Matías Rajnerman Profile picture
Economista. Antes economista jefe de Ecolatina. Ahora Jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

Oct 3, 2020, 18 tweets

En la Argentina faltan dólares. Desde 2018, la demanda de divisas supera a la oferta y hay presiones constantes. En este marco, se intentaron distintos ajustes (devaluación, cepo, vender Reservas), pero ninguno alcanzó. ¿Podría ser el desdoblamiento formal una salida a la crisis?

El tipo de cambio es un precio fundamental de nuestra economía. No solo por su impacto en la inflación y el poder adquisitivo, sino además porque compara-nivela a los precios de los bienes y servicios argentinos con los del resto del mundo.

Cuando el tipo de cambio está atrasado, como pasó en los 90, entre 2012 y 2015 o en 2017, el dólar está barato (en pesos) y nuestros bienes y servicios son más caros que los del resto del mundo. Por lo tanto, nos conviene importar y tenemos una balanza comercial negativa.

Como no es posible ser sistemáticamente deficitarios en algo que no producimos (dólares), se genera un exceso de demanda que redunda en un aumento de su precio. La devaluación acelera la inflación, cae el salario real y la balanza comercial se equilibra por la menor demanda.

Lo contrario pasa cuando tenemos superávit comercial: el dólar está caro, los bienes y servicios argentinos salen baratos en dólares y podemos exportar más. En consecuencia, tenemos superávit comercial y las presiones del tipo de cambio son a la baja, como pasó entre 2002 y 2007.

Ahora bien, a este análisis le falta una parte: la financiera. En el mundo no solo se intercambian bienes y servicios reales, sino también flujos financieros. Muchas veces es posible sostener un déficit comercial tomando deuda en dólares. Esto pasó a fines de los 90 y en 2017.

Hoy estamos en la situación exactamente opuesta: tenemos un superávit comercial récord (porque tenemos una demanda muy caída), pero, por la inusual incertidumbre y volatilidad que atraviesa nuestra economía, tenemos una salida constante de flujos financieros, aun con cepo.

En este escenario, una devaluación no solucionaría el problema, sino que lo agravaría: empeoraría la dinámica de la inflación y la actividad, aumentando la incertidumbre y espantando más capitales. El superávit comercial seguiría aumentando, pero "de poco importaría".

En consecuencia, podemos decir que tenemos dos precios para un solo bien (el dólar): uno comercial, adecuado a la realidad que presenta la economía argentina y que no genera presiones, y otro financiero, que no es adecuado a nuestra "realidad", y de ahí las tensiones constantes.

Un desdoblamiento formal sinceraría este escenario, corrigiendo las tensiones que provoca el exceso de demanda de USD financieros en el mercado cambiario, donde también se transan las operaciones comerciales. Dos precios para dos "bienes": el dólar financiero y el dólar comercial

El dólar comercial sería más barato, ayudado justamente por la balanza comercial positiva, y sería el más importante para determinar el nivel de precios (es el dólar al cual se importa). Al revés, el dólar financiero sería más caro, pero con menos impacto sobre la economía real.

Algo de esto ya se verifica con el dólar paralelo o financiero (contado con liquidación, bolsa, etc.), donde se cursan operaciones de ahorro de empresas y familias. Sin embargo, un desdoblamiento formal sería más amplio y permitiría transparentar-simplificar la operatoria.

Además, y más importante aún, un desdoblamiento formal ayudaría a fortalecer a las Reservas. No solo porque calmaría la demanda de dólares en el mercado oficial-comercial, el clave para la inflación y el poder adquisitivo, sino también porque podría incrementar su oferta.

En la actualidad, los (pocos) USD financieros que entran al país, lo hacen a través de los mercados paralelos, ya que, obviamente, ahí cotizan más. Por caso, empresas que se capitalizan desde el exterior o turistas que vienen al país venden sus USD por fuera del mercado oficial.

En consecuencia, aceptar que la economía argentina tiene hoy dos "realidades" y, por tanto, dos precios para el dólar, ayudaría a calmar las tensiones constantes en el mercado cambiario y tendría un impacto acotado en los precios. Ahora bien, si es tan fácil, ¿por qué no se hace?

Por un lado, porque es mucho más simple de implantar que de desarmar. Por lo tanto, si el día de manaña nuestra economía ganara en confianza y hubiera menos presiones cambiarias, el desdoblamiento sería un problema. Hoy parece muy lejano este escenario, pero nunca se sabe...

Por el otro, porque cada vez hay más contratos dollar-linked (a pagar en ARS pero atados al USD oficial) y habría que resolver a qué tipo de cambio formal deberían cancelarse. Los deudores intentarán hacerlo al comercial y los acreedores al financiero, pero no es clara la salida.

En síntesis, nuestro país sufre escasez de dólares. En la actualidad, este déficit no surge por un problema de la economía real, tenemos superávit comercial récord, sino por la elevada incertidumbre financiera. Sincerar que hay dos realidades podría atenuar las presiones.

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