Hechos sobre la marcha de hoy:
1) Hubo un madral de gente.
2) No hubo acarreados.
3) No hubo vandalismo.
4) No hubo politiquitos queriendo sacar raja.
5) No hubo un discurso consistente al momento.
6) No hubo una narrativa útil, a favor o en contra, posterior al suceso.
A partir de ellos se pueden hacer correr ríos de bytes, a favor o en contra, según se quiera incidir en la discusión.
Baste por ahora un par de nociones:
A) El pseudogobierno de López NO pudo ignorar la marcha: lo que queda del factotum debió salir maltrecho a acusar recibo.
B) Entre esa marcha de miles y su conversión en acciones útiles, incluido el voto, media un proceso discursivo que al momento ni siquiera se insinúa por parte de sus promotores: la narrativa debe ser sobre algo que SÍ SE QUIERA, para emocionar y motivar.
Para conocer la situación al momento, imaginen al pseudogobierno del perro de azotea como un kaiju que va derribando edificios, y a la marcha de hoy como el brillo de la carcaza de un mecha que aún no es funcional al grado de levantarse.
Algo así.
Para las licuadoras de una sola velocidad: los sucesos cívicos suelen ser de claroscuros... difícilmente son tan consistentes (o guangos) como quieren hacerlos parecer los radicales, y nunca son definitivos: valen como referentes dentro de un proceso amplio y continuo.
En temas cívico/políticos no hay ensalmos, ni acto sacramental alguno: nomás hay dinámicas y tendencias, y suele imponerse la que conserva su consistencia en el tiempo sin amorcillarse.
El que tenga ojos, que vea.
Yo parto a darme esto, regalo de mi esposa:
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