicos" (+),
(+) sino más bien ideológico-políticos. Se trata de lo que la LR denomina "dialéctica masas-Estado"; a saber, el inevitable encuadramiento del movimiento espontáneo de resistencia dentro de las coordenadas y correas de transmisión del Estado burgués.