Terminada la guardia de hoy. La séptima del mes. Más de 60 horas semanales. Demasiadas.
Uno acaba cansado física, mental y psicológicamente. Ayer 4 ingresos de pacientes Covid graves, de los que se intuban y se conectan a ventilación mecánica para darles la oportunidad de curarse
Pero lo más duro, desde mi punto de vista, es ir a la planta a valorar la situación de un paciente y encontrarlos solos, respirando con dificultad, preguntando por su saturación, a veces en prono. Agarrados al móvil y al pulsador para poder avisar a la enfermería si pasa algo...
Explicarles que les vas a subir a la UCI y que no se tienen que asustar porque allí es donde mejor les vamos a poder tratar. Por si necesitan una máquina, para tenerles más vigilados y para cuidarles lo mejor posible.
Te escuchan. Hablan poco, pero sus ojos lo dicen todo. Miedo.
Les intentas explicar y tranquilizar. Con algunos bromeas. A otros les coges la mano y con una leve caricia tratas de suplir el acompañamiento familiar que tanto echan de menos.
Es cruel estar solo en un momento así.
-"Vamos a llamar a tu familia y les vamos a contar todo ¿vale?"
Es un momento difícil. Todos sabemos lo que un paciente se juega al pasar a la UCI. Último escalón y última oportunidad. Es un momento decisivo y los pacientes lo afrontan en soledad.
Eso es lo más duro.
Por eso odio este cartel, que me recuerda lo que nos ha robado la COVID.
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