Esta nota nos hace un favor: termina de exhibir cuál fue el punto que se intentó demostrar desde que se inició la pandemia. clarin.com/sociedad/coron…
Fui a menudo acusado de ser agresivo, violento o desubicado cada vez que describí la situación sanitaria de la CABA, mientras ciertos sectores se dedicaron, todo este tiempo, a comparar para sostener que en la Provincia se hace todo mal.
Lo muestro con un sencillo ejemplo: CABA tiene 3 millones de habitantes y la PBA tiene 17 millones. De modo que comparar los números “absolutos” resulta engañoso.
Hoy en la PBA hay casi tres veces más de casos de COVID confirmados, pero para que el dato sea claro: en CABA, un habitante de cada 30 dio positivo y en PBA, uno cada 60.
En este caso, la nota asegura que el gasto para afrontar la pandemia en PBA es de 15 mil millones y el de CABA de 5 mil millones. Finalmente descubre que para comparar debe medirse por habitante. Para los casos no, pero para el gasto sí.
Es claro que además del gasto provincial hay que sumar el gasto de los 135 municipios, que también destinaron una enorme inversión.
Pero aun si quiere considerarse solo el gasto realizado por la Provincia, es necesario agregar también las transferencias que la Provincia realizó para sostener las cuentas municipales. Entonces, la cifra asciende a $30.874 millones.
A lo estrictamente asociado a la salud, debe agregarse también la enorme inversión en muchos otros rubros: por ejemplo la readaptación del servicio alimentario escolar.
Son 1.722.000 estudiantes que siguieron recibiendo alimentos con una cobertura ampliada. Solamente en estudiantes, la Provincia tiene más de la mitad de la población total de la CABA.
Además lanzamos programas de asistencia tributaria; de preservación de las fuentes de empleo; creación de un fondo municipal para la reactivación de la cultura y el turismo; programas de asistencia financiera del Banco Provincia.
Pero no sólo se trata solamente de la cantidad de habitantes, sino que esto apunta al origen de las marcadas diferencias: la absoluta desproporcionalidad en los recursos con los que, desde hace décadas, cuentan un gobierno y el otro.
Buenos Aires es una provincia rica desde el punto de vista de la creación de riqueza nacional, pero muy desigual y, por sobre todo, con un gobierno pobre. La CABA cuenta con más del doble de recursos por persona que la PBA.
Suele decirse que las comparaciones son odiosas. No sé si siempre lo son. Pero cuando son mentirosas, seguro son una verdadera canallada.
Corregir la desinformación y los falsos dilemas se vuelve indispensable para no generar más angustia en la población. No es un año para hacer política, es un año de pandemia.
Aunque vemos que el Gobierno nacional festeja, hay una realidad que ya no se puede ocultar: mientras hay récord de viajes a Brasil y de ocupación en Punta del Este, se destruye el turismo local, la industria y el consumo.
Los diarios dicen una cosa pero la realidad muestra que el programa económico del Gobierno nacional está destruyendo el aparato productivo de la PBA y del país.
En este contexto tan adverso estamos haciendo enormes esfuerzos para continuar obras fundamentales y en poco tiempo se iniciarán los trabajos en el tramo de la Ruta 11 que conecta a Mar de Ajó y Pinamar, una inversión de 100 millones de dólares para la Provincia, para los bonaerenses y para el desarrollo de la región.
También impulsamos el operativo De Sol a Sol con un despliegue de más de 25 mil efectivos, patrulleros, postas sanitarias, ambulancias y helicópteros de emergencias para que los visitantes tengan una estadía tranquila en el destino que elijan.
El verano bonaerense es un termómetro de la economía del país y lamentablemente seguimos observando que no hay un repunte y que la situación se agrava año a año desde que gobierna Milei.
Intentan convencer a los empresarios y comerciantes de que les va mal porque no se esfuerzan lo suficiente, pero las verdaderas causas están en un modelo económico nacional que va contra el consumo, la producción y el trabajo.
Desde el primer día nos opusimos a esas políticas porque sabemos lo que implican para el tejido productivo bonaerense y, aunque nos quiten recursos, no vamos a dejar de invertir para acompañar a cada sector y concretar las obras que impulsan la actividad.
Para reflexionar sobre el futuro es imprescindible discutir lo que pasó, para no repetir errores y sobre todo para construir una alternativa que recupere el camino que nos permita volver a representar a nuestro pueblo en todo el país.
En la provincia de Buenos Aires nos eligieron dos veces, pero no esquivamos el debate. Tenemos la tarea de consolidar una unidad que contenga a los sectores que se sintieron excluidos y también generar las condiciones para que el próximo gobierno popular tenga la autoridad, el apoyo y la decisión que se necesita para transformar la realidad.
La mejor forma de contestar a las provocaciones de Milei es demostrando que nosotros sí tenemos argumentos para defender nuestras ideas. La discusión la damos trabajando por la educación pública, la salud, la seguridad, el federalismo, la soberanía y las obras que le están mejorando la calidad de vida a los vecinos y vecinas.
Milei y su ministro nos quieren convencer de que no paran de bajar impuestos y que el problema es que las provincias y municipios los suben. Más chanta, mentiroso y manipulador no se consigue.
La realidad es muy distinta: Milei subió impuestos. El cambio más importante en 2024 fue la restitución del impuesto a las ganancias que hizo que más de 800.000 trabajadores volvieran a pagar.
En cambio, las provincias perdieron recaudación. Durante el primer año de Milei, la denominada “presión tributaria total” (recaudación como porcentaje del PIB) se mantuvo estable. Lo que cambió es la composición: bajó el peso de los impuestos nacionales que se coparticipan con las provincias, bajó el peso de impuestos provinciales pero ¡subió el de los impuestos que no se coparticipan!
El Gobierno nacional ganó participación en la recaudación mientras las provincias perdieron. Esto, pese a que las provincias se encargan, cada vez más solas, de la seguridad, la educación, la salud y ahora también de las grandes obras.
Incluso, se puede ver cómo la presión tributaria bruta del conjunto de las provincias no sólo no aumentó, sino que se redujo durante 2024.
Las políticas del Gobierno Nacional están destruyendo la producción, especialmente la industrial: comparado con el año anterior, en marzo, la industria manufacturera cayó más de 20 puntos y la construcción se desplomó más de 40%. Como lo veníamos advirtiendo, Milei desencadenó un industricidio. Desde que asumió, el acumulado de la contracción industrial alcanza el 14,8%, mientras que en el caso de la construcción llega al -30,3%.
Todos los bloques industriales cayeron en marzo, con retrocesos que oscilaron entre -8% y -43%.
En la construcción, el dato más significativo es el del asfalto: -69,2%, el freno de la obra pública ya muestra sus efectos devastadores.
Las consecuencias de esto son concretas: cada vez más argentinos y argentinas van perdiendo su fuente de trabajo. Según los últimos datos disponibles, entre noviembre 23 y enero 24, 32.500 trabajadores y trabajadoras de la construcción perdieron su empleo asalariado registrado; en la industria el número asciende a 3.000, pérdida que podría escalar a 5.000 en marzo y solo en el sector asalariado formal de la economía.
Estamos ante un hecho de tal gravedad que hemos recibido acompañamiento de todas las fuerzas políticas de la provincia y de gobernadores de todo el país.
El presidente firmó el decreto 192 que de manera arbitraria e intempestiva elimina el Fondo de Fortalecimiento Fiscal para la provincia de Buenos Aires.
No son recursos de un gobernador ni de un gobierno, son del pueblo de la provincia de Buenos Aires.
Este Fondo se viene ejecutando hace 3 años y no solo estaba dentro del Presupuesto que fue prorrogado, sino que además el propio Gobierno por decisión administrativa le asignó fondos.