No, no me importa más un edificio público que una mujer violada.
No, no me importa más un cuadro de Madero patrimonio público que una mujer asesinada.
Sigo viendo como una mala idea ocupar edificios públicos y arruinar patrimonio público porque no resuelve nada y empeora algo.
Lo que está pasando en la CNDH es un excelente ejemplo. Rosario Piedra sigue comiendo cortes y cobrando sueldo pero ahora desde casa. Los empleados que sí trabajaban ahora no lo pueden hacer.
Ningún caso se ha resuelto. Ni ha bajado la violencia.
Y la película está transcurriendo como es obvio: el grupo A y el grupo B tomaron las instalaciones, el grupo A y el B se pelearon entre ellas, ya hay grupos de la A a la Z y las unas quieren corren a las otras para poner sus propias reglas en un lugar QUE NO ES DE ELLAS.
La autoridad está pasmada. No puede intervenir porque a) no saben usar protocolos proporcionales y b) tienen pavor porque aunque hicieran muy bien su trabajo, de todos modos las feministas radicales se victimizarían (lo que no les cuesta ningún trabajo, por otro lado).
¿Quién se va a quedar entonces con el edificio de la CNDH estos días? Pues el grupo que grite más duro, el que haga amenazas más creíbles, el que tenga los puños más fuertes, el que sea más gandalla. Todo eso, repito, en un lugar que no de ellas.
Teoría de los Vidrios Rotos.
¿Quiere un colectivo feminista tener un refugio donde mujeres estén seguras? Nada se los impide ni se los debe impedir. Pero que ese lugar sea suyo.
¿Me opongo a que pinten a Madero con labial o al "ciervo" de la nación con tacones? No. Me da igual. Pero que sean sus cuadros.
Share this Scrolly Tale with your friends.
A Scrolly Tale is a new way to read Twitter threads with a more visually immersive experience.
Discover more beautiful Scrolly Tales like this.
