Reflexiones en torno a la fase prepartidaria actual en el seno del movimiento comunista: ¿unidad político-organizativa entre destacamentos... o lucha ideológica?
Cada vez más, se va asimilando en el MC el hecho de que no existe Partido Comunista, pero los debates se centran en cómo "reconstruirlo" o "reconstituirlo" (capítulo aparte es la confusión de estos términos, como si fuesen sinónimos).
La cuestión es que, para tener un cuadro completo del "¿dónde estamos?", del diagnóstico de partida del comunismo en nuestra época, no basta con reconocer la ausencia de Partido Comunista.
El problema que afrontamos los comunistas de esta época es bastante más grave y profundo. No se trata únicamente de que el proletariado esté huérfano de su aparato político y organizativo,
sino que la guía ideológica, la doctrina de la emancipación de nuestra clase (marxismo), no responde a las necesidades actuales de la RPM, nos llega desfasada y hegemonizada por ideas de otras clases tras el cierre del viejo ciclo revolucionario de Octubre (1917-1991).
Lo que queda aún en pie del marxismo-leninismo son una serie de principios graníticos universales pero que se encuentran desvirtuados y contanimados por un cúmulo de expedientes tácticos y coyunturales del viejo ciclo agregados a su cuerpo doctrinal
y de otro tanto de ideas ajenas a nuestra clase (oportunismo nacionalista, feminista, sindicalista, etc.) que devinieron hegemónicas en el MC.
Ante este escenario de derrota global —no meramente política u organizativa— del comunismo, cabe hallar el asidero adecuado que nos oriente en la cuestión cardinal: por dónde empezar para relanzar el movimiento revolucionario proletario.
Si entendemos que, con el cierre del ciclo de Octubre, el comunismo sufrió una derrota global, no sólo en el plano organizativo, sino político e ideológico, ¿qué sentido tiene comenzar la creación del Partido desde la unidad de las organizaciones existentes en un MC derrotado?
Si admitimos el principio marxista de que no puede haber movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria (Lenin), ¿cómo se puede hablar de la "unidad" desde el seno del movimiento existente —que no es revolucionario— antes de abordar el trabajo de (re)elaboración teórica?
Si el comunismo es el proyecto de emancipación consciente del proletariado y de la humanidad, ¿no será ahí, en torno a la conciencia, donde habrá que empezar a priorizar (jerarquizar) las tareas pendientes que atañen a la Revolución Proletaria y su relanzamiento?
Si la derrota actual del comunismo es algo más profundo y anterior que la mera desunión de los comunistas, si lo que está derrotado es el propio marxismo como concepción del mundo...
¿no estamos ante uno de esos momentos históricos en que el aspecto principal y decisivo se sitúa en los problemas de carácter teórico?
Tal perspectiva es la del principio marxista de que la teoría no es sino práctica social sintetizada y es, por tanto, la experiencia práctica revolucionaria de nuestra clase de todo un siglo lo que se halla a nuestras espaldas, tras la clausura de Octubre,
la que aguarda e interpela a los comunistas de hoy para ser estudiada críticamente e impulsada por el motor de la lucha de clases en el plano teórico (lucha de dos líneas, no unidad ecléctica u organizativa).
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh
Estos nacionalistas se piensan que la causa de su limitada patria es una causa grande. Tales mentes estrechas ignoran que no existe horizonte más elevado y con mayor amplitud de miras que el de la emancipación social del proletariado y, con él, de toda la humanidad (Comunismo).
Desde el punto de vista de los intereses del proletariado, tan nocivo y reaccionario es reivindicar la causa de la patria española, como la mexicana, la marroquí, etc. E igual de nocivo es identificar la patria con el Estado-nación burgués en que uno nació por casualidad.
Los proletarios, como decían Marx, Engels o Lenin, no tienen patria. Toda nación, toda cultura nacional o todo símbolo patriota burgués es inherentemente interclasista; pretende hacer pasar los intereses de la clase dominante por el "interés general" de toda la sociedad.
Se está reaccionando a esto tratando de oponer a la escoria capitalista una serie de huelgas, quema de contenedores, corte de calles, etc. Pero esos golpes a la defensiva (totalmente legítimos) son asumibles por la burguesía...
El Estado burgués puede gestionar y solventar, con relativa comodidad, los estallidos de violencia espontánea, ya que, en ausencia de Partido Comunista y de plan revolucionario, no rebasan la lógica del "propio" Estado.
En nuestro presente histórico (decadencia capitalista), el proletariado necesita iniciar un punto de ruptura respecto de esa dialéctica resistencial entre masas y Estado burgués; elevarse a una posición ideológico-política que lo independice de ese tipo de práctica.
Los comunistas no pensamos en diseñar un "mejor modelo migratorio" ni un "mejor mercado laboral" porque ése es precisamente el marco de pensamiento socialreformista del capitalismo y del Estado burgués, de los que los proletarios comunistas sólo deseamos su destrucción.
Quien se plantea las tareas del proletariado desde los problemas que padece "España", y no de los problemas pendientes de la revolución proletaria y su relanzamiento, se retrata como oportunista y socialchovinista, que piensa más en los intereses de "su" nación que de su clase.
El fenómeno migratorio masivo no es "el problema", sino uno más de los efectos que genera el capitalismo —hoy mundial— por mor de la división internacional del trabajo, la ley del valor y la extracción de plusvalía.