Este es el lugar más impresionante que NUNCA has podido visitar en POMPEYA.
Acompañadme en este nuevo #HiloRomano a descubrir algunos de los elementos más increíbles hallados en los yacimientos del área vesubiana.
Hoy es un día importante, los gestores del Parco Archeologico di Pompei @pompeii_sites nos han invitado a entrar en uno de esos lugares que siempre están cerrados y a los que muy pocos han podido acceder.
Vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento hacia ellos.
Paseamos por las calles pompeyanas, todavía vacías a primera hora de la mañana.
Nos dirigimos hacia la Regio VI, en la zona alta de la ciudad. En la llamada insula occidentalis encontramos una casa convertida en laboratorio de investigación arqueológica.
Allí nos recibe la doctora Valentina Giacometti, antropóloga y encargada de un proyecto de valorización y difusión del patrimonio en Pompeya, que nos va a mostrar algunos de los objetos que se conservan a baja temperatura en este espacio tan especial.
Se trata del Laboratorio di Ricerche Applicate y en concreto, de su cámara refrigerada en la que se conservan la mayor parte de los restos orgánicos aparecidos en Pompeya y los yacimientos vesubianos.
A su cargo está la doctora Valeria Amoretti que cuenta con un equipo multidisciplinar de antropólogos, arqueozoólogos, arqueobotánicos y geólogos que trabajan para conservar y conocer mejor estos detalles increíbles que la erupción del año 79 ha preservado casi 2000 años.
Atravesemos ya las puertas de la cámara climatizada para descubrir las maravillas que se conservan en su interior. No olvidéis el abrigo, porque vamos a estar un buen rato a 15 grados de temperatura.
Creo que mi expresión de sorpresa habla por si sola. Nos encontramos en una sala repleta de piezas arqueológicas de todo tipo, cada una más interesante que la anterior.
Contenedores de cerámica y bronce con sus contenidos todavía en el interior, frutos carbonizados y mucho más.
En la urna de vidrio central podemos ver los restos del allec, el residuo seco compuesto especialmente por espinas de pescado que se ha encontrado en muchas ánforas pompeyanas. Son los restos de las salazones de pescado como el famoso garum, traídas en barco hasta Pompeya.
El recipiente cerámico que veis a la izquierda se encontró tal y como lo estáis contemplando, repleto de murices –las llamadas cañaíllas–. Se trata de pequeños moluscos empleados tanto para su consumo como, especialmente, para crear con ellos el apreciadísimo tinte púrpura.
Justo debajo encontramos otro recipiente repleto de huevos –reconozco que lo había visto muchas veces en foto y me emociona especialmente ver algo tan delicado en persona–. A su derecha, dentro de la urna, descansa un fuelle de cuero con apliques de metal.
En el laboratorio también se conservan tablillas de madera enceradas –tabellae ceratae– sobre las que los pompeyanos escribían en el día a día, así como numerosos restos de cuerdas y sogas.
También podemos encontrar numerosos restos de frutos de otoño como dátiles, nueces –peladas– y granadas, que nos indican una vez más que la erupción tuvo lugar en otoño –tal vez el 24 de octubre– y no en agosto.
Por supuesto, no podemos olvidarnos de los famosos panes carbonizados, hallados en muchos de los pistrina –panaderías– de Pompeya. Muchas personas amasaban su propio pan en casa y lo llevaban a los hornos para que se lo cocieran.
Nos encontramos también con una importante cantidad de cuencos de cerámica que contienen todos los pigmentos necesarios para crear las decoraciones de las casas pompeyanas. En este caso, todos ellos proceden de una casa que precisamente se estaba pintando el día de la erupción.
El laboratorio fue fundado en 1994 pero conserva restos orgánicos descubiertos desde los años cincuenta hasta la actualidad. Esta olla de bronce fue hallada en la reciente excavación de la caupona de la Regio V y en su interior todavía se conservan los ingredientes de una salsa.
Cuanto más delicados son los objetos, más nos sorprenden. Creo que coincidiréis conmigo en la admiración que siento por la persona que, al excavar, consiguió extraer prácticamente intacta esta redecilla de casi 2000 años de antigüedad.
Y, para terminar, no por cotidianos los objetos dejan de ser espectaculares. Lo que estáis viendo son montones de hierba carbonizada hallados en la excavación de la villa B de Oplontis. Es increíble pensar que poco antes de la erupción habían cortado el césped del jardín.
Y ahora sí, es el momento de dejar que veáis el video completo con muchos más materiales que he grabado en esta visita exclusiva a la que me habéis acompañado virtualmente.
Espero que disfrutéis viendo estas maravillas tanto como lo he hecho yo.
Gracias de todo corazón por estos siete días de hilos relacionados con la destrucción de Pompeya y el área vesubiana en el año 79.
Creo que ya sabéis que para mi es un placer compartir todo esto con vosotros y me alegra saber que a vosotros también os gusta.
Gratias plurimas!
Recordad que podéis volver a leer todos los hilos de este especial desde el comienzo. Están todos enlazados.
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¡Bienvenido mayo! Hoy comienza el mes de Maius, que recibe el nombre de la diosa Maia o quizá en honor de los maiores (ancianos).
Gaudete Romani! Hodie incipit mensis Maius, a Maia dictus est. Maia dea Latinorum est. Maiae, matri Mercurii, aequata est.
El mes de mayo pudo recibir su nombre por la diosa Maia, la mayor de las siete Pléyades. Mercurio era su hijo y a él se dedicaban las mercuralia, la festividad más destacada de este mes.
La leyenda de la fundación de Roma el 21 de abril del año 753 a. C. es estupenda pero… ¿Qué hay de cierto en ella?
Ha llegado la hora de centrar nuestra atención en los verdaderos fundadores de Roma más allá del mito. Sígueme en este nuevo #HiloRomano para conocerlos.
Son muchos los autores que contaron la leyenda de la fundación de Roma: Tito Livio, Ovidio, Plutarco, Dion Casio, Dioniso de Halicarnaso… Sin embargo, las referencias más antiguas que conocemos de la leyenda datan del siglo III a. C.
Las versiones de la leyenda varían en los detalles e incluso en las fechas. Fueron Varrón y Ático quienes fijaron el año 753 a. C. como la fecha canónica de la fundación de Roma. 751, 748, 750 a. C. fueron algunas de las fechas que barajaron con anterioridad.
¿Y si te digo que San Valentín no tiene absolutamente NADA QUE VER con las lupercalia, con el amor en la antigua Roma o con la Iglesia católica?
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir el verdadero origen de #SanValentin 🧵
El 14 de febrero del año 270 (año arriba, año abajo), según la tradición, fue martirizado y decapitado San Valentín por orden del emperador Claudio II el Gótico. Se supone que era un sacerdote que casaba parejas en secreto, por lo que fue apresado y ejecutado.
Pero, ¿por qué digo que "se supone" y "según la tradición cristiana"? Porque la realidad, reconocida incluso por la Iglesia católica, es muy diferente. Podríamos resumirlo diciendo que San Valentín no tiene nada que ver con la antigua Roma, pero queda mejor si lo explico...
Este mosaico del s. VI de los magos conservado en la iglesia de San Apolinar de Rávena tiene mucho que contarnos.
El origen de los reyes magos está en este y otros restos que conservamos de la antigua Roma. ¡Vamos a descubrirlos! #HiloRomano
En este sarcófago del s. IV conservado en los Museos Vaticanos en el que entragan los regalos al niño Jesús junto a sus camellos, se les representa con gorros frigios para denotar su origen oriental.
El primero de ellos señala la estrella que les ha guiado hasta Belén.
Este y otros sarcófagos similares del siglo IV son las representaciones más antiguas de la adoración de los magos.
Se les representa con ropas de estilo persa, incluyendo pantalones y los tres tienen la misma edad, algo que no cambiaría hasta la Edad Media.
Hoy viajamos uno de los espacios más desconocidos enterrados por el Vesubio en el año 79. Se trata de una villa residencial opulentísima situada al otro lado de los montes Lactarios que cierran el golfo de Nápoles.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la villa de Positano.
Hablamos de una villa situada en la costa amalfitana, en el precioso –y famoso– pueblo pesquero de Positano. Se trata de una lujosa propiedad de recreo que podría haber pertenecido a un rico liberto del emperador Claudio: Posides, de quien derivaría el nombre del pueblo.
Bajo la iglesia de Santa Maria Assunta, enterrados a nueve metros de profundidad, se hallaron los restos intactos de uno de los comedores de la villa. Pero, ¿cómo es posible esto si Positano está al otro lado de los grandes montes contra los que se chocó la erupción del año 79?
El 28 de octubre del año 312 se libró sobre el río Tíber la batalla entre los emperadores Constantino y Majencio. Una historia de poder, religión y lucha por la legitimidad en la que nada es lo que parece.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la batalla del Puente Milvio.
Empecemos por presenta a los personajes. Constantino, conocido por la tradición cristiana como El Grande, era el hijo de Constancio Cloro, uno de los cuatro miembros originales de la tetrarquía.
Majencio por su parte, era también hijo de otro de los tetrarcas, Maximino, apodado hercúleo. De hecho, el padre había ostentado el cargo de Augustus, mientras que Constancio Cloro había sido su Caesar (subiendo después a la posición superior tras la abdicación de Maximino)
El sistema tetrárquico pretendía eliminar la corrupción dinástica o la compra del trono imperial generando un sistema de gobierno meritocrático en el que solo los más aptos llegaran al poder.
Maximino y Diocleciano, de hecho, en el año 305, pusieron a prueba el sistema abdicando