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Sep 17, 2020, 13 tweets

Hoy os traigo una pequeña curiosidad londinense que a mucha gente le pasa desapercibida, ya que no se encuentra en un lugar exactamente turístico, aunque sí muy conocido: el número 30 de la calle St. Mary Axe, también conocido como el Gherkin.

El Gherkin se construyó en el local que ocupaba el Baltic Exchange, que sufrió el impacto de una bomba del IRA en 1992 quedando muy dañado, por lo que fue demolido. Y durante las obras de demolición, la protagonista de esta historia salió a la luz.

Y digo “salió a la luz” literalmente, porque llevaba unos 1600 años sin que nadie la molestara; era el esqueleto de una adolescente que había vivido en lo que hoy es Londres entre los siglos IV y V DC. Es decir, una habitante del Londinium romano.

Las investigaciones del Museum of London, donde fueron trasladados los restos, establecieron que se trataba de una mujer de entre 13 y 17 años, y que había sido enterrada fuera de los muros de la ciudad, tal como dictaba la tradición romana.

Por lo demás, poco se sabía (ni se sabe) de ella, puesto que no encontraron ningún ajuar que ayudara a identificarla. Podría ser una noble (dudoso, pero no imposible), una ciudadana corriente o incluso una esclava.

Fuera quien fuera, lo que sí tiene es el lugar de sepultura más fancy de todo el Reino Unido: el propio Gherkin. Y es que la City of London y la empresa constructora se pusieron de acuerdo para volver a enterrar a la muchacha romana en el mismo sitio en que se la encontró.

Tardaron doce años, eso sí. Entre la construcción del rascacielos y la aprobación de una ley que permitía enterrarla, ya que las sepulturas en la City se habían prohibido en la década de 1850.

Desde 2007, alguien puede ser enterrado en la City si la sepultura existía previamente y su ocupante anterior lleva ahí al menos 75 años, así que la muchacha romana cumplía el requisito de sobra.

El 17 de abril de 2007, se celebró un funeral especial en la iglesia de St. Botolph, en Aldgate. Se contó con los historiadores del MoL para intentar recrear lo que se sabía de los rituales funerarios romanos, y el féretro fue llevado en procesión con música y libaciones.

Una vez en el Gherkin, se la volvió a enterrar en el que había sido su lugar de descanso durante más de milenio y medio, en presencia de la alcaldesa de la City (no confundir con el alcalde de Londres, que entonces era… bueno, ya sabéis quién era).

Una placa con una corona de laurel grabada marca el lugar donde la muchacha romana está enterrada. Es muy sencilla, y resulta fácil que pase desapercibida, especialmente en un lugar como la City.

Lo que es más visible es la inscripción, en latín e inglés, que se grabó en el murete que rodea el Gherkin: “A los espíritus de los muertos, la muchacha desconocida del Londres romano yace enterrada aquí”.

Así que ya sabéis, si queréis encontraros frente a frente con una de las habitantes más antiguas de Londres (que no la más antigua, eso lo dejamos para otro día), sólo tenéis que pasaros por el Gherkin a decirle hola. Espero que os haya gustado, cuquis.

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