El 23 de febrero es la fecha escogida para conmemorar el nacimiento del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos. Aunque, como veremos, la fecha es arbitraria, creemos que es una magnífica oportunidad para hablar sobre su creación.
Como siempre, dejamos algunas recomendaciones bibliográficas sobre la cuestión. Hoy nos centraremos en los aspectos técnicos y tácticos de la creación del Ejército Rojo. Esto significa que no abordaremos debates ideológicos que remiten al carácter general de la revolución armada.
Con esto nos referimos a la dicotomía entre la milicia popular y el ejército profesional. Sobre esto diremos que, como marxistas, sabemos que el criterio de la verdad es la práctica y, como veremos, los bolcheviques se vieron obligados a crear un ejército profesional permanente.
La Guerra Civil Rusa no estalló inmediatamente después de la toma del Palacio de Invierno, sino que se fue fraguando gradualmente a lo largo del invierno de 1917-1918. Aunque el Ejército Ruso estaba en descomposición,
una gran parte de la oficialidad y el grueso de las tropas seguían estacionadas en el frente tratando de aguantar el tipo contra una Alemania que empujaba inmisericordemente.
Además, el 5 de enero de 1918 los bolcheviques disolvían la Asamblea Constituyente, controlada por eseristas y kadetes, optando en su lugar por gobernar desde el VTsIK, el Comité Ejecutivo Central Panruso que emanaba de los soviets.
Esta eventualidad se correspondía con el desarrollo militar de la revolución hasta el momento, pues había sido la Guardia Roja, la milicia obrera, la que había proporcionado músculo a los bolcheviques, parando el intento de golpe de Estado del general Kornilov el 1 de septiembre.
Detengámonos aquí a examinar la Guardia Roja. Como hemos dicho, se trataba de una milicia que respondía ante los soviets. Las unidades de la Guardia estaban formadas por obreros por lo general pertenecientes a una misma fábrica o sóviet;
sus oficiales eran electos, y la existencia de militares profesionales, de «técnicos» militares, era escasa. El modelo de la Guardia Roja se correspondía perfectamente con el planteamiento ideológico estricto del marxismo hasta el momento, es decir,
una milicia obrera «al uso» que, a la postre, controlaba los medios de producción. Pero en las semanas inmediatamente posteriores a la toma del Palacio de Invierno se empezó a ver que las capacidades de la milicia eran insuficientes para tomar el control militar de la situación.
Precisamente por esto, el Comité Central del PC(b) y el Sovnarkom –el brazo ejecutivo del VTsIK– aprueban la creación de la Cheka –la Comisión Extraordinaria Panrusa– ampliando las funciones del Comité Militar Revolucionario de Petrogrado.
En cierto modo, podemos decir que la Cheka creará el «primer Ejército Rojo» formando sus primeros destacamentos armados en enero de 1918. Estas unidades primerizas se organizan ya militarmente, y responden a una estructura de mando centralizada y territorial.
La creación de la Cheka responde a la necesidad del PC(b) de poseer un brazo armado y militarizado altamente profesional destinado a acabar con la resistencia interna del país. Como curiosidad, la Cheka no perderá sus poderes extrajudiciales
hasta la reforma de 1934, cuando se convertirá en el NKVD. Sea como sea, el imparable avance alemán en el oeste y la inminente guerra civil dejaron clara la necesidad de crear un ejército profesional.
Este ejército, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (RKKA), fue decretado el 28 de enero de 1918 por el Sovnarkom. En sus inicios, el RKKA mantenía buena parte del funcionamiento de la Guardia Roja:
era un ejército de voluntarios, sin insignias, con cargos elegidos democráticamente y carente de oficiales profesionales en su mayor parte. Estas primeras unidades del RKKA eran numerosas pero ineficientes, si bien se destacaban
por encima de las antiguas unidades zaristas por su cohesión moral. El aprovisionamiento y el control de las zonas industriales permitieron su buen abastecimiento. Y todo esto se tradujo en que estos primeros destacamentos:
Pero estas primeras unidades, junto con la Cheka, sirvieron como «barrera» y dieron un tiempo muy necesario al poder soviético. Fueron incapaces de frenar a los alemanes, pero barrieron con los primeros levantamientos antibolcheviques.
Ahora bien, la creación de un verdadero RKKA se produjo en los meses siguientes, con la instauración del reclutamiento en masa (29 de mayo de 1918), el entrenamiento militar obligatorio universal o vsebobuch (22 de abril de 1918)
y la instauración del antecesor del Soviet Militar Revolucionario (3 de marzo). En verano de 1918 podemos empezar a hablar ya de un verdadero RKKA, con unidades voluminosas y la instauración de una disciplina militar centralizada.
También, por sugerencia de Lenin –ya en septiembre de 1917– arrancó la integración de oficiales zaristas en la cadena de mando del RKKA, aunque éstos lo harían en calidad de «técnicos» supervisados –controlados, más bien– por los comisarios políticos.
Todo esto engendró un ejército reminiscente del que surgió tras la Revolución Francesa: con unidades compuestas por veteranos, obreros voluntarios y conscriptos; con una oficialidad de dudosa lealtad y con un sistema de mando paralelo
de carácter político –los comisarios político-militares, o politruks–. De todo ello hablamos en nuestro artículo «Guerra de Masas». Por lo demás, el RKKA empezó a prescindir de la oficialidad zarista en la misma medida en que se profesionalizaba.
A grandes rasgos, el paso de una milicia descentralizada a un ejército regular permanente se correspondió con la expansión del Estado obrero y la aniquilación del poder dual. El RKKA, de hecho, tendría una estructura y una idiosincrasia
propias hasta las reformas de la era Jruschev, momento en el que el Ejército Soviético –llamado así tras la reforma de Stalin de 1946– perderá finalmente su carácter revolucionario.
En relación al día elegido, la realidad no es muy glamurosa. Los primeros choques del RKKA con los alemanes se produjeron la madrugada del 22 de febrero y, como ya hemos dicho, el decreto de creación del RKKA se produjo el 28 de enero.
La realidad es que, el 10 de enero de 1919, Podvoisky propuso celebrar el nacimiento del RKKA al VTSiK, pero su solicitud no llegó hasta el 23 de enero, así que se escogió el 23 de febrero,
el día en el que se publicó el decreto «¡La patria socialista está en peligro!»… salvo porque el texto empezó a circular el día 22, con tal de que se realizaran impresiones en masa.
Indistintamente de estas eventualidades, han pasado unos 108 años de la creación del primer Ejército Proletario de la historia. Y aunque nuestra guerra pueda parecer lejana, tenemos muchas lecciones que aprender. Saludos Comunistas.
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A partir de aquí ocurren una serie de cosas. La primera, tal vez la más evidente, es que el tema del «burka» es, en realidad, un tema de machismo y/o de religión. Estas dos cuestiones están vinculadas, a su vez, con una distribución sexual del trabajo firme motivada
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