Uno de los instrumentos que más asocia todo el mundo a los Pilotos de buque, son los sextantes. Tienen además un halo místico a su alrededor, porque la mayor parte de la gente no sabe exactamente para qué sirven. Voy a intentar explicarlo.
El sextante es un instrumento óptico de gran precisión. Sirve para medir ángulos entre dos cosas que se puedan ver. En astronomía se usa fundamentalmente para medir las alturas de los astros sobre el horizonte. ¿Y cómo se consigue? Mediante un juego de espejos.
El de abajo es fijo y el de arriba va solidario al indice, que es el que se mueve sobre el limbo donde van marcados los ángulos. De esta manera se trata de superponer visualmente los dos objetos entre los que se quiere medir su ángulo.
En estas fotos estoy tomando una altura del sol. Como veis, hago coincidir la imagen reflejada del sol a la derecha, con la imagen directa del horizonte a la izquierda. Se be verde porque hay que ponerle unos filtros para no quedar ciego, en este sextante son de ese color.
La manera en la que sujeto el sextante en la foto es poco ortodoxa, pero la cámara también está pensada para usarse con la mano derecha, normalmente se agarra por la empuñadura de la derecha.
Del mismo modo, podemos tomar la altura de la luna o de las estrellas, con la diferencia de que no hace falta usar los filtros. También se puede utilizar para medir distancias lunares (ángulos entre la luna y una estrella) o en navegación costera, ángulos horizontales…
Por ejemplo entre dos faros o pu tos prominentes para trazar un “arco capaz” sobre la carta de navegación. Los intrumentos buenos, como este Tamaya que os enseño, pueden medir hasta la décima o dos décimas de minuto. Esto permite situarse con una precisión teórica de una o dos…
décimas de milla náutica, es decir 185 o 370 metros, respectivamente. Ya que los minutos de ángulo se pueden transformar directamente a millas náuticas (por eso las usamos como medida en los barcos).
Para que os hagáis una idea de la precisión, cuando usáis el típico transportador de ángulos de la escuela, vienen marcados 180 grados, de uno en uno. Un sextante te permite dividir cada uno de esos grados 600 veces más, así que veis el nivel de precisión del que hablo.
Al acto de medir una altura se le llama de muchas maneras coloquiales, tomar la altura, pegar un tiro o un disparo, pero la más bonita, la que a mí mas me gusta, es como dice mi amigo @REFM79, “pesar”. Lo cierto es que es como si colocases el sol sobre la bandeja de una balanza.
@REFM79 Luego viene la parte del desarrollo matemático y gráfico de la observación para obtener una posición. Se necesitan al menos dos observaciones para obtener una posición,ya que cada una te da una línea de posicion, y queremos un punto, así que tenemos que cortar dos líneas al menos
Imagínense que medimos una altura del sol de 45º. No hay un solo punto en el que esto sea cierto en un momento dado, sino toda una circunferencia sobre la tierra. Sabemos entonces que estamos sobre esa línea, pero no en qué punto de ella, por eso necesitamos una segunda.
Se ve algo más o menos parecido a lo de la ilustración de aquí abajo.
Las líneas de posición que obtenemos se llaman circunferencias de alturas iguales, y se verían así sobre la esfera terrestre. En este caso veis que al ser dos circunferencias se cortan en dos puntos. Normalmente, uno lo descartamos por estima…
... ya que queda muy alejado de la posición aproximada en la que creemos que estamos. Para eliminar esa ambigüedad, podemos recurrir a una tercera observación, que suele ser la práctica habitual con las estrellas.
En estas imágenes anteriores, lo marcado como "GP", es el polo de iluminación del astro, es decir el punto donde su altura es 90º, por tanto está justo sobre nuestras cabezas, en el cenit. A medida que la altura disminuye, las circunferencias se van haciendo más grandes...
... partiendo desde un punto cuando es 90º, hasta llegar a una esfera máxima que divide la tierra en dos hemisferios iguales cuando la altura es 0º. Son los dos casos extremos, en la práctica se suele usar alturas entre 15 y 80 grados.
Por debajo de 15º la refracción atmosférica es muy impredecible, y por encima de 80 grados, es muy difícil medir la altura con el sextante de la manera que se hace, tangenteando el horizonte con el sol o el astro que observemos.
No sé si les he aclarado mucho, o les he liado más, pero espero que fuese más bien lo primero, dentro de las limitaciones de lo que es Twitter y la pésima conexión a Internet que tengo ahora mismo.
Lo triste es que cada vez somos menos los que lo sabemos manejar con soltura, y aún menos quienes somos capaces de mantenerlo ajustado y en buenas condiciones, ya que es un instrumento relativamente delicado. Requiere cierta práctica, al menos de cuando en cuando.
Hoy en día ha sido desplazado por la inmediatez del sistema GPS, pero para situarse con un sextante solo hace falta papel, lápiz, un almanaque náutico y el sextante, nada más.
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