Ya tenemos nuevas imágenes e información de los bronces romanos del santuario de San Casciano cuyo descubrimiento fue anunciado ayer.
Sígueme en este nuevo #HiloRomano porque algunas de las piezas que todavía no has visto son únicas e impresionantes.
En primer lugar tenemos que recordar que en la fuente se han encontrado muchas pequeñas figuras humanas depositadas como ofrenda de petición o agradecimiento a los dioses.
Muchas de esas piezas, algunas más detalladas y otras más toscas, las podemos ver en esta imagen.
También se han encontrado varias representaciones de bebés envueltos en mantas y con amuletos al cuello. La pieza de la izquierda representa a una niña, puesto que el amuleto que lleva es una lúnula (forma de luna).
En la 2ª imagen se puede ver a un niño con la bulla (circular)
En el caso de la niña, además, bajo la lúnula parece portar también lo que podría ser un amuleto en forma de falo, algo muy común para ahuyentar el mal de ojo (la fascinātiō) y sin connotaciones propiamente sexuales.
Además encontramos diversas representaciones de cabezas humanas y hasta estatuas de cuerpo entero de diversos tamaños, algunas de las cuales ya vimos ayer.
Pero, sin duda, la pieza más interesante de todas, al menos así me lo parece a mi, es la que está a la derecha tapada con una bolsa de plástico.
Se trata de una curiosísima pieza doble sobre un pedestal. Tiene un positivo y un negativo que encajan entre sí y que representan claramente los órganos internos de una persona. Desde la tráquea con los pulmones y el corazón entre ellos hasta el estómago y los intestinos.
¿No te parece increíble que la pieza se abra como si fuera un cuerpo humano real revelando su interior?
No es la primera vez que aparece una pieza similar, pero sí es una de las más detalladas que existen (al menos, que yo conozca). Te animo a compartir otras que conozcas.
Todo ello, junto a las piezas que ya vimos ayer, nos habla de de la intencionalidad salutífera que tenían las ofrendas que se llevaban hasta esta fuente.
También tenemos otras partes de cuerpos un pie con una inscripción en latín o un brazo completo, además de orejas y las cabezas.
Por supuesto, no puedo dejar de destacar que, en esta pieza femenina, tenemos una inscripción etrusca de dos lineas perfectamente marcada.
Hay que destacar también que todas las piezas parecen hechas por artesanos locales, que las venían a quienes iban a hacer sus ofrendas a la fuente. Esto nos confirma la importancia económica que tenía también en su época un santuario como este.
Finalmente, no podemos pasar por alto que todas estas piezas fueron lanzadas o depositadas en el interior de la fuente en el s. V. Esto indica una importante muestra de respeto por parte de quienes lo hicieron.
Ya fueran los últimos romanos tradicionalistas de la zona o, más probablemente, ya cristianos, estamos ante un claro ejemplo de respeto cultural hacia las tradiciones del pasado. De otro modo, todas las piezas habrían sido fundidas y su bronce reutilizado.
Del yacimiento al laboratorio, todas las piezas ya han comenzado su proceso de consolidación y restauración que permitirá disfrutar de todas ellas dentro de un tiempo.
Mientras ese día llega, te recuerdo que puedes dejar un RT en el primer tuit del hilo para compartir estas increíbles imágenes que nos brinda el Ministerio de Cultura italiano.
Y también puedes conocer más sobre el hallazgo y el yacimiento en este otro hilo.
Este mosaico del s. VI de los magos conservado en la iglesia de San Apolinar de Rávena tiene mucho que contarnos.
El origen de los reyes magos está en este y otros restos que conservamos de la antigua Roma. ¡Vamos a descubrirlos! #HiloRomano
En este sarcófago del s. IV conservado en los Museos Vaticanos en el que entragan los regalos al niño Jesús junto a sus camellos, se les representa con gorros frigios para denotar su origen oriental.
El primero de ellos señala la estrella que les ha guiado hasta Belén.
Este y otros sarcófagos similares del siglo IV son las representaciones más antiguas de la adoración de los magos.
Se les representa con ropas de estilo persa, incluyendo pantalones y los tres tienen la misma edad, algo que no cambiaría hasta la Edad Media.
Hoy viajamos uno de los espacios más desconocidos enterrados por el Vesubio en el año 79. Se trata de una villa residencial opulentísima situada al otro lado de los montes Lactarios que cierran el golfo de Nápoles.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la villa de Positano.
Hablamos de una villa situada en la costa amalfitana, en el precioso –y famoso– pueblo pesquero de Positano. Se trata de una lujosa propiedad de recreo que podría haber pertenecido a un rico liberto del emperador Claudio: Posides, de quien derivaría el nombre del pueblo.
Bajo la iglesia de Santa Maria Assunta, enterrados a nueve metros de profundidad, se hallaron los restos intactos de uno de los comedores de la villa. Pero, ¿cómo es posible esto si Positano está al otro lado de los grandes montes contra los que se chocó la erupción del año 79?
El 28 de octubre del año 312 se libró sobre el río Tíber la batalla entre los emperadores Constantino y Majencio. Una historia de poder, religión y lucha por la legitimidad en la que nada es lo que parece.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la batalla del Puente Milvio.
Empecemos por presenta a los personajes. Constantino, conocido por la tradición cristiana como El Grande, era el hijo de Constancio Cloro, uno de los cuatro miembros originales de la tetrarquía.
Majencio por su parte, era también hijo de otro de los tetrarcas, Maximino, apodado hercúleo. De hecho, el padre había ostentado el cargo de Augustus, mientras que Constancio Cloro había sido su Caesar (subiendo después a la posición superior tras la abdicación de Maximino)
El sistema tetrárquico pretendía eliminar la corrupción dinástica o la compra del trono imperial generando un sistema de gobierno meritocrático en el que solo los más aptos llegaran al poder.
Maximino y Diocleciano, de hecho, en el año 305, pusieron a prueba el sistema abdicando
Al hablar de la destrucción de Pompeya, muchas veces nos ciega la maravilla arqueológica y olvidamos lo más importante, las personas que murieron en la tragedia.
En este tercer #HiloRomano sobre la erupción del Vesubio en el año 79 contaremos sus historias personales y privadas.
Desde que comenzaron las excavaciones de Pompeya en el siglo XVIII se han hallado cerca de 1200 cuerpos de aquellos que no pudieron o no quisieron salir de la ciudad a pesar del peligro.
Junto al esqueleto de una mujer muerta en la playa de Herculano fue hallada la llave de su casa, a la que creía que podría volver cuando aquella pesadilla acabara.
Muebles de madera carbonizados, casas con sus tejados intactos y hasta un teatro excavado bajo los escombros volcánicos a 26 metros de profundidad.
En este #HiloRomano dedicado a Herculano descubrirás algunas de las maravillas más desconocidas que el Vesubio enterró en el año 79
Los restos enterrados a gran profundidad de Herculano fueron descubiertas en 1738 gracias a un pozo que había en la zona y que iba a servir para abastecer al Palacio de Portici del joven rey Carlos VII de Nápoles y las dos Sicilias por aquel entonces, el futuro Carlos III.
El llamado pozo Elboeuf, excavado para extraer agua en el pueblo de Resina, dio justo con la escena del teatro de Herculano, que posteriormente se excavó mediante galerías a partir del siglo XVIII y que todavía hoy sigue bajo tierra.
Hoy te quiero contar cómo un solo hombre consiguió engañar y conducir a su muerte a más de 15.000 romanos.
Un episodio tan grave que hizo que el emperador de Roma se golpeara la cabeza contra las puertas y hasta influyó en el surgimiento del nazismo. #HiloRomano
Este episodio tuvo lugar a comienzos de septiembre del año 9 d. C. Las fuentes no nos dan la fecha exacta pero seguramente tuvo lugar entre los días 9 y 10 de septiembre. Y no sucedió en Roma o cerca de ella, sino en Germania, cerca de la frontera del Imperio romano.
Como quizá ya has intuido, hoy hablamos de la batalla del bosque de Teutoburgo, un desastre que tuvo como protagonistas al general Publio Quintilio Varo, al mando de las legiones XVII, XVIII y XIX y Arminio, el germano que consiguió destruirlos a todos ellos.