Sobre la disolución de la URSS, es interesante ver el modo en que la estructura del Partido Comunista y la del Estado eran redundantes y contradictorias. Al minimizar el papel del Partido, Gorbachov crea el marco legal para la disolución en pequeñas repúblicas nacionales.
No entraremos en detalle, puesto que el tema es meritorio de un análisis profundo. Sin embargo, creemos que cuatro pinceladas pueden resultar útiles.
El poder soviético se plantea como un poder dictatorial transitorio en un sentido histórico; un poder que trabaja activamente para hacer desaparecer las condiciones que lo han engendrado y a sí mismo.
El Partido es la fuerza motriz de la revolución, mientras que el Estado –obrero– es una suerte de «ejecutor». No debemos confundir esta división –simplificada hasta la náusea– con la que existe entre el poder legislativo y ejecutivo.
Para ilustrar el caso, tomemos una fábrica estatal. La fábrica tiene su administración «técnica» –encargada de la producción propiamente dicha– y su administración política, encarnada por lo general en la figura del comisario político.
Las atribuciones de ambos organismos se solapan. Al final, la aplicación de una directriz «política» pasa por una transformación de la operación «técnica». Pero la división tiene un cierto sentido, la «politika» prima sobre la «tekhnika».
El Estado y el Partido son necesarios en la medida en que el primero es un «mal necesario» mientras que el Partido es el ente social encargado de barrer con él. Si bien a partir de 1936 se produce una «normalización» del Estado
–motivada por el absoluto fracaso de las revoluciones en Europa occidental y el aislamiento internacional de la Unión Soviética– la «estatalización» completa de la U.R.S.S. no se producirá hasta 1956.
Esto nos trae de vuelta al año 1988, concretamente al mes de septiembre. Gorbachov, en su intento de «salvar la URSS» –que de socialista y soviética tenía ya poco más que el nombre–, y en base a una tergiversación grotesca del leninismo,
debilita el Secretariado del Partido mediante la creación de una miríada de comisiones adjuntas que, en la práctica, impiden que se celebren reuniones mientras refuerza el poder del Soviet Supremo.
Es decir, debilita el Partido y refuerza el Estado. ¿Cuál es el resultado? Que el organismo dictatorial del proletariado –repetimos, podrido ya hasta la médula– queda anulado de facto y, con ello, el «pegamento» que mantenía unido al país.
En su lugar, las incipientes burguesías nacionales que han medrado en los órganos estatales y partidarios tienen vía libre para iniciar sus respectivos procesos de secesión –derecho reconocido legalmente en la Constitución Soviética–.
Esto explica en buena medida la «muerte pacífica» de la URSS. Tras décadas de restauración capitalista y de acumulación de una nueva burguesía, el poder del Partido es disuelto ya no solo de facto, sino también de iure.
Gorbachov y cía. restan sin poder real, mientras que las sucesivas burguesías nacionales empiezan, ahora sí, a restaurar el poder burgués de forma abierta y acelerada.
Claro que, por la forma en que surgió esta nueva burguesía –en esencia mediante el saqueo, la corruptela y el desmantelamiento de la propiedad colectiva– el capitalismo de estos nuevos estados tendrá un carácter «mafioso», por decirlo de algún modo.
En fin, y por si a alguien le interesa, «Armageddon Averted», de Stephen Kotkin, nos parece una espléndida introducción a la caída de la Unión Soviética. Aunque el autor sea profunda y abiertamente anticomunista, creemos que la exposición es solvente y honesta.
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Imperio Alemán, abril de 1919. Baviera, uno de los estados históricamente más conservadores del Reich, y en coexistencia con la reacción generalizada y focalizada del SPD contra el levantamiento espartaquista, es una República Soviética.
Tal vez sea más correcto denominarla «República de Consejos». Por más que sean sinónimos, la efímera República Soviética de Baviera poco tiene que ver con el bolchevismo que lucha por su supervivencia a más de 2.000 kilómetros.
Y es que la R.S.B. es una recién nacida: apenas han transcurrido unos días desde el 7 de abril, día de su fundación. La República nace por obra de un golpe de Estado de la sección local del KPD, otro recién nacido.
Las bondades del gobierno de izquierdas: «ataca» a la patronal subiendo el SMI 50 míseros euros para luego saquear a los obreros que con suerte llegan a final de mes.
No es ningún secreto que la subida del SMI siempre por debajo de la del IPC es una forma de mantener el salario real a la baja.
Aumentar la tasa de explotación a la vez que aumenta el salario nominal es perfectamente posible y genera menos resistencia que una reducción vía decreto del salario mínimo.
Camaradas, ponemos a vuestra disposición «¡FORJEMOS UN PARTIDO BOLCHEVIQUE!», de Ósip Piátniski. Una obra que desarrolla de forma concreta la forma que adquirió el Partido Bolchevique desde sus orígenes hasta el triunfo de la Revolución.
Hace mucho tiempo que venimos leyendo más de una reflexión que nos parece errónea sobre la forma organizativa del Partido. La falsa contraposición entre vanguardia y masas, los debates sobre la clandestinidad, las excusas para eludir el trabajo en los centros de trabajo, etc.
Sabemos que este debate solo se aclarará en la práctica, cuando un modelo se imponga irremediablemente al otro. Sin embargo, y precisamente porque los comunistas han olvidado qué fue lo que proporcionó el triunfo a los bolcheviques,
El documental "Infiltrats", emitido por TV3 el pasado domingo, ofrece una imagen cruda y realista de una cultura militante incapaz de hacer la revolución.
Para quienes no lo hayan visto, el documental relata los casos de 4 policías nacionales infiltrados en movimientos sociales y organizaciones políticas de Cataluña y Valencia entre los años 2020 y 2021.
En él se recogen detalles sobre todo el proceso, desde los procedimientos de infiltración hasta los detalles de su desenmascaramiento. Como decíamos, atender a como los 4 policías actuaron ofrece poderosas lecciones sobre una tradición militante destinada al fracaso.
Camaradas, hoy quisiéramos hablar sobre el combate contra el fascismo tomando como base histórica un evento famoso pero algo desconocido: el asesinato de Horst-Wessel, miembro de las SA, a manos de Albrecht "Ali" Höhler, miembro del Partido Comunista Alemán.
Y es que, recientemente, el tema en boga es el «auge del fascismo» y cómo combatirlo. Los métodos de lucha propuestos van desde la «kulturkampf» hasta la «autodefensa». Ya hemos hablado sobre la primera -nuestro último artículo trata esta cuestión-. kursant.website/nuevas-herrami…
Pero sobre el «escuadrismo rojo» no hemos dado más que un par de pinceladas. El asesinato de Wessel nos permite ampliar la mira y encontrar paralelismos -si bien superficiales- en la moribunda República de Weimar, momento que todo el mundo encuentra equiparable con la actualidad.
En medio de la crisis de la DANA, el progrerío español se ha dedicado a difundir videos e imágenes de migrantes ayudando y contribuyendo a quitar barro o a rescatar víctimas del temporal.
Con estos ejemplos pretenden demostrar que la población migrante "es buena". Parece que el migrante se tiene que ganar el respeto a base de contribuir más que otros en labores asistencialistas.
Se trata de un intento de contrarrestar los múltiples videos que la extrema derecha hace circular con bulos o información sesgada sobre la inmigración de forma constante.