En el Editorial del último número de Línea Proletaria (pp. 19-20) hay una interesante lectura sobre la violencia política en EEUU, de la que puede extraerse una lección relevante. reconstitucion.net/Documentos/LP_…
Es típico de un sector de la vanguardia negar la posibilidad de la guerra civil, especialmente en la actualidad, apelando a argumentos masistas como que el pueblo no estaría dispuesto a aceptar ese grado de violencia.
Pues bien, la comparación entre el caso de Luigi Mangioni, el del asesinato de dos sionistas el pasado año y el del asesinato de Charlie Kirk, pone de manifiesto un par de cuestiones interesantes:
El nivel de aceptación de la violencia política depende, esencialmente, del contexto, y, al mismo tiempo, dibuja un círculo concéntrico en función del grado de conciencia. El asesinato perpetrado por Mangioni contra un CEO del sector sanitario despertó simpatías entre (+)
(+) grandes masas estadounidenses, en la medida en que ellas experimentaban, en sus carnes, la caducidad del modelo sanitario. En cambio, para los otros dos casos, las masas no habían comprendido todavía la legitimidad de la violencia.
La clave del asunto está en cumplir con los requisitos necesarios para que la defensa de la violencia revolucionaria contra los enemigos (que, dicho sea de paso, no revestirá la forma de "terror individual") sea comprendida y aplicada por las propias masas.
Esto exige, en primera instancia, la difusión del principio de la violencia revolucionaria (que adopta la forma de guerra popular en la actualidad), primero entre la vanguardia teórica y, posteriormente, entre la vanguardia práctica.
Una vez alcanzado este estadio, e iniciada la puesta en práctica de esa violencia revolucionaria por parte de los destacamentos armados más avanzados del proletariado, las masas irán comprendiendo gradualmente su necesidad y, en consecuencia, poniéndola ellas mismas en práctica.
A las masas se les pondrá de manifiesto la caducidad, no solo del sistema sanitario (como en EEUU), sino del conjunto del orden burgués; asimilarán entonces la inevitabilidad de la guerra civil revolucionaria.
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"𝐓𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐭𝐢𝐠𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐩𝐞𝐥", decía el otro día Trump. Pero, ¿cuál es el verdadero significado revolucionario de esta famosa afirmación de Mao? Profundicemos en este asunto 🧵🧵 (1/12)
Mao fundamentó su tesis en el divorcio de la reacción respecto a las grandes masas populares. Y es que, pese a la innegable superioridad militar de la burguesía, el desenlace de la lucha revolucionaria no tiene ese elemento como factor determinante, sino a las masas conscientes.
Y el Estado burgués (forma de organización superior de la burguesía) sufre una limitación congénita, ya que su naturaleza consiste en situarse por encima de la sociedad, divorciada de ella. Por ello, tiende constante y predominantemente a refugiarse y confiar en lo tecnológico.
🧵🧵 Tan irónica como significativamente, quienes dentro del MCEe centran su discurso en la denuncia de la socialdemocracia contemporánea son quienes más limpiamente representan la recuperación de su fe y modelo histórico. Incluso se dan el gusto de confesarlo abiertamente, (+)
(+) declarando como esencialmente idénticos al SPD y al bolchevismo. Les acompañan los prosoviéticos “ortodoxos”, que, aunque más cohibidos en cuanto a reconocerlo, comparten su perspectiva de viejo tipo (fruto de haber reducido la novedad partidaria leninista a lo organizativo).
El partido socialdemócrata clásico, al tiempo que se articulaba desde la organización y representación de la lucha obrera, tenía el convencimiento de que esta acumulación de fuerzas terminaría por traducirse en el derrumbe del capitalismo.
Este tipo de relatos, que aparentan, frente al descarado apoyo de varios sectores del MCI al gobierno israelí, situarse en un término medio, no dejan de ser meros matices a esa posición derechista, como evidenciaré a continuación (1/16).
1) El texto celebra el carácter economicista de las protestas contra el gobierno iraní, pero al mismo tiempo denuncia su ¡escalada política! Es decir, saluda que la lucha de clases se "limite" a la mera resistencia económica, (+)
(+) mientras condena “aquellas que persiguen el derrocamiento directo del orden establecido”. No hay mayor naturalización de la condición de los oprimidos que aquella narrativa que les niega toda capacidad para desafiar la existencia del orden establecido.
Aprovechando el 8-M como día internacional de la “mujer” (convenientemente renombrado para despojarlo de su adjetivación proletaria), formulo 6 breves tesis sobre la desfiguración burguesa del proyecto de emancipación de la mujer, es decir, sobre el feminismo:
1) Contra la tentativa de rastrear trocitos de feminismo en la historia, el feminismo es un fenómeno moderno, pues solo el capitalismo permite el surgimiento de una conciencia de la mujer como colectivo oprimido.
2) Para que una lucha pueda calificarse de feminista es necesario emprenderla desde la identidad del sujeto-mujer. De este modo, no es feminista la lucha de clases conducida por el proletariado revolucionario como sujeto.
¿Cuál es la posición de los comunistas revolucionarios ante Hezbolá? Unos apuntes basados en la Editorial de Línea Proletaria nº9 y en artículo titulado “Construir comunismo en tiempo difíciles” (MAI, 2006). (1/12)
Hezbolá es un partido-movimiento surgido durante la guerra civil libanesa (1975-1990) y en la lucha contra el sionismo. Su programa responde a los intereses de la burguesía chií (+),
(+) pero por la fragilidad de esta clase para poder articular un Estado estable que garantice su proceso de acumulación, alberga la tendencia a apoyarse sobre las masas.
Unos apuntes sobre el apartado acerca de Palestina en Línea Proletaria nº9 con el objetivo de esbozar, en forma de breves tesis esquemáticas, lo que distingue a las posiciones de la LR (marxismo de nuestros días) de otras perspectivas (no me refiero a organizaciones concretas).
Contra el liquidacionismo derrotista que condena a los palestinos a la desaparición, la LR celebra y reivindica a la resistencia palestina y sus acciones: la rebelión se justifica. Como diría Lenin, el esclavo que no se rebela no merece compasión.
Ahora bien, que la rebelión esté justificada no es suficiente. Contra el triunfalismo espontaneísta, la LR señala las limitaciones inherentes a la resistencia palestina, vinculadas a su dirección burguesa, que supedita el desarrollo de sus acciones a la política internacional: