Díaz se acerca a la patronal para que la ayuden a implementar una medida estética, puramente propagandística, que no tiene efecto real para la mayoría de trabajadores, a cambio de otra medida que sí va en contra del proletariado.
Aquí se habla de dos cosas diferentes: a) implementar la jornada de 37 horas y, b) lograr el desbloqueo de la patronal mediante medidas contra el «ausentismo».
Empecemos con aquello de las 37 horas. Ya hemos señalado en otros hilos que se trata de una medida de escaso efecto.
En relación al «ausentismo», ocurren diversas cosas. La primera es que, en efecto, la gente tiende a ponerse enferma, más todavía por motivos laborales.
La segunda es que la jugada de la «psicologización» de los males sociales, con el reconocimiento clínico que se le asocia, les ha salido rana. Porque buena parte de las bajas laborales son por «motivos psicológicos».
Al disociar los problemas psicológicos de la realidad social y reducirlos al parte médico y el tratamiento clínico ocurre que el trabajador tiene derecho a baja.
Y ocurre también que los trabajadores, al no estar organizados en su mayoría, optan por cualquier recurso para, como mínimo, incrementar el tiempo de descanso.
Además de las «bajaciones», hemos de contar con que el conflicto laboral se suele solucionar de forma individual y por la vía legal.
Y aquí haremos una aseveración en base a lo que hemos podido experimentar, así que esperamos vuestros comentarios y/o correcciones.
Lo común es que el trabajador busque ayuda cuando el conflicto se encuentra en un punto avanzado, especialmente cuando cree que el despido es inminente.
Con tal de poder ampliar el rango de opciones es preciso evitar o posponer el despido. Y la forma más rápida de lograrlo es la baja, generalmente por «motivos psicológicos».
Claro que cuando el trabajador acude al médico termina descubriendo que tal vez no esté fingiendo al relatar su malestar al médico.
Pero, volviendo al tema, Díaz quiere intercambiar un recurso útil (la baja) por una medida estética (reducir la jornada). O, dicho de otro modo, empeorar las condiciones laborales a cambio de un puñado de votos.
Pero el trabajador promedio no es gilipollas; y no va a desplazar el voto del mal conocido (el PSOE) o dejar de abstenerse para votar a una arribista descarada.
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El comunismo no es una doctrina defensiva, sino ofensiva. El problema con las consignas, estrategias y tácticas esencialmente defensivas es que parten de un marco moralista.
Es decir, que consideran que las acciones deben estar justificadas por un agravio inicial y que la acción política debe ser puramente reactiva. Si, como dicen diversas organizaciones, vivimos en una perpetua ofensiva capitalista, lo que resta es defenderse a perpetuidad.
Pero la victoria se obtiene neutralizando al enemigo, no desgastándolo eternamente en un conflicto asimétrico. La clave se encuentra en «atacar».
Bajo el fetichismo de la mercancía que rige la producción burguesa, la tecnología se nos aparece como algo ajeno a la voluntad humana y con «vida propia». El reciente caso de las «IA» es un ejemplo paradigmático.
Tras la aparición de los LLM (Large Language Models) como GPT, se están extendiendo numerosos discursos que oscilan entre dos posiciones igualmente erróneas por mistificadas:
Por un lado tenemos a los que ven en la IA la solución a todos los males de la humanidad, la definitiva segunda venida de Cristo que, ahora sí, terminará con la ineficiencia e irracionalidad propia de nuestra condición de seres caprichosos.
En pocos días se celebrará el 80º aniversario de la victoria contra el fascismo. En plena escalada bélica, ambos campos capitalistas intentarán apropiarse de la victoria contra su creación. Los verdaderos responsables fueron otros:
los millones de hombres y mujeres que alimentaron al Ejército Rojo, el tenaz pueblo chino, los valientes partisanos, en su mayoría comunistas, que prestaron batalla en Yugoslavia, Albania, Grecia y Francia.
Es precisamente porque fueron personas corrientes las que marcharon a una muerte segura en pro de una causa mayor que queremos rescatar sus voces. Aquí tenéis algunas anécdotas, la mayoría de ellas en forma de cartas.
Hoy, día 1 de mayo, celebramos también el primer aniversario de Kursant. Aprovechando la fecha, nos presentamos abiertamente como destacamento comunista y publicamos nuestro Programa para contribuir a la construcción del Partido.
A lo largo de este año de trayectoria hemos vertido en nuestro órgano de expresión y en nuestra cuenta análisis y conclusiones con el objetivo de contribuir al surgimiento de una línea revolucionaria.
Esto nos ha permitido compartir posturas y perspectivas con camaradas de todo el territorio, incluso de otros sitios del mundo. Sus críticas y comentarios nos han servido enormemente para avanzar, así como esperamos que nuestras aportaciones hayan sido igualmente útiles.
Camaradas, mañana es Primero de Mayo. Este año, el Día del Trabajador se celebrará en unas circunstancias históricas peores que el anterior. Nos tememos que esta será la tendencia general hasta que el trabajo se imponga sobre el capital.
No lo decimos para alimentar el derrotismo, sino precisamente porque la realidad es tozuda y se empecina en recordarnos que la inacción no es una opción. Recordad, camaradas, que la frontera de la Revolución está en todas partes.
Allí donde hay oprimidos, hay opresores. Allí donde hay trabajadores, hay parásitos. Allí donde hay injusticia brotan los justos.
Ayer hicimos la «arriesgadísima» predicción de que hoy esto se llenaría de análisis de pacotilla y de brindis al sol. Y señalábamos que lo importante es extraer lecciones relacionadas con nuestras tareas actuales. Las primeras abundan, las segundas brillan por su ausencia.
Ayer las distintas radios y el propio presidente del gobierno se encargaron de, subreptíciamente, dar alas a los abonados a la conspiranoia. Desde el uso enfático del adjetivo «extraño» a los desvaríos posteriores sobre la llamada de Zelensky, sobraban motivos para especular.
Si a esto añadimos las llamadas a expertos en seguridad, el cóctel estaba servido. Numerosas loas al «kit de supervivencia» y sermones sobre la importancia de subir la inversión en defensa para aumentar la resiliencia de las infraestructuras aderezaron la noche.