Aprovechando el día, camaradas, hoy os traemos once recomendaciones literarias de distintos países, pero todas ellas disponibles en castellano.
El hilo del año pasado se centró exclusivamente en obras enmarcadas en el realismo socialista. Este año, sin embargo, hemos optado por ampliar la mira e incorporar novelas de otros estilos.
«La nieve ardiente», de Yuri Bóndarev. Nos la recomendasteis varias veces el año pasado, y una excelente. La novela, que transcurre a lo largo de unos pocos días, sigue las calamidades de una batería de artillería a las afueras de Stalingrado. El valor
de la novela descansa en la encrucijada ideológica de los artilleros rasos, en la tensión entre el estilo marcial del comandante de la división y la aproximación política y fraternal de su comisario y, en fin, en su genial descripción de la lucha humana contra la bestia fascista.
«Contraataque», de Ramón J. Sender. Aunque de carácter autobiográfico, «Contraataque» novela la experiencia de Sender durante el primer año de la Guerra Civil Española. Como intelectual cercano al PCE y veterano de la Guerra del Rif,
y gracias también a su estilo sobrio –pero enormemente poético–, Sender ofrece un relato verdaderamente completo, detallado y visceral sobre el caos y la heroicidad de los primeros días de la guerra. Especial mención a estos dos fragmentos:
«Los Zhurbin», de Vsévolod Kóchetov. Descubrimos esta novela –y el autor– gracias a este magnífico hilo de @daquilemarex. «Los Zhurbin» narra el desarrollo generacional de una familia obrera en un gran astillero soviético.
Precisamente porque se enmarca en el realismo socialista de la época de Stalin –y siendo una de sus mejores obras–, la novela es profundamente crítica con las ineficiencias de la época, pero desde una perspectiva tan mordaz como autocrítica y superadora.
«Kani Kōsen» («El Cangrejero») y «El Camarada», de Takiji Kobayashi. Creemos que ambas novelas son inseparables tanto por su brevedad como por sus temas: mientras que en «El Cangrejero» el protagonista es la masa –el único personaje con nombre propio es el capataz–
y las calamidades a las que es sometida, «El Camarada» trata sobre el acercamiento de los comunistas a las masas obreras. De este modo, Kobayashi plasmó dos etapas del desarrollo de la lucha obrera –la espontánea y la partidaria– antes
de ser ejecutado por la policía japonesa. Ambas novelas siguen el estilo de la literatura proletaria japonesa –que bebe ampliamente de la CEP marxista–, y «El Cangrejero» se popularizó enormemente durante la crisis del 2008, siendo adaptado al formato cómic.
«El fuego», de Henri Barbusse. Aunque no es una novela netamente comunista, «El fuego» es una crítica demoledora de la Primera Guerra Mundial escrita desde la experiencia de uno de sus participantes. A diferencia de «Sin novedad en el frente»,
la novela de Barbusse es muchísimo más explícita en su crítica al sistema político y social que desató la primera gran carnicería imperialista. El autor pasaría a militar activamente en el PCF en los años 20, siendo que en 1935 escribiría la primera biografía de Stalin.
«Teniente Bertram», de Bodo Uhse. Una de las pocas novelas escritas en la RDA disponibles en español, y una de particular interés. Se enmarca en el realismo socialista, pero su protagonista es una rareza. Uhse nos pone en la piel de un oficial de la Luftwaffe,
nada menos, un militar convencido que, a lo largo del desarrollo del periodo de entreguerras y frente a la creciente fascistización de su país, empieza a desarrollar una conciencia política antimilitarista. Se trata de una magnífica exploración del desarrollo de la conciencia.
«Las uvas de la ira», de John Steinbeck. El estilo de Steinbeck no se aproxima en absoluto al canon socialista, y aunque el autor fue cercano el CPUSA –y miembro de la Unión de Escritores Estadounidenses–, distaba mucho de ser un «militante al uso».
Sin embargo, «Las uvas de la ira» ofrece una espléndida descripción de la Crisis de 1929 y de la posterior Dust Bowl, la cúspide del realismo social estadounidense. El siguiente fragmento encapsula perfectamente el sentir de la obra:
«Compañeros de viaje», de Vera Panova. Panova fue una de las mejores autoras de la corriente del realismo socialista, y «Compañeros de viaje», un relato muy personal sobre un grupo de individuos en un tren médico durante la Segunda Guerra Mundial,
tal vez sea su mejor obra. Aprovechamos la ocasión para recomendar su recuperación por parte de @paralavoz_, que retrata la grandeza de la autora de una forma mucho más satisfactoria de lo que cabe en un par de tuits.
«La barbarie organizada», de Fermín Galán. El autor fue hermano mayor de dos destacados militantes del PCE –Francisco Galán sería instructor del MAOC–, veterano de la Guerra del Rif, y protagonista, junto con Ángel García Hernández, de la sublevación de Jaca,
golpe fracasado con el que ambos oficiales trataron de poner fin a la monarquía y la Dictablanda y que le costaría la vida. En esta obra, Galán narra, con estilo parco, la barbarie de la guerra imperialista que España desató en Marruecos, sin escatimar
detalles sobre la crudeza y la animalización de todos los implicados. La exploración íntima de la vida cuartelaria, de la pobreza, del sentido de la vida y de la causa política preconizan su posterior politización durante su encierro en Barcelona.
«Nacidos de la tempestad», de Nikolái Ostrovski. Esta es la otra única novela redactada por Ostrovski, veterano de la Guerra Civil Rusa, obrero desde su infancia, y escritor en sus últimos días. Aunque quedó inacabada por su fallecimiento prematuro,
«Nacidos» es, como «Así se templó el acero», la novela realista socialista por excelencia. En «Nacidos», Ostrovski pone el foco en el creciente peligro fascista, retratando magníficamente la alianza entre nobleza, clero y burguesía, consciente del peligro que se avecinaba.
«Germinal», de Émile Zola. Aunque el autor era un elemento profundamente antiproletario, el naturalismo lo lleva a retratar una huelga minera en la Francia de los 1870s en toda su crudeza.
Su desenlace, profundamente trágico, encierra la premonición de una victoria que la conecta –a pesar de lo que le habría gustado a Zola– con la literatura soviética, en la que el proletariado ya cuenta con su arma definitiva.
En fin, camaradas, esto sería todo. Esperamos vuestras recomendaciones y, por lo demás, solo nos queda desearos un excelente día. ¡Saludos comunistas!
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Camaradas, hoy publicamos ‘’De plomo las calaveras’’, un artículo en el que ofrecemos un marco de qué es la policía y qué intereses tiene, analizando su función y yendo más allá del debate cíclico sobre el papel que ocupa.
El artículo abre con dos casos concretos. El primero de ellos, el de Layli Colorado, que fue apaleada junto a su familia por la Policía Nacional delante de su hijo.
El segundo caso, más reciente, es el de Haitam Mejri, asesinado por dos policías a base de descargas de táser. El caso ya ha sido archivado.
Camaradas, hoy publicamos el artículo "El Rey de Amarillo" en el que bosquejamos la forma en que se ha constituído el sindicalismo amarillo como el principal escollo en la actualidad para el desarrollo del movimiento obrero en los países del centro imperialista.
En aquellas regiones con un capitalismo más avanzado, debido al avance en las fuerzas productivas y la experiencia acumulada por la lucha de clases, se ha desarrollado un aparato burocrático-sindical que funciona a modo de barrera contra la organización obrera.
A este aparato encargado de redirigir los conflictos de clase a los cauces legales burgueses y con una marcada tendencia al pacto y a la conciliación de clase lo denominamos "sindicalismo de concertación" y constituye el principal reto para el trabajo en los centros productivos.
El pasado 6 de marzo publicábamos "Proletarización. Una concreción estratégica", documento en el que destacamos un aspecto clave para la intervención en los centros de trabajo en la actualidad: el papel de los sindicatos. En breve publicaremos un nuevo texto sobre la cuestión.
El desarrollo continuo de la sociedad capitalista, hace que la utilidad de la experiencia bolchevique nos resulte limitada. Por ello es obligatorio necesario atender a las novedades de nuestra moderna sociedad de clases, entre las que destaca el papel del sindicalismo amarillo.
El sindicalismo amarillo es la adaptación lógica de la burguesía al auge del movimiento obrero consistente en la cooptación, directa o indirecta, de la dirección estratégica de los sindicatos empujándolos a tácticas de concertación, es decir, a optar por la conciliación de clase.
Camaradas, hoy hablaremos sobre la Burkina Faso de Thomas Sankara. Sin embargo, en lugar de centrarnos en sus magníficas reformas, pondremos el foco en los condicionantes que propiciaron su caída.
Como todos los hilos históricos, el tema del que hablaremos hoy ha sido escogido en una encuesta en nuestro grupo de Telegram. Aquí tenéis algunas obras para ampliar los contenidos que trataremos hoy:
En 1960, la República del Alto Volta se independizó de Francia de forma relativamente pacífica. Las élites locales pactaron una transición de poder con la burguesía francesa, cosa que aseguró la dependencia del país respecto a Francia y la continuidad de los abusos coloniales.
Nos adentramos en el tercer día de la agresión de USA e Israel contra Irán, un conflicto que no solo no parece que se vaya a acabar pronto, sino que, llegados a este punto, creemos que solo puede encontrar su resolución –sea cual sea– con una invasión terrestre.
Recapitulemos los puntos más importantes. Como respuesta al ataque, Irán ha cerrado el Estrecho de Ormuz, por el que circula el 30% del crudo mundial –y el 40% del que consume China– y el 20% del gas licuado. En el momento en el que redactamos este hilo,
las 10:00 de la mañana, el precio del barril de crudo en Europa –índice Brent– se ha enfilado a los 79 dólares, y es previsible que siga escalando hasta los 100 dólares a lo largo de los próximos días. La principal afección de la subida del precio del petróleo se notará
Corea del Sur es conocida por sus artículos tecnológicos, sus bienes culturales y, en general, por ser un país «muy avanzado». Pero la realidad social capitalista coreana es distópica, y el país está dominado por un puñado de grandes empresas. Veámoslo.
Como con todos los hilos históricos, el tema de esta semana ha sido escogido en una encuesta en nuestro grupo de Telegram al que os invitamos a uniros. Y, como es costumbre ya, os dejamos aquí algunas lecturas para ampliar la temática del hilo.
Tras la Guerra de Corea (1950-1953), toda la península coreana quedó devastada. Las fuerzas capitalistas, con Estados Unidos a la cabeza, arrojaron 653.000 toneladas de explosivos sobre el país, un tonelaje por km2 superior al de la Segunda Guerra Mundial.