Esta mañana, hablando con una amiga con la que trabajaba en Madrid, me he enterado que su hermano, ingeniero y con 2 másters y dos C2, está trabajando de repartidor en Uber Eats.
ABRO HILO 👇👇👇👇
En mitad de la Kitchen y del COVID, tanta mierda comienza a ser ya, irrespirable.
Horas después caía en mis manos un magnífico artículo de @dbollero bollero: “No es inepta, es su modo de vida”. Una certera reflexión sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Ayuso, extensible a un amplio espectro de nuestra clase política.
blogs.publico.es/david-bollero/…
Personas que, no es que sean mediocres, incompetentes o inmorales, sino que han hecho de la mediocridad, de la incompetencia y de la inmoralidad un empleo, una forma de comunicar, ser, estar y hacer.
Mientras Madrid cae dramáticamente en una espiral cada vez mayor de contagios y muertos con epicentro en la incapacidad, el electoralismo, la furia, el “y tu más” y, ante todo, la falta de responsabilidad y de sentido de Estado...
vozpopuli.com/espana/madrid-…
...un chaval, como otros tantos centenares de miles, reparte por sus calles pizzas y hamburguesas, con una trayectoria brillante y supongo, rabia, desesperanza y cansancio.
es.indeed.com/salaries/repar…
Las mismas que sentimos muchos. Y no solo los que han estudiado brillantes carreras, sino todos los que nos dejamos los cuernos por una vida decente y vamos siempre con la lengua fuera, con un estrés perpetuo y con la oscuridad al pensar en el futuro como tonalidad existencial.
Y es que los datos son desesperanzadores. El último estudio de la OCDE sobre el ascensor social en España relata un porvenir verdaderamente tétrico y habla, directamente, de una “sociedad de castas”.
elpais.com/economia/2019/…
Sumad a esto los efectos de la crisis que está por venir y el panorama pasa de desalentador a terrorífico.
educaweb.com/noticia/2020/0…
Esta mañana también he caído en la cuenta de que el PP ya tiene a más personas en la cárcel (87) que en el Congreso de los Diputados (66) y uno puede evitar pensar en qué cojones hemos hecho mal
...en por qué se nos aseguró que si trabajábamos duro, que si nos formábamos bien, íbamos a tener una vida medianamente digna. ¿Te impulsan más hacia el triunfo la inmoralidad y la capacidad de trepar que el talento o la fuerza de voluntad?
¿Cómo le explicas a un hijo que debe ser ético, responsable y luchador para alcanzar la vida que quiere? ¿Con qué argumentos cuentas?
Pensemos en la clase política.
Nuestro presidente cometió un supuesto plagio (corregidme si me equivoco, no sé si se ha acabado demostrando), el líder de la oposición se sacó la mitad de la carrera de Derecho en unos meses...
publico.es/politica/pablo…
y el líder del 4º partido más votado vivió, durante unos años, a cuerpo de rey sin pegar palo al agua, puesto a dedo por una política corrupta, mientras ha convertido las ayudas sociales a las clases bajas, una de sus armas electorales más esenciales.
maldita.es/malditodato/20…
Hoy, el tío que te pone las pizzas es bioquímico o físico, mientras que los que tienen que tomar decisiones que determinan de forma definitiva tu vida, engañan, mienten, manipulan y mercadean con sus currículums, con sus títulos y lo que es peor, con su programa electoral.
Pagan con fondos reservados la destrucción de pruebas de tramas crónicas de corrupción que llegan hasta la presidencia o protegen a un rey infame, anteponiendo la supervivencia de su modo de vida a las obligaciones con la ética, la honestidad y el principio esencial de toda ley.
Tecnócratas formados en colegios conocidos ya por todos, pertenecientes a las juventudes de partidos desde antes de perder el último diente de leche.
eldiario.es/sociedad/elite…
El leitmotiv que impulsa el descontento de este país ha pasado de la indignación al cansancio más deprimente, de la lucha en las calles a la resignación más pegajosa. Los que nos consideramos de izquierdas tenemos una enorme responsabilidad en esa abulia.
En creer que el sistema podía cambiarse desde dentro, cuando un sistema que da el poder a personas de tal moralidad no debería existir. Si a esto sumamos los efectos anímicos del COVID, podemos decir que la ilusión vive su momento más crítico desde que acabó el franquismo.
El coronavirus nos ha mostrado algo esencial: personas que antes de la pandemia vivían en un precariado asfixiante y que nunca se manifestaron, ahora salen a la calle porque una mascarilla les roba su libertad. Nunca la capacidad crítica de una sociedad pasó por horas más bajas.
Pero no nos perdamos...la separación entre la clase política y la ciudadanía ha alcanzado cotas verdaderamente inasumibles. Y en cierto modo, esa distancia siempre ha existido, pero no ha sido nunca tan inabarcable en términos éticos y humanos.
Ellos representan todo lo que no debe hacerse, todo lo que no querríamos que hiciesen nuestros hijos. Y en cambio son ellos los que crean y firman las leyes, los que deciden cómo se compone la justicia, los que manejan los hilos en la lucha contra una pandemia mortal.
Utilizamos sus errores y meteduras de pata, sus corruptelas, sus chalés, su racismo, su republicanismo de cartón piedra, su sociopatía, no para no votarlos, sino para tapar los defectos de aquellos a los que sí votamos.
protestantedigital.com/espana/40827/e…
Las ideas, la autocrítica y la creatividad han desaparecido del terreno político porque nada de eso vende ya. Es la marketinización de la política. Como dijo Ogilvy: “La coherencia y la ética son cosas muy bonitas, pero lo que vende es la polémica, el espectáculo y el ruido”.
Hemos vendido nuestra coherencia, nuestra capacidad crítica, nuestra ilusión y nuestro futuro al ruido y a la furia. Hemos dejado de lado la aspiración esencial de toda sociedad, la de ser feliz, por el más burdo de los objetivos: creer que tenemos razón.
Share this Scrolly Tale with your friends.
A Scrolly Tale is a new way to read Twitter threads with a more visually immersive experience.
Discover more beautiful Scrolly Tales like this.
