Camaradas, hoy publicamos el artículo «Fascismo de Nuevo Tipo», en el que intentamos describir la forma que el fascismo adquiere en el siglo XXI y realizamos una serie de apuntes estratégicos en la lucha contra él.
En la actualidad, y en un contexto prebélico, los Estados de todo el globo se preparan para la contienda, haciendo especial énfasis en el frente interno: incrementan la represión, suprimen los derechos democrático-burgueses y engrosan las filas de sus aparatos represivos.
Introducimos la cuestión recuperando el artículo «Combatir al fascismo en todos los frentes: política comunista y estrategia antifascista», publicado por nuestros camaradas de @proletariat_org.
Delineados los aspectos fundamentales, empezamos por esclarecer –otra vez– qué es el fascismo exactamente, centrándonos en un abordaje nítidamente estratégico.
Y es que bajo la miríada de formas que el fascismo ha adquirido, así como gracias a la infinidad de debates académicos que han surgido a su alrededor, creemos que a menudo se olvida su verdadera esencia:
Que el fascismo no es otra cosa que la dictadura abierta del gran capital, la transformación superficial de la forma que adquiere el orden político burgués.
Hechas estas apreciaciones, procedemos a explicar y desarrollar nuestra tesis principal: que el fascismo del siglo XXI se desplegará directamente del Estado, sin necesidad –o protagonismo– de organizaciones políticas externas a él.
Esto se debe a tres factores fundamentales: (1) la madurez del modo de producción capitalista y el papel de la aristocracia obrera; (2) el perfeccionamiento de la maquinaria estatal, (3) la ausencia de un movimiento obrero organizado.
Hechas estas aclaraciones, procedemos a desarrollar los que creemos que son los principales aspectos táctico-estratégicos que deben caracterizar la actividad del movimiento comunista contra el fascismo,
que hoy toma la forma de la lucha por la constitución del Partido Comunista y el trabajo político en los centros de trabajo.
Sin más que agregar, camaradas, esperamos que el artículo os sea de utilidad. Como siempre, agradeceremos que nos hagáis llegar vuestras apreciaciones y comentarios. ¡Saludos comunistas!
Se hace mucho hincapié en el auge del fascismo y/o de la reacción, pero se presta demasiada atención al combate callejero, a los grupos paraestatales. El fascismo moderno se desplegará directamente desde el Estado. Así lo demuestra USA.
Las maniobras del DOGE a principios de 2025 se corresponden con el disciplinamiento ideológico del funcionariado, y no con la mejora de la eficiencia. Recordemos que los Estados democráticos modernos descansan en el
principio del funcionariado «apartidista» como base del buen funcionamiento del aparato estatal en condiciones de normalidad burguesa. La ideologización del funcionariado –no de sus elementos individuales, sino del grueso del cuerpo–,
Ante lo confusa que pueda resultar a simple vista esta situación y debido al silencio mayoritario entorno a la cuestión por parte del MCE, algunas aclaraciones sobre el acuerdo con Mercosur ya que tiene más importancia de la que se le está dando:
Empecemos por el principio: el Mercosur es un bloque comercial compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que define su propósito del siguiente modo:
O, lo que es lo mismo, fortalecer la proyección económica externa de las burguesías de los países que lo conforman –pero especialmente las de Brasil y Argentina–.
Hoy hablaremos sobre la Navidad en la Unión Soviética, especialmente durante sus primeros años. De la prohibición a la adaptación y, luego, a la «rehabilitación».
Creemos que esta cuestión es interesante para extraer algunas lecciones históricas sobre el trato que los comunistas en el poder dan a la religión. Al ser esto un hilo de Twitter, seremos extremadamente breves. Aquí algunas recomendaciones:
Lo primero que debemos entender es que la Navidad en la Rusia prerrevolucionaria se manifestaba de formas muy distintas, más siendo que el Imperio era un batiburrillo étnico y religioso.
Por el contrario, creemos que la resolución es eminentemente práctica y pasa por empezar a organizarse en nuestros respectivos países.
El objetivo del documento era resolver y dirigir el debate hacia una resolución práctica: organizarse en los centros productivos.
Para ello se nos hacía necesario desmentir lo que consideramos que es uno de los principales impedimentos autoimpuestos por el movimiento comunista: la supuesta hegemonía impenetrable de la aristocracia obrera.
Camaradas, hoy publicamos el artículo «Sobre la aristocracia obrera», un repaso crítico de las distintas desviaciones y lugares comunes que presenta el movimiento comunista sobre la cuestión de esta fracción de clase.
Este es el primer artículo que lanzamos desde la publicación de nuestro Programa en mayo, donde entre otras cosas hablamos de la importancia de la proletarización del movimiento comunista, cuestión en la que hemos ido insistiendo desde entonces.
El movimiento comunista hoy debe afrontar necesariamente la cuestión de la aristocracia obrera, uno de los grandes temas sobre el que se han generado múltiples debates y discusiones, algunos más fructíferos que otros.
Se habla mucho últimamente del auge del fascismo y de como prolifera su propaganda infectando cada vez más espacios de transmisión ideológica. Pero a menudo no quedan claras las características de esta propaganda, como se articula discursivamente y los objetivos que persigue.
El objetivo principal de la propaganda fascista es el ocultamiento de la sociedad de clases, para arrastrar al mayor número de proletarios a sus coordenadas ideológicas que, aunque en ocasiones puedan revestir tintes obreristas son, en definitiva, favorables a la burguesía.
Este tipo de propaganda busca entonces la división del proletariado, para lo cual necesita erigir un sujeto de entre las filas de la clase obrera que pueda ser objeto de la proyección de todos los males. El sujeto concreto varía en función del lugar y de la etapa histórica.