Si miramos más allá de la personalidad de Trump y su caótica candidatura en realidad lo que vemos son los intereses geopolíticos yankis manifestados en su persona y su cúpula de payasos.
La administración Trump sabe perfectamente que la subida de aranceles terminará por repercutir al precio de consumo de muchos productos en el corto plazo. Las empresas en territorio americano pueden subir sus precios tranquilamente pues su competencia debe costear los aranceles.
Pero la imposición de estas políticas proteccionistas tienen varias razones de ser:
1. Acercar a los diferentes entramados monopolistas americanos hacia su administración -los que no lo están ya- y enviar un claro mensaje de que puede hacer tambalear su estabilidad.
2. Asegurar que muchas empresas americanas les salga cada vez más rentable producir en territorio estadounidense, reduciendo la dependencia internacional del capital americano.
Esta segunda razón es la forma que tiene Estados Unidos para combatir a los otros polos imperialistas globales: reducir la dependencia de terceros de su ciclo de producción completo.
Recordemos que EEUU es un país que importa más bienes de consumo de los que exporta, dependiendo enormemente de las importaciones para compensar la balanza comercial, cosa que amenaza su estabilidad ante una posible guerra a gran escala donde las rutas comerciales se rompan.
3. El mismo mensaje que lanza internamente a su burguesía, Trump lo lanza también a las demás potencias capitalistas. Se ha terminado ese «poder blando» que tanto ha gustado a los dirigentes americanos los últimos 50 años.
Vuelve a la luz el verdadero carácter de Estados Unidos y su «destino manifiesto». El problema aquí es que esa compensación de la balanza de forma tan brusca puede salir mal fácilmente y provocar una transición muy abrupta.
Una guerra comercial es la forma que tienen los capitalistas para proteger su capital en rotación y poder colocar su producción al mercado, pero a costa, claro, de una muy posible escalada militar.
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh
Sobre la disolución de la URSS, es interesante ver el modo en que la estructura del Partido Comunista y la del Estado eran redundantes y contradictorias. Al minimizar el papel del Partido, Gorbachov crea el marco legal para la disolución en pequeñas repúblicas nacionales.
No entraremos en detalle, puesto que el tema es meritorio de un análisis profundo. Sin embargo, creemos que cuatro pinceladas pueden resultar útiles.
El poder soviético se plantea como un poder dictatorial transitorio en un sentido histórico; un poder que trabaja activamente para hacer desaparecer las condiciones que lo han engendrado y a sí mismo.
Imperio Alemán, abril de 1919. Baviera, uno de los estados históricamente más conservadores del Reich, y en coexistencia con la reacción generalizada y focalizada del SPD contra el levantamiento espartaquista, es una República Soviética.
Tal vez sea más correcto denominarla «República de Consejos». Por más que sean sinónimos, la efímera República Soviética de Baviera poco tiene que ver con el bolchevismo que lucha por su supervivencia a más de 2.000 kilómetros.
Y es que la R.S.B. es una recién nacida: apenas han transcurrido unos días desde el 7 de abril, día de su fundación. La República nace por obra de un golpe de Estado de la sección local del KPD, otro recién nacido.
Las bondades del gobierno de izquierdas: «ataca» a la patronal subiendo el SMI 50 míseros euros para luego saquear a los obreros que con suerte llegan a final de mes.
No es ningún secreto que la subida del SMI siempre por debajo de la del IPC es una forma de mantener el salario real a la baja.
Aumentar la tasa de explotación a la vez que aumenta el salario nominal es perfectamente posible y genera menos resistencia que una reducción vía decreto del salario mínimo.
Camaradas, ponemos a vuestra disposición «¡FORJEMOS UN PARTIDO BOLCHEVIQUE!», de Ósip Piátniski. Una obra que desarrolla de forma concreta la forma que adquirió el Partido Bolchevique desde sus orígenes hasta el triunfo de la Revolución.
Hace mucho tiempo que venimos leyendo más de una reflexión que nos parece errónea sobre la forma organizativa del Partido. La falsa contraposición entre vanguardia y masas, los debates sobre la clandestinidad, las excusas para eludir el trabajo en los centros de trabajo, etc.
Sabemos que este debate solo se aclarará en la práctica, cuando un modelo se imponga irremediablemente al otro. Sin embargo, y precisamente porque los comunistas han olvidado qué fue lo que proporcionó el triunfo a los bolcheviques,
El documental "Infiltrats", emitido por TV3 el pasado domingo, ofrece una imagen cruda y realista de una cultura militante incapaz de hacer la revolución.
Para quienes no lo hayan visto, el documental relata los casos de 4 policías nacionales infiltrados en movimientos sociales y organizaciones políticas de Cataluña y Valencia entre los años 2020 y 2021.
En él se recogen detalles sobre todo el proceso, desde los procedimientos de infiltración hasta los detalles de su desenmascaramiento. Como decíamos, atender a como los 4 policías actuaron ofrece poderosas lecciones sobre una tradición militante destinada al fracaso.
Camaradas, hoy quisiéramos hablar sobre el combate contra el fascismo tomando como base histórica un evento famoso pero algo desconocido: el asesinato de Horst-Wessel, miembro de las SA, a manos de Albrecht "Ali" Höhler, miembro del Partido Comunista Alemán.
Y es que, recientemente, el tema en boga es el «auge del fascismo» y cómo combatirlo. Los métodos de lucha propuestos van desde la «kulturkampf» hasta la «autodefensa». Ya hemos hablado sobre la primera -nuestro último artículo trata esta cuestión-. kursant.website/nuevas-herrami…
Pero sobre el «escuadrismo rojo» no hemos dado más que un par de pinceladas. El asesinato de Wessel nos permite ampliar la mira y encontrar paralelismos -si bien superficiales- en la moribunda República de Weimar, momento que todo el mundo encuentra equiparable con la actualidad.