¿POR QUÉ EL PRESIDENTE HABLA TANTO, SE CONTRADICE FRECUENTEMENTE Y HACE DECLARACIONES DESAFORTUNADAS?
Existen razones objetivas.
Hilo corto.
1/Alberto Fernández tiene un margen de acción extremadamente limitado. Le marcan la agenda en forma constante, lo hacen incurrir en frecuentes contradicciones, no tiene capacidad para confrontar con la base de su poder.
2/ Impedido de gobernar, la única alternativa que le queda de no perder totalmente la centralidad política y que se desdibuje su autoridad por completo es efectuar declaraciones, dar entrevistas, tuitear, generar acontecimientos comunicativos.
3/ Alberto no es un pensador de la política. Tiene una capacidad teórica muy limitada. No puede desplegar lecturas ni conceptos elaborados o complejos. Un poco raro tratándose de un “profesor universitario” que es la parte de su currículum con la que elige presentarse en público.
4/ Tampoco es un gran orador. No está acostumbrado a hablar en público. Tiene los modos discursivos del operador: finge complicidad, busca negociar, chicanea y/o amenaza. Lo suyo es el corto y el privado.
5/ El contenido es lo de menos. El criterio es uno solo: no decir siempre lo mismo, variar, hablar de cualquier cosa, porque de lo contrario sus alocuciones pierden todo interés público y termina siendo De la Rua.
6/ Alberto mantiene su centralidad a fuerza de generar constantemente acontecimientos comunicacionales. No puede hacer otra cosa. Como decía Salvador Dalí: “Que hablen bien o mal, lo que importa es que hablen de mi.”
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