Hoy el calendario litúrgico católico celebra una solemnidad muy especial: la de la #Transfiguración. ¿Qué os parece acercarnos a ella a través de este icono bizantino? ¡Dentro #HilodeArte!
Hablar de iconos no es hablar de cuadros, sino de una realidad trascendente. El #icono no es un mero objeto artístico sino que tiene valor litúrgico y la misión de introducir al espectador en el #misterio que recrea.
Por eso, aunque os he traído el icono que el gran #Rubliov hizo en 1405 y se conserva en la Catedral de la Anunciación de #Moscú, podría servirnos cualquier otro icono, pues todos siguen la misma composición. Por ejemplo, estos de los siglos XV y XVI:
Comencemos acercandonos al episodio bíblico al que se refiere:
En el icono se encuentran dos realidades: arriba, el cielo; abajo, la tierra. El centro es #Cristo, que emerge de las tres esferas que representan el #universo de todo lo creado, sobre la nube y la negrura de la muerte que deja atrás con la prefiguración de la gloria.
Esta gloria plena, en la que se manifiesta el #Mesías, está simbolizada en el candor de sus vestidos, pero sobre todo a través de la #luz que irradia su rostro.
Algún día hablaremos de la representación del rostro de Cristo, “el más bello de los hombres” (salmo 45), porque es un tema verdaderamente apasionante 📝
A su derecha (nuestra izquierda) aparece #Elías, que había profetizado la venida de Cristo desde el monte Carmelo, y a su izquierda, #Moisés, con las tablas de la Ley recibidas en otro monte, el #Sinaí, donde ante la visión de Dios hubo de velar su rostro:
Con ellos conversa sobre su cercana Pasión, y lo hace en este contexto de gloria divina para que los apóstoles comprendan que es voluntaria y necesaria, y no se escancandalicen al ver desfigurado el rostro que ahora ven transfigurado... ⤵️
Sus vestidos son de cortes angulares, afilados, y hacen referencia a la Palabra de Dios, que es “viva y eficaz, y más cortante que espada de doble filo. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu [...] y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón” (Hb 4, 12)
Están sobre el monte escarpado, estilizado y esquemático, en una espacio neutro e ideal. No se trata de seguir las reglas de la percepción visual “realista”, sino de ir al meollo del asunto. Veamos si lo logramos 🧐
El icono habla, y hay otra palabra con un mensaje trascendental: “Este es mi #Hijo amado”. Y aquí se encarna el sentido del empleo de la perspectiva invertida: por Cristo, el ser humano puede adherirse a la filiación divina. Así que sí, también tú y yo somos hechos "hijos amados"
Pero esto no se hace con un toque de varita… Pedro lo entiende, porque no obtiene respuesta a su “¡hagamos tres tiendas!”: no se puede instalar en el cielo todavía, porque solo a través de la #cruz viene la resurrección y la vida.
Y es que tras este episodio, Cristo descenderá. ¿A dónde? A #Jerusalén para sufrir su pasión y muerte.
Vamos pues a la parte terrenal del icono ↘️
La voz del Padre sacude a los apóstoles (como para no hacerlo...), de modo que la parte inferior resulta más dinámica que la quietud que se respira en el grupo glorioso de la cima del #Tabor, con los apóstoles turbados por la potencia de la revelación.
#Pedro, como nuevo Moisés, está a nuestra derecha, está arrodillado; #Juan, profeta que anunciará al Mesías que ya ha llevado a término la misión preanunciada por Elías, cae de espaldas, y #Santiago permanece aturdido y asustado, derribado por la potencia de esta voz.
Pedro ha dicho algo muy cierto: “¡qué bien se está aquí!”. Pero le invade el miedo al comprender que no es el momento ("¡escucha!", se le dice: el primer mandamiento), incluso aunque pocos días antes había reconocido a Cristo como Mesías, aunque juraría seguirle hasta la muerte…
Y sin embargo, en las ropas de los apóstoles también hay #luz. Ellos también están siendo transfigurados, metamorfoseados, como profecía viva de lo que el Espíritu Santo hace en los cristianos: revestir la naturaleza humana de la #Belleza original.
Dios se revela a la humanidad como luz. El icono está lleno de ella: el fondo dorado, de finísimas láminas de pan de #oro, nos habla de una presencia divina en el icono.
El fiel participa en el cuadro “sumergiéndose” en este Misterio que envuelve todo mediante la perspectiva invertida, en la que las líneas se proyectan y convergen en un punto de fuga situado ante el icono:
La manifestación epifánica de Yahvé en el #Sinaí es una revelación a través de su Hijo, mostrándole como Palabra final y definitiva. Se muestra, pues, “cara a cara”, y el resultado de esta “irradiación” de Dios es la luz. La Transfiguración es la visión de Dios.
Una última curiosidad… El primer #icono que debían aprender a pintar los monjes iconógrafos es precisamente este de la #Transfiguración. ¿Por qué? Porque es un insuperable ejercicio de hermenéutica que le hace aprehender la luz, aprender a ver con los ojos de Dios.
La esencia del icono, y más aún de este icono, es la #luz. La luz tabórica, trascendente, epifánica. La que está en el rostro de Dios: “contempladlo y quedaréis radiantes” (salmo 34)
Y con esto os deseo un feliz día de la Transfiguración del Señor… ¿y nuestra? 😉 #FindelHilo
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