Pablo Rodríguez Lago 🇪🇦 Profile picture
📚 Autor de #VolviendoaNeverland 🎬 YouTube: FeikingNEWS 📩 pablolago85@gmail.com

Jun 4, 45 tweets

Cualquier documental que presente a Diane Dimond como fuente fiable para establecer un veredicto sobre el caso de Michael Jackson, carece de rigor informativo honesto y muestra una clara intención de engañar al espectador desde el primer momento.
🧵HILO 🧵

El historial de fraudes protagonizados por Diane Dimond va desde promocionar víctimas falsas en TV y presentar evidencias fabricadas y pagar sumas desorbitadas a testigos desacreditados, hasta pactar de forma ilícita con el fiscal Tom Sneddon para violar el secreto de sumario y distorsionar lo ocurrido en el juicio de 2005, con el único fin de manipular y envenenar a la opinión pública para rentabilizar sus índices de audiencia.

Empezamos por el principio...

1993. Dimond, entonces reportera del programa sensacionalista Hard Copy, se convirtió en la principal correa de transmisión de las filtraciones de la fiscalía en el caso Chandler contra Jackson. Dimond perpetuó en TV un mito que perdura hasta hoy: que la descripción física de las intimidades de Jackson hecha por Jordan Chandler (por su padre, en realidad) coincidía "perfectamente" con las fotos de la inspección de Jackson. Esto es una mentira documentada.

Los registros oficiales e informes médicos de aquella inspección (como el del Dr. Richard Strick) desmintieron por completo el mito del “perfect match”. Chandler describió características anatómicas que Jackson NO tenía, que incluían desde detalles erróneos sobre la circuncisión hasta marcas específicas sobre la coloración debida al vitíligo que padecía Jackson.

Dimond conocía el resultado real de estas pruebas médicas, pero decidió ocultarlo de forma deliberada al público. Prefirió seguir propagando la mentira del “perfect match” en televisión, porque la verdad destruía su negocio sensacionalista y los lucrativos contratos que sostenían su carrera en los tabloides.

Otro pilar de las mentiras de Dimond fue la manipulación de las declaraciones de Blanca Francia, ex-empleada de Neverland. Dimond presentó la historia de Francia como una prueba irrefutable de culpabilidad. Sin embargo, la transcripción oficial de la declaración bajo juramento de Francia cuenta algo muy diferente...

En las transcripciones judiciales, Blanca Francia admitió explícitamente haber recibido grandes sumas de dinero de los tabloides, incluido el propio programa de Dimond, Hard Copy, a cambio de vender historias explícitas sobre Jackson. La credibilidad de su testimonio se derrumbó debido a contradicciones críticas y motivaciones económicas, y terminó admitiendo que jamás había presenciado nada inapropiado en su declaración ante las autoridades en 1994, en el contrainterrogatorio del juicio de 2005 y nuevamente en 2016.

Dimond conocía perfectamente el contenido de estas declaraciones judiciales de Francia, pero en sus reportajes televisivos y en sus intervenciones en TrueTV omitió por completo el hecho de que Francia era una testigo pagada que se había contradicho bajo juramento. Así que presentó rumores pagados y los catalogó como "evidencia legal".

Pero Francia no fue la única ex empleada de Jackson que recibió pagos por parte de Diane Dimond a cambio de contar escándalos. Otros cinco ex empleados negociaron con Hard Copy un pago de 100.000 dólares por contar historias falsas y dañar la reputación de Jackson con el fin de presionarlo para que cediese ante una extorsión de 10 millones de dólares.

Ninguno de estos ex empleados acudió jamás a las autoridades a denunciar estos hechos.

1995. Diane Dimond aparece en el programa matutino de KABC Ken and Barkley para promocionar una supuesta bomba informativa de Hard Copy. Su aliando era Víctor Gutiérrez, quien afirmaba haber visto una cinta de video de Jackson abusando de su propio sobrino. En directo, Dimond aseguró además que la Fiscalía de Los Ángeles había reabierto las investigaciones contra el cantante.

Este montaje se ejecutó ignorando advertencias internas. Los documentos oficiales de la posterior demanda de Jackson revelaron que la reportera Lisa Marlowe avisó explícitamente a Dimond de que la historia de Gutiérrez era una burda sarta de mentiras y le exigió que la descartara por completo a menos que tuviera la grabación física en su escritorio.
Dimond decidió ignorarla.

El comportamiento de Dimond expuso su total falta de escrúpulos: si realmente creía que su fuente tenía en su poder una cinta que documentaba un delito gravísimo (p*rnografía infantil), ¿por qué no exigió que Gutiérrez la entregara de inmediato a la policía?

Si la cinta hubiese sido real, Jackson habría sido detenido al instante. Pero Dimond prefirió secuestrar la supuesta evidencia para priorizar el negocio del escándalo televisivo.

Ante esta evidente difamación, el abogado de Jackson, Howard Weitzman, envió una carta legal de advertencia a Paramount Pictures. A Dimond no le importó, no realizó ninguna llamada de verificación a las autoridades y emitió el especial el 9 de enero de 1995.

Jackson demandó a la productora, y Dimond solo logró salvarse de la condena porque los tribunales consideraron que emitía "opiniones" y no hechos probados, usándo a Gutiérrez como escudo legal.

Para blindar a Dimond en el proceso judicial, acudieron al rescate sus aliados habituales: el fiscal de Santa Bárbara, Tom Sneddon, y la fiscal adjunta, Lauren Weiss. Sin embargo, al intentar fabricar una narrativa que justificara el reportaje de la periodista, la fiscalía incurrió en graves contradicciones documentales con respecto a las fechas de las supuestas pesquisas.

La fiscal Weiss testificó que interrogaron a Gutiérrez sobre la cinta el 5 de enero de 1995 y que no se hizo nada más. Pero el fiscal Sneddon la contradijo alegando que Weiss había solicitado formalmente a la Fiscalía de Los Ángeles localizar el video después de que se emitiera el programa de Hard Copy el 9 de enero. Las fechas oficiales no encajaban en absoluto, dejando en evidencia un burdo intento de encubrimiento.

El desmantelamiento definitivo del fraude llegó de la mano de las propias autoridades de Los Ángeles. Sandy Gibbons, portavoz oficial de la Fiscalía del Distrito de Los Ángeles, compareció públicamente tras la emisión para desmentir por completo a Sneddon y a Dimond, declarando categóricamente que ninguno de sus fiscales había participado jamás en la búsqueda de ese vídeo ficticio. Una farsa absoluta desmontada por las actas judiciales.

La cinta nunca apareció, y Víctor Gutiérrez fue condenado a pagar 2.7 millones de dólares a Jackson, motivo por el cual abandonó Estados Unidos y regresó a Chile, su país natal.

Algunos periodistas chilenos, como María Barraza, afirman que Gutiérrez se pavoneó en eventos públicos afirmando que había inventado los oscuros “secretos” de Jackson que publicó posteriormente en un libro, y que no le había pagado ni un dólar a Jackson ni se lo iba a pagar.

Pero, para entender hasta dónde llegó la falta de escrúpulos de Diane Dimond, hay que analizar en profundidad el caso de Rodney Allen y la historia manufacturada del "homeless kid" (el niño de la calle), un montaje diseñado específicamente para rellenar horas de televisión a falta de pruebas reales.
Esto es muy gordo, aviso...

Rodney Allen era un individuo con un largo historial de inestabilidad y problemas con la justicia que, al ver el frenesí mediático de las acusaciones contra Jackson de 1993, vio la oportunidad de lucrarse. Allen afirmó falsamente haber sido testigo de conductas inapropiadas y llegó a vender a Hard Copy historias sobre supuestos niños vulnerables abusados en Neverland.

Diane Dimond no solo le dio credibilidad instantánea a Rodney Allen en Hard Copy, sino que lo convirtió en el eje central de su narrativa criminal. Dimond presentó la historia de un niño canadiense, afirmando que el cantante utilizaba su fortuna para captar a menores desamparados.

Pero las investigaciones policiales del Departamento del Sheriff de Santa Bárbara y los servicios de protección de menores investigaron exhaustivamente el entorno de Neverland y las declaraciones de Allen. ¿El resultado? Cero evidencias. Se demostró que las historias de los niños sin hogar eran una absoluta invención.

El propio niño, tras la presión sometida en el interrogatorio policial, se derrumbó y confesó que nunca había sido maltratado por Jackson, y que había sido entrenado para hacer esas acusaciones. Su entrenador no era otro que Rodney Allen, el testigo estrella de Diane Dimond.

El propio Rodney Allen terminó siendo desenmascarado por las autoridades cuando se descubrió que sus testimonios estaban motivados exclusivamente por el dinero que los programas de televisión, liderados por la propia Dimond, estaban dispuestos a pagar bajo la mesa. Su credibilidad era tan nula que la fiscalía ni siquiera pudo contemplarlo como un testigo legítimo.
youtu.be/47MF1p84Odo?si…

Pocos años después, el propio Allen fue condenado por abusos s*xuales a menores. Por si fuera poco, Allen asegura que también participó en el entrenamiento de Jordan Chandler, el primer acusador de Jackson, ya que era amigo personal de Víctor Gutiérrez.

A pesar de que las autoridades descartaron oficialmente a Rodney Allen y demostraron que el entramado del niño canadiense era un bulo, Diane Dimond jamás se retractó. Al contrario, recicló esta misma historia durante años en sus intervenciones televisivas de 2003 y 2005, omitiendo deliberadamente que la policía ya había catalogado el caso como un fraude.

2003. El episodio que sepulta definitivamente la credibilidad de Diane Dimond ocurrió durante la famosa segunda redada a Neverland. Ese día, más de 70 oficiales de policía entraron la propiedad. Lo escandaloso es que Dimond y su equipo de producción ya estaban allí apostados ANTES de que llegaran las patrullas.

¿Cómo sabía una reportera la hora exacta de un registro policial secreto? Existía una acuerdo directo e ilegal entre Dimond y el fiscal de Santa Bárbara, Tom Sneddon. Sneddon violaba el secreto de sumario filtrándole datos exclusivos a Dimond para que ella coordinara el linchamiento mediático en televisión en tiempo real.

Esta alianza violaba las reglas más elementales del debido proceso. Dimond no actuaba como una periodista independiente, sino como el brazo de propaganda de la oficina de Tom Sneddon, diseñada para envenenar a los potenciales jurados antes de que se presentara una sola prueba en el tribunal.

Seguimos en 2003. El 24 de noviembre, en el programa de Larry King, Dimond asegura con total rotundidad que Michael escribía “cartas de amor” escandalosas a los Arvizo. King y Cochran confrontan esa afirmación, ya que nadie había visto jamás tales cartas. Finalmente, Dimond admite que nunca las leyó ni las vio. Pura fantasía.

2005. Durante los meses del juicio penal de 2005 contra Jackson, Dimond cubrió el caso para Court TV y el programa In Session de TruTV. El sesgo diario de sus reportajes puso de manifiesto que lo que transmitía distaba mucho de lo que ocurría realmente tras las puertas de la sala del tribunal. Dimond inventaba triunfos de la fiscalía cuando la realidad era precisamente lo contrario: una debacle tras otra de la acusación, que aún hoy se puede contrastar en las transcripciones del proceso judicial.
youtu.be/DCLyYE7gNxY?si…

El momento cumbre de esta manipulación informativa ocurrió durante el contrainterrogatorio de la madre del acusador de 2005, Janet Arvizo, a manos del abogado defensor Thomas Mesereau. Mesereau probó ante el tribunal que Arvizo era una mentirosa patológica con antecedentes de fraude y perjurio.

Mientras agencias internacionales como Associated Press o Reuters reportaban que el caso de la fiscalía se había despedazado tras el testimonio de Arvizo, Diane Dimond salió en televisión esa misma noche afirmando que el testimonio de la madre había sido "conmovedor, sólido y devastador" para Jackson.

Analistas de medios independientes realizaron un desglose de las intervenciones de Dimond en TruTV durante 2005. El resultado fue demoledor: Dimond inventaba regularmente mociones legales que nunca ocurrieron, cambiaba las palabras de las declaraciones de los testigos en el estrado y omitía las objeciones ganadas por la defensa.
nytimes.com/2005/06/16/art…

Un ejemplo concreto: cuando el personal de seguridad de Neverland testificó que jamás había visto conductas inapropiadas y que la familia acusadora operaba bajo un esquema de extorsión económica, Dimond simplemente no reportaba esos testimonios en sus reportes informativos.

Otro ejemplo: Dimond aseguraba constantemente que Michael Jackson dormía de manera habitual con Gavin Arvizo. Sin embargo, el propio Gavin confesó que solo durmió una vez en su cama, mientras Michael durmió en el suelo. JAMÁS compartieron la cama ni durmieron juntos.

Como bien señala el análisis de la investigadora Helena von Schwedler (VindicateMJ), Dimond es un "tiburón que solo nada en aguas seguras". Jamás aceptó debates abiertos con analistas legales independientes que tuvieran las transcripciones del juicio en la mano.

Su estrategia siempre fue el monólogo en espacios controlados de televisión donde no existe el derecho a la réplica. Cuando se le confrontaba públicamente con documentos desclasificados del FBI (que tras varias investigaciones a lo largo de 13 años concluyeron que Jackson no tenía conductas criminales), Dimond simplemente cambiaba de tema o descalificaba al interlocutor.

13 de Junio de 2005. Tras meses de testimonios, pruebas físicas y documentos, el jurado de Santa Bárbara declaró a Michael Jackson INOCENTE de los 14 cargos de manera unánime. No fue por falta de pruebas. Fue porque sí se probó que las acusaciones eran un fraude motivado por un interés económico.

Este veredicto absolvió a Jackson, pero fue una condena absoluta a la carrera de Diane Dimond. Doce años de reportajes, portadas de tabloides e historias "exclusivas" fueron destruidos en un tribunal real bajo las reglas estrictas de la evidencia legal. Y cuando Michael Jackson fue absuelto de todos los cargos, la noticia no solo fue un jarro de agua fría para sus espectadores, sino también para ella: su contrato con CourtTV, que debía renovarse en diciembre de 2005, fue rescindido tres meses antes, dejándola sin trabajo.
today.com/popculture/dia…

Cualquier periodista ético habría iniciado un proceso de rectificación tras semejante fallo judicial. Dimond hizo lo contrario: publicó inmediatamente el libro "Be Careful Who You Love: Inside the Michael Jackson Case", dando voz únicamente al caso de la fiscalía y obviando las pruebas por las que Jackson había sido absuelto.

En este libro, Dimond no aporta un solo dato nuevo. Dedica cientos de páginas a reciclar los mismos testimonios desacreditados de Blanca Francia, los bulos de Rodney Allen y los rumores de 1993 que los tribunales ya habían catalogado como falsos o motivados por pagos monetarios. El libro no fue más que un nuevo intento de monetizar su obsesión.

Entre sus páginas detalla varios años de entrevistas que, según ella, realizó a muchos jóvenes y sus familias, “quienes tenían demasiado miedo de denunciar, ¡y todos contaban la misma historia!”.

Esto se conoce como una técnica “ad hominem”, lo que significa que está “apelando a las emociones y prejuicios del lector, en lugar de a su capacidad de razonamiento”. Al afirmar que existen otras “víctimas” y, por supuesto, al no revelar sus identidades ni la fecha exacta de sus “entrevistas” con ellas, asusta y convence al espectador menos informado, haciéndole creer que Michael Jackson es realmente un depredador en serie.

Cuando un documental actual sienta a Diane Dimond frente a la cámara y la presenta como una "periodista de investigación que conoce el caso de primera mano", está engañando al espectador. Porque Dimond no es una periodista imparcial, sino que es una parte interesada en este conflicto, que construyó su carrera sobre una base de difamación y mentiras pagadas.

Diane Dimond niega tener un conflicto de intereses en torno al caso Jackson. Sin embargo, las pruebas dicen lo contrario. Aquí se la puede ver cenando con el fiscal Ron Zonen, la testigo y amiga de los Arvizo Louise Palanker, y el escritor Stacey Brown, quien confesó en el estrado haber inventado parte de su relato sobre Jackson.

Aquí más imágenes de Dimond, el fiscal Zonen, los Arvizo y su amiga Louise Palanker, que dicen exactamente lo mismo...

Y más...

Pero la obsesión de Diane Dimond por Michael Jackson va más allá de la fabricación de bulos...

En 2005, Dimond compró en una subasta un sobrero fedora del propio Jackson por $1.200. ¿Qué persona en su sano juicio compra un sombrero de alguien que considera un depredador de niños? ¿Por qué Dimond querría tener en su casa el sombrero de alguien de quien afirmó tener un vídeo s*xual abusando de un menor?

Cuando hacen conexiones telemáticas con Diane Dimond y esta se comunica desde su casa, se pueden ver enmarcaciones con fotos de Jackson colgadas en la pared. ¿Qué clase de perversión tienes cuando cuelgas imágenes de alguien que consideras un viol*dor de niños en las paredes de tu casa?

En la actualidad, Diane Dimond sigue colaborando con documentaristas y vendiendo las mismas historias sensacionalistas desacreditadas hace décadas. Ella sabe que son mentiras. Los productores lo saben. Pero el público general no lo sabe, y se aprovechan de ello.

Como su empeño en que los dos libros de arte legales encontrados en Neverland fueron usados por Jackson para seducir a los niños. Dimond, de manera inteligente, te oculta que esos libros ni siquiera tenían las huellas dactilares de Michael, y que uno de ellos fue, en realidad, el regalo de una fan llamada Rhonda.

La justicia ya examinó las pruebas en su día y dictó un veredicto definitivo en base a la verdad. El relato de Dimond solo existen en la frontera entre la obsesión enfermiza y el beneficio económico.

No permitamos que el sensacionalismo reescriba la historia. La verdad de esos documentales sesgados no se encuentra en lo que te muestran, sino en lo que eligen ocultarte.

Y si vas a basar tus conclusiones sobre Michael Jackson en un documental de televisión antes que en un proceso judicial en el que toda su vida privada se sometió al excrutinio más exhaustivo de la historia de California, te recomiendo ver los documentales que se han hecho sobre el origen de las acusaciones y las abundantes pruebas de fraude y extorsión que hay en todas ellas. Sería lo justo, no?

'Square One' es uno de esos documentales, que fue Nº1 en Amazon Prime EE.UU y Canadá tras su estreno.

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