Seguramente habéis escuchado que el ejercicio físico es recomendable para el tratamiento de la depresión.
¿Es esto cierto? ¿Qué evidencia hay de ello? ¿Por qué sería útil? #psicohilo #fitness #depresion
Suele citarse con frecuencia evidencia anecdótica o correlacional sobre el supuesto "efecto antidepresivo" del ejercicio físico. Las personas que no tienen depresión parecen hacer más ejercicio que el resto, ¿significa esto que el ejercicio físico reduce los niveles de depresión?
Esta afirmación es resultado de confundir diferentes niveles de evidencia.
No podemos asumir causalidad a través de evidencia anecdótica (conozco a alguien que realizó ejercicio físico y dejó de tener depresión),
ni observacional o correlacional (las personas sin depresión hacen ejercicio con más probabilidad que aquellas que no tienen este diagnóstico).
❌ ¡Correlación no implica causalidad!
☑️ Para inferir causalidad, es necesario disponer de evidencia experimental (manipulamos una o más variables, asignamos estas variables y sujetos de forma aleatoria a las diferentes condiciones experimentales, controlamos variables extrañas).
Si observamos que es más probable que las personas sin depresión realicen ejercicio físico podría ser debido a un efecto antidepresivo...
O a que la persona sin depresión, por su contexto y repertorio conductual, tienen más posibilidades de embarcarse en estas actividades.
Ciertamente, no lo sabemos. Por ello es necesario sopesar la evidencia experimental al respecto de su utilidad.
¿Qué afirma este tipo de evidencia? Según este artículo de revisión, los resultados no son tan sistemáticos y potentes como suele afirmarse.
cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.10…
Como conclusión, parece que los resultados y la calidad/heterogeneidad de los estudios no nos permiten afirmar que el ejercicio tenga un "efecto antidepresivo". Cuando encuentran la existencia de un efecto, este suele ser de un tamaño bajo o moderado.
¿Es entonces útil recomendar ejercicio físico en personas con depresión? Hay algunos puntos a considerar:
1. No está contraindicado, puede ser útil (algunos autores lo califican como tratamiento "coadyuvante"), pero no debería ser una recomendación genérica.
Su elección o no, para depresión, debería variar según el análisis llevado a cabo por el/la psicólogo/a al caso, no por otros profesionales fuera del área de la salud psicológica. Posteriormente se explicará por qué es importante que sea así.
2. Los resultados del ejercicio físico podrían explicarse no necesariamente por el ejercicio per se, o supuestos cambios endógenos o en los neurotransmirores/neuromoduladores del organismo (cuya relevancia como mecanismo de cambio NO ha sido demostrada),
sino por los aspectos "psicosociales" que implica el ejercicio físico, como el contacto con nuevas fuentes de estimulación apetitiva como la atención y apoyo social.
3. El profesional de la psicología, entre otras muchas cosas, debe identificar actividades susceptibles de poner a la persona en contacto con estimulación apetitiva, actividades susceptibles de ser reforzadas positivamente
(establecer una meta y cumplirla es incompatible con reglas que puede tener la persona con depresión como “soy incapaz de hacer nada”, “si intento algo, fracasaré”).
Esta es una tarea para la que no están capacitados otros profesionales de la salud.
4. Un efecto negativo de recomendar ejercicio físico de forma general y sin considerar los aspectos comportamentales podría ir de la mano de:
(a) las expectativas irreales acerca de las horas y esfuerzo que esta persona “debería” hacer. Si no se gradúa y ajusta al caso, podría resultar en un empeoramiento y en una confirmación de las creencias depresivas de la persona.
(b) la ausencia de intervención sobre otros aspectos que pueden estar manteniendo el problema depresivo, como las habilidades sociales, reglas irracionales, un ambiente problemático, etc.
Sin embargo, pese a todos estos peros, se podrían considerar también algunos posibles aspectos útiles o positivos de incorporar el ejercicio físico como pauta de estas intervenciones:
1. Hacer ejercicio físico puede mejorar otros problemas de salud concomitantes al estado depresivo y que pueden estar afectando negativamente a su recuperación.
👉En este y otros casos, es necesario que esté pautado por el correspondiente profesional (fisioterapeuta o entrenador)
2. Es más que obvio el beneficio a largo plazo para la salud de la actividad física. Si se pretende dar un valor social (y personal) a nuestra interverción, podría ser interesante que los psicólogos también fomentemos la implicación en hábitos saludables para la persona.
La salud física tiene una relevancia psicológica más allá de lo obvio, en tanto que nos permite ponernos en contacto con más y durante más tiempo con multitud de contextos valorados, así como evitar contextos de malestar como el enfermar, que limitan nuestros repertorios.
Para más información sobre la relación entre la actividad física y la "salud psicológica", recomendamos:
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