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En los tiempos fuera de quicio. Salvo excepciones, no discuto por aquí. No está esto programado para el contraste de argumentos.

Feb 20, 14 tweets

La izquierda malmenorista no puede dar rienda suelta a las cristalizaciones fóbicas y fascistas del odio racista, misógino. Sería autodestructivo. Pero sí a la cristalización fóbica irracional antipodemos, antipablo, antiirene. Es una cristalización fascista socialmente aceptable

El franquismo consiguió que el único partido que lucho -no siempre, pero sí decisiva y valientemente- contra el franquismo, el PCE, estuviera marcado por el miedo a una guerra civil. El PCE no lo desafío y se dejó matar y, salvo el periodo Anguita, es lo que es, un concesionario.

La izquierda malmenorista explota el odio a un nombre en el que buena parte de ellos ha militado antes (como le pasó al PCE) y ha sido responsable de las operaciones sucias en complicidad con el lawfare y el mediafare. Explota el odio a unas personas que las han pasado canutas

por no rendirse ni venderse. Lo explota porque es un producto de circulación social abundante y con oferta ilimitada: cuando decae, se renueva a costes irrisorios. La cristalización de odio fóbico fascista más transversal en izquierda y derecha en el estado es, junto al pertinaz

antigitanismo, el antipodemismo. La razón sádica diría: bueno, si eso es verdad, jamás se ganará, mejor tirar la toalla. No se tira la toalla ante una cristalización fóbica inconsciente fascista. Se resiste, se combate, se ganan batallas y se gana a las nuevas generaciones. ¿Por

qué es fascista? Porque, aunque la comparta la izquierda malmenorista, es un medio de satisfacción de la reacción fóbica a avances feministas, LGTBIQ+, antirracistas, antioligárquicos, la episodio más peligroso para el régimen del 78 en toda su historia. Se juega y se paga dura

la derrota. El cartel mediático integrado produce esa fobia fascista sistemáticamente y las redes ofrecen esa satisfacción. Ex Podemos, ex pelotas de Pablo e Irene viven de esa cristalización fóbica que se paga mejor que la resistencia o la sensatez y el respeto. Es una cuestión

que merece al menos un libro y programas y que espero que podamos escribir, porque es un ejemplo de ingeniería social del inconsciente fascista que a nadie le interesa explorar porque, mientras Podemos sigue vivo, puede ser peligroso psico(analizar), desbaratar, curar y sanar.

Resumamos, el nombre lleva el estigma, aunque los traidores y tramposos que lo usaron y mancillaron ahora vivan y prosperen denigrándolo (business malmenorista). Pero se refuerza con la cristalización fóbica en nombres y rostros, Irene y Pablo, con el correlato de fantasías del

imaginario sexual patriarcal y misógino que hacen que darle rienda suelta sea socialmente aceptable porque no produce desaprobación, sino consenso incluso en las conversaciones de la izquierda malmenorista. Los varones pueden satisfacerse. Las mujeres terfas también, les renta.

Esto nos lleva a pensar que, sin exclusión de otras fuerzas existentes y por venir, el asunto Podemos es un nudo decisivo de la salida del lodazal político y libidinal en el que estamos. Y que la fobia antipodemos es el índice de un profundo sometimiento al curso actual de cosas.

Y que, en positivo, se trata de ver críticas y posturas sobre el nombre y los rostros objeto de cristalización fóbica fascista que rompan con ella, que NO la exploten política y personalmente. Eso sería diálogo, sería reconstrucción, sería imaginación de victorias conjuntas y

daría miedo (a adversarios y enemigos) en vez de provocarlo para que otros los expliten política y económicamente. No por compasión, sino por responsabilidad política y antifascismo militante, en lo consciente y lo inconsciente.

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