En 1895 se descubrió en el subsuelo de Pamplona una estatua de bronce romana espectacular.
Poco después desapareció sin dejar rastro.
Sígueme en este #HiloRomano para conocer la increíble historia de cómo ha sido redescubierta ahora después de llevar más de un siglo perdida.
En este hilo es muy importante que llegues hasta el final porque te voy a pedir que mires una imagen que se corresponde con otra pieza hallada con el togado y que sigue desaparecida.
Quién sabe si, entre todos, conseguiremos localizarla…
Dicho esto, empezamos.
El hallazgo del llamado “Togado de Pompelo”, se produjo en la Calle Navarrería, en pleno centro de Pamplona.
Esta sería la zona en la que se encontraba el foro de la ciudad romana de Pompelo, fundada por el general Pompeyo hacia el año 75 a. C.
Según las noticias que nos llegan de la época, el bronce fue hallado en tres fragmentos aplastados bajo una gran losa a tres metros de profundidad.
Todo ello sucedió en el contexto de la construcción de una nueva casa.
A pesar de que la Comisión provincial de Monumentos había hecho excavaciones previas en la zona, fue el constructor, José Aramburu, quien realizó el hallazgo de manera fortuita.
En aquel momento no existía la Ley de Patrimonio (1985), por lo que él era dueño legítimo de la pieza
Por suerte, el bronce fue depositada por su dueño para su estudio por parte de la Comisión de Monumentos, que también realizó una primera restauración del mismo.
Pero, desgraciadamente, la pieza no se quedaría mucho tiempo en manos públicas…
En 1906, el dueño pidió la devolución de la pieza. Ante el riesgo de la gran pérdida de conocimiento que podía aportar una pieza como esta, el arqueólogo Julio Altadil realizó en 1911 un estudio y la única foto conocida del bronce.
Más de 100 años después la foto sería crucial.
Gracias a la fotografía podemos saber que se trata de un togado de la primera mitad del siglo II que, tal vez, represente a un magistrado de la ciudad.
Sin embargo, en origen se identificó erróneamente como la diosa Ceres, por un objeto que lleva en la mano derecha.
Se interpretó como un manojo de espigas de trigo, aunque hoy se propone que se trate más bien de un aspergillum, un hisopo con el que lanzar líquidos en rituales sagrados.
Aunque no es algo seguro, parece posible que así sea.
(Al final del hilo te doy más datos sobre la pieza)
Desde 1911 se perdió el rastro del Togado de Pompelo. Su dueño probablemente la vendió y el rastro de la pieza podría haberse perdido para siempre.
Pero la historia siempre guarda sorpresas… y, a veces, el tiempo nos permite a nosotros disfrutar de ellas.
En el año 2015, Manuel Olcina, director del @marqalicante mostró la fotografía de 1911 en un congreso en Alemania en el que habló sobre bronces romanos hallados en la península ibérica.
El azar quiso que en la sala se encontrara también Carol C. Mattusch, una investigadora que identificó la pieza.
Se sorprendió mucho al saber que etsaba perdida porque había comisariado una exposición en 1996 en la que había sido exhibida la pieza que acababa de mostrar Olcina.
Gracias a aquella intervención de la fortuna, ahora sabemos que el bronce pasó a una colección francesa, donde permaneció hasta los años 70. La ubicamos en esa década en Versalles y, terminó siendo adquirida en Nueva York por el millonario J. W. Kluge en 1985.
Fue expuesta en 1996 y 2012 y su duelo trató de venderla en la casa de subastas Christie’s en 2010 por cerca de 300.000$, aunque nadie pujó por ella.
En todos estos casos la pieza se identificaba como procedente de alguna ciudad de la Galia.
Por desgracia, la pieza no pudo ser localizada en ese momento pero, al menos, se había sabido de ella más de 100 años después de haberse perdido su rastro.
Pero esta historia dio un giro más en 2018, cuando dos investigadores, Luis Romero y @rubsmontoya publicaron un artículo…
En él hablaban sobre el redescubrimiento del bronce.
El artículo acabó llegando a manos del actual propietario de la pieza, quien terminó finalmente por entrar en contacto con el Gobierno de Navarra.
El gobierno navarro solicitó un depósito temporal para que el bronce volviera a su hogar durante 5 años. Finalmente, el propietario (que se mantiene en el anonimato) accedió a prestarla para que se la pueda estudiar durante dos años.
Desde hace unos meses ya podemos disfrutar de ella en el Museo de Navarra.
Ojalá algún día podamos decir que la pieza vuelve para quedarse definitivamente en Pamplona. Por el momento, al menos podemos estudiar y documentar una pieza que se creyó perdida durante muchos tiempo.
Sería crucial aprovechar esta oportunidad también para documentar en 3D pieza y hasta para crear una réplica a tamaño natural de la misma. Solo el tiempo dirá que sucede finalmente. Por supuesto te seguiré informando al respecto.
Pero esta historia, como te dije al principio, no ha terminado. Junto al togado se encontró una pequeña cabeza de bronce de una diosa, tal vez Juno o Ceres, o una emperatriz romana asimilada con ellas.
Esta pieza todavía sigue desaparecida. ¿Y si resulta que tú la has visto?
Y para descubrir más detalles sobre el Togado de Pompelo y verlo con godo detalle te dejo un nuevo video en el canal de youtube.
Pulsa en el enlace para verlo:
Por aquí te dejo también el artículo de 2018 gracias al cual se ha desarrollado el final de esta historia. dadun.unav.edu/bitstream/1017…
Y, por supuesto, te recuerdo que dando RT al primer tuit de este hilo (que te enlazo aquí debajo) me ayudas mucho a seguir compartiendo la cultura romana.
Y, en este caso, quien sabe si también estás ayudando a recuperar la cabeza de bronce todavía perdida.
Este mosaico del s. VI de los magos conservado en la iglesia de San Apolinar de Rávena tiene mucho que contarnos.
El origen de los reyes magos está en este y otros restos que conservamos de la antigua Roma. ¡Vamos a descubrirlos! #HiloRomano
En este sarcófago del s. IV conservado en los Museos Vaticanos en el que entragan los regalos al niño Jesús junto a sus camellos, se les representa con gorros frigios para denotar su origen oriental.
El primero de ellos señala la estrella que les ha guiado hasta Belén.
Este y otros sarcófagos similares del siglo IV son las representaciones más antiguas de la adoración de los magos.
Se les representa con ropas de estilo persa, incluyendo pantalones y los tres tienen la misma edad, algo que no cambiaría hasta la Edad Media.
Hoy viajamos uno de los espacios más desconocidos enterrados por el Vesubio en el año 79. Se trata de una villa residencial opulentísima situada al otro lado de los montes Lactarios que cierran el golfo de Nápoles.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la villa de Positano.
Hablamos de una villa situada en la costa amalfitana, en el precioso –y famoso– pueblo pesquero de Positano. Se trata de una lujosa propiedad de recreo que podría haber pertenecido a un rico liberto del emperador Claudio: Posides, de quien derivaría el nombre del pueblo.
Bajo la iglesia de Santa Maria Assunta, enterrados a nueve metros de profundidad, se hallaron los restos intactos de uno de los comedores de la villa. Pero, ¿cómo es posible esto si Positano está al otro lado de los grandes montes contra los que se chocó la erupción del año 79?
El 28 de octubre del año 312 se libró sobre el río Tíber la batalla entre los emperadores Constantino y Majencio. Una historia de poder, religión y lucha por la legitimidad en la que nada es lo que parece.
Sígueme en este #HiloRomano para descubrir la batalla del Puente Milvio.
Empecemos por presenta a los personajes. Constantino, conocido por la tradición cristiana como El Grande, era el hijo de Constancio Cloro, uno de los cuatro miembros originales de la tetrarquía.
Majencio por su parte, era también hijo de otro de los tetrarcas, Maximino, apodado hercúleo. De hecho, el padre había ostentado el cargo de Augustus, mientras que Constancio Cloro había sido su Caesar (subiendo después a la posición superior tras la abdicación de Maximino)
El sistema tetrárquico pretendía eliminar la corrupción dinástica o la compra del trono imperial generando un sistema de gobierno meritocrático en el que solo los más aptos llegaran al poder.
Maximino y Diocleciano, de hecho, en el año 305, pusieron a prueba el sistema abdicando
Al hablar de la destrucción de Pompeya, muchas veces nos ciega la maravilla arqueológica y olvidamos lo más importante, las personas que murieron en la tragedia.
En este tercer #HiloRomano sobre la erupción del Vesubio en el año 79 contaremos sus historias personales y privadas.
Desde que comenzaron las excavaciones de Pompeya en el siglo XVIII se han hallado cerca de 1200 cuerpos de aquellos que no pudieron o no quisieron salir de la ciudad a pesar del peligro.
Junto al esqueleto de una mujer muerta en la playa de Herculano fue hallada la llave de su casa, a la que creía que podría volver cuando aquella pesadilla acabara.
Muebles de madera carbonizados, casas con sus tejados intactos y hasta un teatro excavado bajo los escombros volcánicos a 26 metros de profundidad.
En este #HiloRomano dedicado a Herculano descubrirás algunas de las maravillas más desconocidas que el Vesubio enterró en el año 79
Los restos enterrados a gran profundidad de Herculano fueron descubiertas en 1738 gracias a un pozo que había en la zona y que iba a servir para abastecer al Palacio de Portici del joven rey Carlos VII de Nápoles y las dos Sicilias por aquel entonces, el futuro Carlos III.
El llamado pozo Elboeuf, excavado para extraer agua en el pueblo de Resina, dio justo con la escena del teatro de Herculano, que posteriormente se excavó mediante galerías a partir del siglo XVIII y que todavía hoy sigue bajo tierra.
Hoy te quiero contar cómo un solo hombre consiguió engañar y conducir a su muerte a más de 15.000 romanos.
Un episodio tan grave que hizo que el emperador de Roma se golpeara la cabeza contra las puertas y hasta influyó en el surgimiento del nazismo. #HiloRomano
Este episodio tuvo lugar a comienzos de septiembre del año 9 d. C. Las fuentes no nos dan la fecha exacta pero seguramente tuvo lugar entre los días 9 y 10 de septiembre. Y no sucedió en Roma o cerca de ella, sino en Germania, cerca de la frontera del Imperio romano.
Como quizá ya has intuido, hoy hablamos de la batalla del bosque de Teutoburgo, un desastre que tuvo como protagonistas al general Publio Quintilio Varo, al mando de las legiones XVII, XVIII y XIX y Arminio, el germano que consiguió destruirlos a todos ellos.