El color azul es el más difícil de conseguir en la naturaleza. En el Renacimiento, usarlo costaba una fortuna (lapislázuli) o se decoloraba rápido.
Mientras tanto, en la selva, los Mayas usaban un azul brillante que ha aguantado 1.500 años de lluvia ácida, sol y demás inclemencias.
No era un simple tinte. Era ingeniería química. 🧵👇
Para entender el mérito, mira a Europa. Los pigmentos orgánicos (de plantas) se degradan con la luz y las bacterias... y los minerales eran carísimos.
Sin embargo, cuando los arqueólogos redescubrieron los murales mayas, fliparon: el rojo y el amarillo se habían apagado... pero el azul seguía intacto, como si lo hubieran pintado ayer.
En 1931, el químico H.E. Merwin intentó destruir una muestra de Azul Maya para analizarla. La metió en ácido nítrico hirviendo. La metió en agua regia (que disuelve el oro...) El pigmento ni se inmutó. 🧪 ¿Cómo podía una cultura "antigua" crear un material tan resistente?
Hoy se cumplen 40 años de los 73 segundos más dolorosos de la carrera espacial.
El 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger se desintegró en directo ante todo el mundo.
Una negligencia advertida por los ingenieros y demostrada por un físico con un vaso de agua. 👇
La noche anterior al lanzamiento, la temperatura en Florida llegó a bajo cero. Los ingenieros de Morton Thiokol (fabricantes de los cohetes) entraron en pánico.
Sabían que las juntas tóricas de goma, encargadas de sellar el gas caliente, se volvían rígidas con el frío. Si no se expandían a tiempo, el gas escaparía y convertiría el cohete en una bomba.
Bob Boisjoly, ingeniero jefe, rogó que no lanzaran. La respuesta de la NASA pasó a la historia: "Dios mío, Bob, quítate el sombrero de ingeniero y ponte el de mánager".
Había mucha presión política por lanzar. Ignoraron la física. Y con esos carámbanos de hielo en la rampa, dieron luz verde.
Cuando la Biblioteca de Alejandría se quemó, el progreso humano retrocedió 1.000 años.
Allí no se quemaron "libros". Se quemaron la cura de enfermedades, los planos de máquinas de vapor romanas y mapas de estrellas que no volveríamos a ver hasta el Renacimiento.
El mayor desastre contra el conocimiento. 🧵👇
Para entender la pérdida, hay que entender el lugar. No era sólo un almacén, porque los Ptolomeos decretaron una ley fascinante: cualquier barco que entrara en el puerto debía entregar sus libros. Los escribas los copiaban, devolvían la copia... y se quedaban el original.
Así acumularon más de 700.000 rollos de papiro, creando una especie de "backup" de la civilización. 📜🚢
En esos pasillos había diseños como la "eolípila" de Herón de Alejandría, una máquina de vapor funcional, que usaban por ejemplo para abrir puertas de templos automáticamente.
10 de agosto de 2020. 2:45h. a.m. Observatorio de Arecibo (Puerto Rico). Uno de los tres cables de acero de 3 pulgadas de diámetro que sujetan la estructura central se rompe y cae descontroladamente en plena madrugada.
Durante la liberación de todas las fuerzas resultantes, varios paneles de la suspendida Cúpula Gregoriana resultan dañados y la plataforma de acceso a la cúpula queda boca abajo.
La siguiente parada en ese repentino descenso hacia el suelo es el plato reflector que recibe las ondas del espacio profundo y el choque metálico deja una cicatriz de unos 30 metros en la semiesfera de paneles perforados de aluminio de 1x2 m.