Hay una España que ve calmada sus ansias de totalitarismo en la figura del rey, que aún siendo símbolo de libertad se empeñan en revestir de proclamas épicas, subordinadas y rimbombantes verbos como en otros tiempos. Al frente otra España cobarde, falsa, dulzona y oportunista,
que en lugar de construir por los cimientos, se contenta colocando guirnaldas decorativas sobre un techo sin vigas que además está por concluir. Unos hablan de Golpe de Estado al tiempo que reclaman continuidad en los honores al único que sí dio un Golpe de Estado en este país.
Los otros hablan de Estado de Derecho haciendo triquiñuelas, trampantojos y teatro de títeres con sus estructuras y figuras legítimas en una interpretación muy trilera del principio de solemnidad del Estado, reconvertido en una suerte minimal al estilo Ikea, háztelo tú mismo.
Entre ambas, una corona está abandonando su carácter parlamentario, lo que legitima su vigencia en democracia, para convertirse en una mera arma política arrojadiza de unos y otros, que han reducido el Estado en un campo de fútbol, la ideología en colores de camisetas, nuestro
bienestar en el balón, la Constitución en una norma arbitraria y los medios de comunicación en una especie de Var, donde se habla y opina como en un Bar. Al frente de todo esto, muchos españoles, silenciosos y silenciados, miran atónitos y con la mirada cansada la tediosa escena,
ratificando su pesimismo, hartazgo desesperanza en un país que podría ser más y que en lugar de ser lo que debería ser a todos los niveles, va camino de devaluarse como la falsa moneda, que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Share this Scrolly Tale with your friends.
A Scrolly Tale is a new way to read Twitter threads with a more visually immersive experience.
Discover more beautiful Scrolly Tales like this.
