Este aguafuerte de 1797 presenta la vista de la plaza mayor de la Ciudad de México. Destaca al fondo la catedral, a la derecha el palacio virreinal, a la izquierda el antiguo mercado del Parián y al centro la estatua secuestre de Carlos IV vestido “a la romana”. (1/5)
El grabado fue encargado por el virrey Miguel de la Grúa, marqués de Branciforte, para conmemorar el reordenamiento de la plaza y la elección de la escultura que sería popularmente llamada, más tarde, “El Caballito”, y como una prueba de fidelidad del reino de la Nueva (2/5)
España al rey.
Pero esta imagen es también el testimonio del triunfo de los postulados neoclásicos e ilustrados implementados por la Real Academia de San Carlos. El aguafuerte reúne las intervenciones y las firmas de los directores de la Academia: Manuel Tolsá, autor de la (3/5)
escultura; Antonio González Velázquez del proyecto arquitectónico; Rafael Ximeno y Planes del dibujo; y José Joaquín Fabregat del grabado. (4/5)
No se conoce con precisión cuál fue el tiraje de esta lámina; pero sí se sabe que Branciforte envió a España 1,300 ejemplares de ella; sin duda, con una clara intención propagandística de mostrar su lealtad a la Corona y buscar el favor real.
María José Esparza Liberal
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