Vamos a explicar el conflicto en Ucrania y su gravedad para los tiempos que se vienen. Se combinan factores históricos, apetencias políticas y un escenario de urgencias cruzadas que afectan a todos, incluyendo a los países lejanos al conflicto como el nuestro. Sale hilo
Todo arranca en 1932 con Josef Stalin y una hambruna genocida, el "Holodomor", cuando impuso la colectivización forzada en Ucrania. En esos días la llamaban “el “granero de Europa”. Su fracaso provocó 12 millones de muertos por inanición y por los fusilamientos a disidentes.
Frente al rechazo de los ucranianos a los rusos Stalin impuso una política que luego se iba a repetir en todas las colonias de su imperio: en 1936 comenzó a instalar poblaciones rusas y a darles lugares preferentes en el poder local y en las tierras más productivas y estratégicas
En lugar de calmar las tensiones, Stalin reforzó la rusificación de Ucrania iniciada por el zar Pedro I en 1720 que oprimía el uso de la cultura ucraniana en la vida cotidiana y el uso del idioma local. Los ucranianos, lejos de aceptarlo, sostuvieron sus tradiciones
Es por eso que cuando los nazis avanzaron sobre la Unión Soviética en 1941, muchos ucranianos colaboraron con los invasores e incluso formaron regimientos que lucharon contra el Ejército Rojo. La enorme mayoría no eran nazis, pero el nacionalismo anti ruso era intenso
Por eso tras la Segunda Guerra Mundial sometieron a Ucrania a impiadoso proceso de “rusificación”, que incluyó el envío a Siberia de políticos, intelectuales y militantes del nacionalismo y el aumento de la migración rusas en el Sudeste, en la región de Donbás
Hacia 1989 Donbás tenía cerca de 5 millones de ucranianos de habla rusa. En 1991, Ucrania se independizó de Moscú e intentó hacer su propio camino. Fue un proceso de equilibrio entre Rusia seguía siendo la potencia rectora y la mayoría ucraniana buscaba acercarse a Occidente
Todo marchaba bien: Ucrania impuso reformas de mercado, “descomunizó” el estado, hizo un arreglo para sacar las armas nucleares rusas de su territorio e incluso afrontó la catástrofe de Chernobyl con ayuda de Moscú. Pero en 2008, la recesión agudizo las diferencias internas
Entonces entró en escena el primer ministro pro ruso Viktor Yanukovich. En 2013, siguiendo el libreto escrito en Moscú, anuló el proceso de acercamiento con la Unión Europea y anunció el inició de las negociaciones para integrarse a la Unión Aduanera Eurasiática que armaba Rusia
Ahí se armó el “Euromaidán” en noviembre de 2013, nombre que recibió la revuelta popular de la mayoría ucraniana contra los sectores prorusos. Yanukovich huyó al año siguiente. Murieron 82 personas a manos de la policía controlada por el primer ministro. Pero pasó algo más
Cuando Putin vio que Ucrania se le iba de las manos, apoyó la formación de paramilitares en Donbás. La Milicia Popular de Donetsk fue la primera. Luego se formó una similar en Lugansk. Entrenadas y equipadas por Moscú, derrotaron al ejército ucraniano en pocas semanas
Para darse una idea del apoyo ruso a las milicias, recordemos la caída del vuelo 107 de Malayisa Airlines sobre Donetsk el 17 de julio de 2014. Fue derribado por las milicias separatistas con misiles “Buk” entregados por Rusia para enfrentar a los aviones militares ucranianos
Fue así que en Mayo de 2014 se proclamaron las repúblicas de Donetsk y Lugansk luego de hacer un referéndum que tenía un resultado cantado porque entre la mayoría de habla rusa y la presencia de milicias, fueron pocos los que se animaron a votar en contra. Ahora, Crimea
Como todo estratega, Putin conoce el valor estratégico de la península de Crimea. Alarmado porque Ucrania se alejaba de su esfera, envió a los grupos prorusos a ocuparla en febrero de 2014 y validó el referéndum para decidir su unión a Rusia en marzo. La anexionó sin disimulo
Lo que más le importa a Rusia eran las bases navales de Crimea, que desde 1997 le alquilaba a Ucrania. Las tropas rusas no dudaron en apuntarles a sus colegas ucranianos para echarlos. Europa hizo como que no pasaba nada. Dilató un problema que hoy le estalló en la cara
Para sostener su presencia en Ucrania, Moscú se apoya en el 18% de la población pro rusa y en los paramilitares basados en Donetsk y Lunbask, que operan con grupos similares en el norte y sur en donde hay poblaciones de habla rusa. El recuerdo yugoslavo y sus masacres, asustan
Sucede que en la zona de Donbás en donde se concentra la población de habla rusa, hay regiones de habla ucraniana y las tensiones se agudizaron desde 2014, hasta el punto de registrarse un éxodo masivo y hasta acusaciones de uso de armas químicas contra la población pro rusa
El estado ucraniano sabe que si se desata una guerra étnica, Rusia tiene la excusa perfecta para intervenir a gran escala en defensa de los “rusos” ucranianos. Y no tiene fuerzas armadas capaces de hacerle frente al inmenso poderío de su adversario. Le queda acudir a Occidente…
Hasta acá, la génesis del conflicto. Ahora vamos a la parte más actual. Ucrania va perdiendo el 30% de su territorio a manos de Rusia, pero además vio partir zonas muy productivas e incluso observa como la presencia de rusos parlantes amenaza con cortarle el paso al Mar Negro
Vamos a Rusia. Desde su llegada al poder, Putin viene cumpliendo su promesa de restaurar el antiguo imperio soviético, pero sin comunismo. Quiere devolver el respeto al oso ruso, más aún cuando su lugar está cada vez más amenazado por el dragón chino. Esa es la urgencia
¿Qué tiene Rusia para presionar? Por un lado el gas que necesita Europa y que pasa también por Ucrania y por el otro armas, muchas y cada vez más modernas. Necesita revalidar sus credenciales como potencia. Tener armas nucleares es disuasivo. Pero no se pueden usar así nomás
La excusa perfecta para mostrar el músculo militar renovado es un conflicto regional. Hay algo de verdad en su planteo sobre la cercanía de sus adversarios. Desde la Caída del Muro, la mayor parte de sus ex colonias se acercaron a Occidente y la OTAN. Siente el respiro en la nuca
Ucrania era llamada “la pequeña Rusia” en la era soviética. Desde su territorio se accede al sur ruso y sus materias primas más valiosas. Occidente quiere a Ucrania de su lado. Putin no va a aceptar nunca que eso suceda. Así se gestó el conflicto y nadie sabe que puede suceder
Tal es el nivel de este juego, que Rusia respondió a la ayuda militar de occidente a Ucrania, especialmente de EEUU, sugiriendo que va a desplegar sus tropas en Cuba y Venezuela. Si Occidente amenaza el vientre ruso, Rusia amenaza el vientre de su principal potencia. Delicado
Occidente no puede estar en peor momento para enfrentar la crisis. El militarismo ruso lleva dos décadas modernizando sus arsenales. Europa occidental, no tiene ni la capacidad ni el número de armas para siquiera igualar la apuesta de Rusia. Y depende de EEUU, otra vez
Rusia sabe que con la combinación de riesgo de conflicto y de cortar la provisión que gas y otras materias primas, expone a Europa con una recesión que se agudizaría si las obliga a estresar sus economías frente a un escenario de tensión bélica cerca de sus capitales
Como en un efecto dominó, las economías aun dañadas por la pandemia deberían hacer frente a un doble desafío de aumento de gasto militar e incertidumbre en la llegada de insumos y energía. Quizás dejen de comprar a Rusia y nos compren a nosotros ¿Quién sabe? Todo es posible
Y China, igual de decidida a ser primera o segunda potencia, podría verse empujada a recuperar protagonismo y ese peso global militar al que también aspira, en un momento en que comienza a mostrar agotamiento de su sistema energético, financiero, industrial y exportador
Rusia inició un proceso que vuelve el calendario a 1989, pero esta vez con 3 polos de poder y sin comunismo. Es tiempo del modelo militarista ruso, con apetencias globales y con un claro reclamo para que Occidente le reconozca su “lebensarum”, su espacio vital para desarrollarse
Lo que Putin planeaba en Ucrania, ya se concretó. Mostró que el oso está vivo. Es difícil que quiera anexar más territorio y enfrentar una guerra como la de Chechenia con una población mayoritaria decidida a causarles un daño constante. Pero eso no invalida otros escenarios
Así, puso a todos en un dilema: reconocen a Rusia como potencia y su área de influencia o van a enfrentar otra vez una Guerra Fría con conflictos permanentes en sus puertas y en la periferia. Paz o militarismo. Chamberlain o Churchill. El mensaje es también para China
Rusia necesita que registren su autoridad militar. Si va a destruir al ejército ucraniano en una ofensiva rápida o va a hacerle un bullying con milicias desde las zonas que controla, está por verse. El objetivo siempre es mostrar poder. Es ajedrez y Putin lo juega a nivel experto
Para terminar: el juego ruso no funciona si el tablero se limita a Europa. Putin anhela con una potencia global y el mundo es su campo de juego. Y ya no se trata de difundir la ideología comunista, ahora es el peso económico que necesita Rusia para ser potencia global renovada
Aprendieron la lección de Gorbachov cuando Reagan lo puso de rodillas en la “Guerra de las Estrellas” al obligarlo a quebrar su economía para alcanzar los logros militares y tecnológicos de Occidente. Rusia aprendió al fin que con discursos y épica no se financian los arsenales.
El premier ruso sabe que sin una economía fuerte, no hay potencia. Sin influencia económica global, no hay economía fuerte. Y que si su economía aun no es sólida, la espera se hace más llevadera sin un conflicto desata el poderoso nacionalismo ruso dentro y fuera de sus fronteras
Un peso estratégico global abre las puertas a acuerdos comerciales más favorables. Desde el inicio de la historia, los ejércitos son un arma comercial y un argumento económico. Rusia, China y Rusia saben usarlos. La Unión Europea políticamente correcta, recién ahora lo recuerda
Trump se entendía con Putin porque compartían la idea del comercio por sobre el conflicto y la necesidad de sostener un sistema militar poderoso como respaldo. Pero EEUU hizo un repliegue en la última década y Rusia lo opuesto. Y Biden… su decisión miliar es una incógnita
El despliegue en Ucrania es apenas una parte de lo que se viene. Rusia, al igual que lo hacen Occidente y China, va a reclutar aliados políticos y militares para tener una esfera económica que le asegure que el sueño imperial esta vez no se derrumbe como el rublo en los 90
Así, todos quedan implicados en el conflicto. Como en 1914, 1939 y 1945, el mundo afronta la decisión de sumarse a un bando, en momentos que la neutralidad se hace complicada de sostener porque somos infinitamente más interdependientes. Sí, todos tenemos que decidir
Todo arrancó con Stalin y su decisión de implantar población rusa para controlar a Ucrania, sus recursos y su posición estratégica. Putin es heredero de Josef en varios sentidos, en particular en su decisión de usar cualquier herramienta para consolidar su poder y el de Rusia
Los ucranianos, de ambos lados, cargan décadas de furia y miedo. El recuerdo del Holomodor, la “rusificación” y el despojo de Crimea, Donetsk y Lubansk son una afrenta que el 78% de los ucranianos quieren devolver. Del otro lado, el orgullo imperial ruso, contrapesa la furia
PS: la defensa de los “connacionales” fue usada por Hitler en Danzig y Austria. Por Francia y Gran Bretaña en Argelia, Malvinas y cientos de episodios históricos. Hasta por EEUU en la Guerra de la Sandía que segregó a Panamá de Colombia. La excusa es vieja, pero aun funciona
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Puede ser visto como una rebelión dcontra los modos de Trump o como un quiebre de la coalición que siempre apoyó a los EEUU
Italia le negó el uso de la base de Sigonella por no cumplir las normas, Francia el uso de su espacio aéreo para misiones de ataque a Irán...
...España cerró sus bases de Rota y Morón y espacio aéreo para cualquier operación relacionada con la guerra contra Irán; Declaró que “esta no es nuestra guerra” y no permite participación ni uso de territorio para ofensivas; Turquía: Negó el uso de Incirlik y su espacio aéreo para operaciones contra Irán...
... y Jordania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin y Qatar le prohibieron el uso de bases en su territorio como plataforma de lanzamiento de ataques contra Irán. Japón, Australia, Canadá y Noruega rechazaron participar en misiones militares en el Estrecho de Ormuz.
¿Invadir o no invadir Irán? Esa es la cuestión
EEUU sigue enviando tropas a Medio Oriente y los rumores de una invasión a Irán se multiplican. Vamos a analizar posibles escenarios a partir de cada una de las posibles formas de invasión. No es una predicción, es un análisis de riesgos en cada opción. Sale hilo
Trump sugirió que la toma de la isla Kharg usada por Irán para exportar el 90% de su petróleo es el plan A. La isla de 24 km2 está a 35 km de la costa iraní y no es una fuente de petróleo, solo es una instalación de acopio y embarque. Tomarla no implica apoderarse del crudo iraní
Irán sufriría un golpe devastador para su economía al perderla por su capacidad de embarcar hasta 7 millones de barriles diarios. Le quedarían los puertos alternativos con una capacidad de 500.000 a 700.000 barriles diarios.
Las noticias sobre los intentos de Trump por debilitar la posición de Ucrania ya son diarios y ahora estaría buscando desviar las armas pagadas con dinero Europeo para su esfuerzo militar contra Irán. Pero no es un caso aislado. Sale hilo explicando la trama y las razones
Esta vez el departamento de defensa quiere tomar las armas pagadas por el PURL (Prioritized Ukraine Requirements List), un mecanismo de ayuda militar a Ucrania impulsado por Trump y aliados de la OTAN excusándose en una falta de municiones. Esto contradice la afirmación de Trump del 3 de marzo
Puede hacerlo porque el USAI (Ukraine Security Assistance Initiative) permite pausar envíos, retener armas en stock o redirigirlas si considera que la seguridad de EEUU está en riesgo. El problema es por lo tanto político y no de faltantes salvo que Trump haya mentido
Hay algunos realineamientos en la alianza occidental y en las coronas petrolera a partir del ataque a Irán del 28 de marzo que hay que explicar. Empezemos por Europa, que es crucial para entender el resto de los cambios en curso. Sale hilo
Europa viene de la experiencia de Groenlandia, el retiro de la ayuda a Ucrania, la advertencia de Trump que quizás no iba a ayudarla en un conflicto con Rusia y los aranceles que le impuso. Sin ese antecedente es imposible entender la dirección que tomó su relación con EEUUU
Trump decidió excluirla a la hora de consultarles sobre el ataque a Irán y la relegó a un papel de proveedora de bases y, eventualmente, de auxiliares en una guerra que es mas lejana que la de Ucrania en la que son amenazados directamente por una Rusia tolerada por EEUU
Netanyahu apoyó públicamente a Orbán que es aliado de Putin que acaba de apoyar otra vez públicamente a Irán, que es atacado y ataca al país presidido por Netanyahu
Este rulo demencial explica la dificultad que tenemos a diario para explicar cómo estámos y hacia dónde vamos
A su vez Trump apoya a Orban que es aliado de Putin que es enemigo de Zelensky y que a su vez ayuda a los emires atacados por Irán y que debieran haber sido protegidos por EEUU que ayuda a Rusia levantandole sanciones para que fabrique mas drones para lanzarlos contra Ucrania
Trump ataca a Irán pero le levanta parcialmente las sanciones para que pueda resistir a los ataques ejecutados junto a su aliado, Israel, que le pide ayuda a Zelensky para detener los drones iraníes y en este punto estoy teniendo un ataque de pánico, un ACV o un USB, no lo se
Muchos se preguntan por qué las coronas petroleras no responden a los ataques de Irán teniendo un arsenal poderoso a su disposición. Se explica por sus vulnerabilidades y vamos a explicar a algunas de ellas. Hablemos de agua, ciudades desiertas y átomos.
Sale hilo
Las 400 plantas operativas plantas desalinizadoras en las costas del Golfo Pérsico son la infraestructura más crítica del Medio Oriente. Producen alrededor de 29 millones de m³/día y suministran agua potable, industrial y agrícola a unos 100 millones de personas
Sin agua potable ciudades como Riad, Dubái, Doha o Abu Dabi serían inviables. La dependencia es alta en todos ellos: Arabia Saudita 70%, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait 90%, Oman 86%, Qatar 61% y Bahréin 59%. El resto de la provisión proviene de acuíferos o recolección pluvial