Los diarios no logran describir lo real en un mundo devastado. La pandemia trajo el relato de la muerte en continuado. No alcanzan las mascarillas ni el oxígeno. Y menos la negación del virus abriendo bares, dando clases en plazas de la ciudad con una vecindad negadora.
Hilo.
El capitalismo global está en crisis terminal. El concepto del consumo y la idea de la satisfacción alienada se acaba cuando los consumidores se mueren de a millones y los más ricos no quieren ni siquiera pagar un aporte solidario por única vez (casi un ruego) en plena pandemia.
La clase media y media alta puede comer todos los días y muchos habitantes de CABA reciben el IFE y el ATP del Estado que paga a las empresas empleadoras la mitad de los salarios. Pero los dueños de los bares, entre otros, no abonan la totalidad de los salarios a su personal.
Se produce un malestar creciente basado en la angustia y la incertidumbre. La cifra de muertos y enfermos atropella los sueños y las pesadillas se agolpan. Los medios de comunicación (empresas de lobby y de lucro) no ayudan ni cumplen con su rol social porque tienen intereses.
Hemos perdido a nuestros familiares en la pandemia. No pudimos despedirnos de ellos/ellas. No hemos podido tomar sus manos en el momento del final. Por lo tanto los días se precipitan como en una serie de ficción surrealista y de ese caldo nacen y crecen planteos golpistas.
Las aves huyen de los bosques quemados, los peces dejarán Venecia, los pumas volverán a las montañas nevadas a cazar guanacos que por cierto cada vez son menos en el Sur. La Argentina de los saladeros en el Riachuelo se convirtió en un estanque del pensamiento y la inmoralidad.
Se habla de cualquier cosa menos de lo verdadero. Las familias salen en tropel a pasear sus niños con la mierda de sus perros amontonada en las veredas. Gritos de seres deshechos. Manías y brotes por la carencia de consumo y debates vacíos por el dólar. Una fijación psicótica.
En Estados Unidos gobierna un ser salido de un libro de Stephen King. En Brasil un ignorante neonazi. En Bolivia rige una dictadura criminal cuya vocera se excluye de la nada. En Ecuador hay payaso cantor. Uruguay es una reserva natural de argentinos que no pagan impuestos.
Onetti inventó Santa María una ciudad de rufianes y putas que siendo protagonistas aparecen en segundo plano. Es curioso lo que pasa en ese país de Artigas: vive de la evasión con la mayoría de sus nacidos fugados en el exterior. El paraíso de los ausentes y junta cadáveres.
Flores le aportó 5 mil soldados a Mitre en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Brasil llevó 30 mil a la batalla y Buenos Aires 20 mil y media docena de barcos. En una carta de Mitre a Arcos admitió que mataron a todos los varones paraguayos "mayores de 10 años".
¿Qué cosa es la civilización? ¿Qué el progreso? ¿Dónde están los líderes de los tiempos que corren? ¿Qué leen los que deben gobernar en esta era de desguace? La vida sin los cuerpos. Los cuerpos son narrados solamente cuando están sin vida dentro de una bolsa negra con cierre.
Millones de seres humanos están refugiados pasando todo tipo de penurias en África, México, Líbano y Palestina donde Israel (un estado que legitima la tortura y que levantó un muro para desterrar a los otros) asesina niños que arrojan piedras a los tanques.
Un mundo sin agua.
Mientras crecen las víctimas de la pandemia en este mundo en el año 2020 todavía hay millones de seres humanos que no tienen acceso al agua potable y a los alimentos básicos. Son kurdos, afganos, libaneses, e irakíes arrastrados a la miseria por culpa de las guerras de EE UU.
¿De qué modernidad nos hablan? ¿De la normalización de la esclavitud, la hambruna generaliza en la mitad del planeta y el neofascismo en auge con representación parlamentaria en Europa y la implementación del odio en el subconsciente de las masas de consumidores consumidos?
Un mundo donde Glovo vende sus acciones en América Latina en más de 200 millones de euros a una compañía alemana que al igual que Glovo regentea la esclavitud en bicicletas y motos y a toda esa cosa tortuosa de 12 horas diarias la llaman "emprendimiento" y "meritocracia".
El capitalismo eclosiona en caos. En Nueva York hubo saqueos en el pico de la pandemia y la mayoría de las víctimas del Covid-19 fueron negros y latinos sin seguro médico. El cambio de paradigma debe ser total. Y no se trata de consumo solamente. Se trata de una vida digna.
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