Testear 10% de pacientes ambulatorios con probable COVID-19 es suficiente para observar la tendencia de la epidemia (vigilancia centinela), pero no para controlarla.
Cuando se piden más pruebas, las autoridades caricaturizan: "¿Quieren que hagamos pruebas a 127 millones?" No...
Sólo las necesarias para poder cortar las cadenas de transmisión, como se explica en el tuit que cité anteriormente.
Un abordaje distinto pero con la misma lógica es el aislamiento voluntario de pacientes sospechosos (sin prueba +), como propone la UdeG:
El debate público alrededor de la pandemia se ha enfrentado a un falso dilema: cuidar la economía o cuidar la salud. La respuesta es ambas, porque se refuerzan mutuamente.
Pero hay otro más peligroso: cuidar la salud de las personas o evitar el colapso del sistema de salud.
En el afán de no sobresaturar los servicios médicos, se ha descuidado la salud sus pacientes.
Las personas están dejando de recibir atención oportuna y de calidad (aunque no necesariamente la recibían anteriormente) y eso se verá reflejado en el exceso de mortalidad.
Por eso el reclamo de muchos.
Por la renuencia a implementar medidas económicas efectivas. Por la renuencia a hacer más pruebas. Por el cuidado excesivo en evitar el colapso del sistema de salud y no en garantizar la protección de la salud de las personas.
La austeridad mata.
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