Javier Prado Coronel Profile picture
✒ Autor. Ilustrador. Guionista. Investigo y divulgo sobre mitos, folklore y leyendas de España 📕'Monstruos ibéricos', 'Breve viaje por la España de las brujas'

Feb 10, 2023, 57 tweets

¿Existen las leyendas "fake"?

La mitología y la literatura se mezclan a veces generando confusiones, bromas, fraudes e historias ficticias que se toman como mitos atemporales. Yo mismo inventé una… y se me fue de las manos.

🧵 Un hilo sobre algunas leyendas falsas españolas 👇

Un ejemplo "famoso" y que a día de hoy se sigue dando por cierto es el del VAMPIRO DE BOROX, también conocido como el caso del ataúd maldito.
Parece ser que, a principios del siglo XX, llegó al puerto de Cartagena (Murcia) un extraño ataúd que se dirigía hacia A Coruña.

Dicho ataúd pasó por Alhama de Murcia, Almería, Toledo, Santillana del Mar, Comillas… y en todas esas ciudades ocurrieron sucesos luctuosos. Tras el paso del ataúd, aparecían personas muertas y completamente desangradas.

Una vez en Coruña el ataúd no fue reclamado, por lo que volvió a Cartagena. Y allí, un enigmático noble serbio que se hospedaba en una posada (y que, según los vecinos, solo se dejaba ver por la noche) recogió el ataúd y lo hizo enterrar en el cementerio de de la ciudad murciana.

Esta historia apareció en los años 80 dentro de varios libros sobre vampirismo y folclore. Y, al poco, en artículos y revistas donde comenzaron a darse nuevos datos. Por ej. se relacionó al ataúd con una supuesta sesión de espiritismo realizada en Santillana del Mar en la cual...

... una médium sufrió graves daños al intentar contactar espiritualmente con un cadáver venido de los Balcanes. Se dijo también que el ataúd provenía de Yugoslavia, y que, en su traslado por España, el conductor del camión que lo transportó había acabado en un sanatorio mental.

Incluso llegó a hablarse de hombres lobo.

El investigador Jordi Ardanuy, intentando esclarecer el asunto, acudió a los archivos de aquellos lugares por donde el terrible ataúd habría pasado. Todo en vano: lo más cercano a la historia que halló fue un testimonio recogido...

... en el pueblo toledano de Borox, otra supuesta parada del ataúd. Allí, un par de personas mayores recordaban la existencia de "un hombre que chupaba la sangre a sus congéneres". Y fue así como la gente empezó a llamarlo “el vampiro de Borox”.

La cosa no se resolvería hasta 2004, cuando localizó al “primer divulgador” de la historia. Se trataba de un abogado que, en una carta a un periodista, mencionó el caso del ataúd como un suceso real. El problema es que esto lo había leído en… una antología de relatos fantásticos

Concretamente esta:

El relato en cuestión era de Alfonso Sastre, titulado “Historia popular de los vampiros Zarco y Amalia”. En él se narra una conversación entre varios personajes que hablan de sus experiencias e historias oídas en relación a los vampiros. La mención al ataúd que desencadenó...

...toda este malentendido es, además, sumamente breve y no deja de ser una suerte de "parodia" castiza del viaje del conde Drácula en la novela de Bram Stoker.
Pero esto dio igual: a día hoy, la historia del ataúd se sigue dando por cierta en multitud de blogs y periódicos online

Incluso hay vídeos de algunas personas que afirman haber encontrado la tumba del vampiro en el cementerio de Cartagena. Podéis hacer la prueba con una simple búsqueda en Google.

(Para saber más, recomiendo este documentado post de Javier Arriés: )arries.es/la_cripta/caso…

Y no dejamos a los vampiros, pues es probable que también hayáis oído hablar del CONDE ESTRUCH, un chupasangres catalán que, según lo que se puede leer en internet, fue un noble medieval víctima de una maldición que lo convirtió en un terrible ser de ultratumba.

El problema es que “Estruch” es una novela publicada en 1989. Un libro que se anunciaba con frases como «¡Antes que Drácula existió el CONDE ESTRUCH!» o «¡El primer vampiro era español y vivía en un castillo de los Pirineos!»

Y es que el autor de esta obra afirmaba haberla escrito a partir de una leyenda antigua, anterior a Drácula o al propio Vlad Tepes. Según el prólogo, había conocido por dos “narraciones orales” la historia de un noble llamado Estruch que vivía en el castillo de Llers (Girona).

Según una versión, lo había obtenido por parte del Rey Alfonso II en 1173; en la otra, fue un regalo del Rey Pedro II de Aragón en 1212 como premio por su valentía en las Navas de Tolosa. Además se decía que el noble «sufrió una maldición tras quemar a unas brujas del Ampurdán».

Es a partir de este supuesto dato como se teje la historia de la novela, que es completamente imaginaria: Estruch es enviado a la zona para aniquilar una serie de cultos herejes y brujeriles que realizan extraños rituales...

(los cuales, para más inri, parecen celebrarse en honor a Shub-Niggurath, criatura creada por H. P Lovecraft). Y es así como el conde es maldecido por una bruja, la cual le hace volver de la tumba en forma de malvado ser de las tinieblas que aterroriza y asesina a los lugareños.

No voy a entrar en si el autor inventó de cabo a rabo la “leyenda original”: lo único que parece claro es que el Estruch vampiro es un producto de novela. Uno completamente descontrolado y que hoy muchas personas toman por cierto. Incluso hay rutas de leyenda por "su" castillo.

Igual de descontrolado está el mito del "Gailán", un diabólico y violento gato con cara humana y capaz de erguirse sobre dos patas, el cual se paseaba por la Granada medieval aterrorizando a los campesinos con su cola utilizada a modo de látigo mortal.

Me topé con el Gailán en el artículo sobre folclore andaluz de un conocido periódico. Evidentemente, me puse a buscar más información al momento, pero solo encontré “copia-pegas” en decenas de blogs. La fuente original no la encontraría hasta meses después, de casualidad.

Y esta era un manual del juego de rol: Aquelarre.
Aquí tenéis al susodicho.

En este juego, ambientado en la España medieval, se describen muchos seres del folclore y la mitología peninsular para incluir en las partidas. Pero también aparecen entremezclados varios personajes inventados por los creadores. El Gailán es uno de ellos y, en algún momento,...

...alguien debió de tomarlo por un mito real (no le culpo, los manuales están muy bien documentados) y acabó expandiéndose en la web. A día de hoy sigue citándose hasta en libros impresos como una criatura legendaria andaluza de gran antigüedad.

Hasta ahora hemos hablado de, más o menos, malentendidos. Pero también hubo folcloristas que no tuvieron problemas en inventar leyendas y publicarlas como testimonios recogidos en sus investigaciones. Eso hacía Manuel Llano quien, para “embellecer” la mitología cántabra...

...no dudó en plagar sus obras de seres increíbles y, muy a menudo, absolutamente esperpénticos.

Por citar algunos, tenemos al CUEGLE, una especie de ogro comeniños. La propia Wikipedia lo toma como un ente real, y calca la descripción dada por Llano de una criatura con...

...«la piel negra, una barba larga, pelo gris, tres brazos sin manos o dedos, cinco filas de dientes, un cuerno rechoncho y de uno a tres ojos en su cabeza». Los ojos tenían cada uno un color distinto. Y por si esto no resulta ya delirante, Llano afirmó que los Cuegles eran...

...hijos de Anjanas (“hadas” de la mitología cántabra) malditas que se apareaban con osos. O que, cuando un Cuegle moría, de sus restos salían unos gusanos-babosa que eran capaces de dar suerte y hacer vivir cien años a todo aquel que lograra reunir diez de ellos en una caja.

El Cuegle es quizá la creación de Llano que goza de mayor fama. Incluso apareció (y esto es loquísimo) como el villano de un episodio en la serie norteamericana GRIMM.

Pero Llano también es creador de otras criaturas como el ARQUETU, una especie de gnomo que va por ahí con un arca llena de monedas con las que ayuda a los dilapidadores de fortunas (aunque los maldice si vuelven a derrocharlas), el ROBLÓN, un peligroso árbol andante...

... o el adorable RAMIDREJU, una mezcla de raposa y jabalí que solo nacía una vez cada cien años y era capaz de curar enfermedades o encontrar tesoros ocultos.

Aunque Llano fue criticado por folcloristas coetáneos y posteriores, mucho más cruel es el caso de la OSA DE ANDARA, criatura “creada” por el novelista Joaquin Justé. Justé visitó los Picos de Europa en 1860 y afirmó haber encontrado a una mujer cubierta de pelo que vivía en...

...cuevas y abrigos de Andara, incapaz de hablar más que con gruñidos. Así escribió "La osa de Andara, estudio psicológico" (1875) sobre este personaje, elucubrando que esta condición casi animal fuese algún tipo de castigo o maldición divina. Tal fue la repercusión de la obra...

... que la “Osa de Andara” acabó siendo usada en la época como un ogro para asustar a los niños traviesos. La realidad, claro está, era bien distinta.
Gracias a una investigación de José Antonio Odriozola se descubrió que la “osa” era una mujer de Bejes llamada Joaquina López...

... quien efectivamente tenía gran cantidad de vello corporal y vivía aislada cuidando un rebaño de ovejas y cabras. Pero aquí acaban las similitudes, porque se trataba de una persona perfectamente normal, que incluso acabó casándose.

Podríamos seguir con mil casos más. Como las leyendas de Bécquer, quien, además de ser un tipo listo y gran conocedor del folclore, logró que relatos como “Maese Pérez, el organista” o “El monte de las ánimas” aún sean narrados por algunos como leyendas reales de Sevilla y Soria.

(De hecho, el caso de Bécquer es curioso porque el propio autor ha dado lugar a leyendas sobre su figura. En su relato “La cruz del diablo” habla de un malvado señor feudal que aterroriza el pueblo de Bellver. Hoy existe allí una posada con una placa en su fachada que afirma...

...que Bécquer se hospedó allí durante el tiempo que tardó en escribir su historia… a pesar de que el autor nunca pasó por el pueblo).

También podríamos hablar de otros casos del siglo XIX como el de la fiera del Espinar, creada en un pliego de cordel, o el de la falsa Hermandad de la Garduña (sociedad secreta que habría controlado los bajos fondos españoles en el siglo de oro y que se originó en una novela).

O de un peculiarísimo caso reciente, en el que el dueño de una conocida empresa de galletas compró cierto castillo de Guadalajara y contrató a un historiador local para que “creara” un fantasma con base histórica a modo de reclamo turístico. Folclore en formación puro.

Pero el hilo podría hacerse eterno, y debo hablar de otro mito, el cual, desgraciadamente, tampoco es una leyenda con siglos de antigüedad. Uno muy actual que, de hecho, nació el lunes pasado.

Hablo, cómo no, del Morcho:

Todo esto surgió cuando acudí al podcast de @misterioycubata para hablar de “Monstruos ibéricos”, una recopilación de ogros y asustaniños del folclore español. Allí, hablando de autores como Joan Perucho o Álvaro Cunqueiro, muy dados a estos metajuegos literario-mitológicos,...

... @Sere_Skuld me lanzó la propuesta de crear un ser ficticio del folclore español. Y, así, acabó naciendo el Morcho.

No se trata de una criatura creada al tuntún: es una mezcla de las leyendas de brujas y malos augurios asociadas a búhos y lechuzas con los "doppelgänger".

Pronto decidí no quedarme en una mera descripción de la criatura y crearle una historia ficticia, que involucrara todo lo que me gusta: Bécquer, Lorca, brujería, animales extraños…

La idea era no decir explícitamente que el Morcho era una invención propia y dejar suficientes pistas que lo dejaran claro. De esta forma, el hilo es una sucesión de referencias a novelas y películas que adoro y que se descubren como falsas a la mínima búsqueda o comprobación.

Nunca existió ningún cazador de monstruos a sueldo de Carlos IV (amante de los bichos extraños, eso es cierto). Y, si lo hubo, desde luego no se llamaba Germán de Rivas, que no es otra cosa que un trasunto de…

Bécquer tampoco escribió una carta a Juan de Camargo, personaje creado por Pardo Bazán. Aunque sí es cierto que Iglesias Figueroa pasó años publicando textos propios como obras perdidas de Bécquer (de pésima calidad, por cierto, y que a día de hoy se siguen dando por verdaderos).

Y, por supuesto, Lorca nunca pasó por Fuentemadroña, un pueblo que no existe. “Lorca, heterodoxo”, el libro que recogía este dato, está escrito por Ennio Lombardi… el Profesor Cavan de “El día de la bestia”, mítica película de @alexdelaIglesia

Igualmente, pensé que todo quedaba bastante claro con el dibujo final, creación mía. Los nombres de los autores de la obra en la que aparece, de hecho, son LUIS CE FERnández y Pedro Botero (nombre con el que antiguamente se designaba a veces al diablo).

De nuevo, reitero, todo es completamente ficticio. A poco que uno consulte autores o fuentes, el engaño se descubre fácilmente. Muchos lo pillaron a la primera, pero puede que aportara demasiados datos y la cosa se me fuera de las manos.

La idea era realizar un juego metaliterario y exagerado homenajeando a Perucho, autor de muchos relatos a modo de entradas de bestiario describiendo criaturas de creación propia. A él y a Lovecraft (creador del Necronomicón, el libro ficticio por excelendia) les dediqué el hilo.

Espero no haber molestado o decepcionado a nadie. A todo el que me preguntaba sobre la veracidad, no tenía problema en contarle la verdad (así como a una chica que estuvo a punto de tatuarse al morcho pensando que era una leyenda real. Menudo susto cuando leí sus intenciones).

Sea como fuera, espero que al menos disfrutarais la historia ficticia de esta ave de ultratumba. Porque, y aunque hasta hace unos días nadie había oído hablar de él, está aquel viejo proverbio vasco: «Todo lo que tiene nombre existe».

¿Quién sabe qué criaturas podrían sobrevolar a partir de ahora las noches en las cumbres de la Sierra Norte de Sevilla?

Tenéis el resto de mis hilos sobre folclore (ninguno inventado, lo juro) por aquí. Mil gracias por leer.

Actualización/corrección: entono aquí el mea culpa por no contrastar la fuente que me aseguraba que el Gailán era una invención para "Akelarre": hablando con Soledad Gómez, autora del suplemento "Medina Gharnata" me confirmó que se había basado en...

... un artículo periodístico de un escritor del XIX en el que recogió la creencia en el Gailán a las afueras de Granada. No hemos podido localizar el texto concreto ya que el suplemento se escribió hace años, pero estamos en ello. Si hay novedades, las pondré por aquí 🐅

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