#LaSirenita
Estoy leyendo muchos comentarios sobre la Sirenita y el color de su piel y que no se ajusta a la original.
Y yo me pregunto ¿qué original?
¿Esta?
Porque claro si hablamos de original, genios marinos con cabeza de mujer y cuerpo de ave que se mencionan por primera vez en La Odisea, es esta.
Pero vale, no retrocedamos tanto.
Se supone que Disney hace una adaptación del cuento de Hans Christian Andersen.
¿Habéis leído el cuento de Andersen?
No importa, yo os lo cuento.
Tragedia.
Un dramón, vaya.
Más o menos empieza igual que la película (hablo de la de dibujos, la otra no la he visto aún), la Sirenita que no tiene nombre ve al príncipe y se enamora de él.
En una tormenta el barco naufraga y la Sirenita salva al príncipe porque es igual que una estatua que tiene ella bajo el mar.
Ella quiere tener piernas para estar con él y acude a la bruja del mar, que tampoco tiene nombre en el cuento.
Y como en la peli a cambio le entrega su voz. (En el cuento le corta la lengua)
Pero lo que la Sirenita busca además del príncipe es un alma inmortal porque las sirenas no tienen alma y cuando mueren, 300 años de vida, se convierten en espuma.
Y ella quiere un alma que solo le puede dar un humano que la quiera más que a nada en el mundo.
La bruja le cuenta todo esto y llegan a un acuerdo.
A partir de este momento Disney y Andersen se separan.
La Sirenita consigue sus piernas con un terrible dolor y cada vez que pisa tierra firme es como si anduviese sobre afilados cuchillos.
El príncipe (en el cuento nadie tiene nombre) la encuentra en la playa y se la lleva a palacio.
Se hacen inseparables, pero él no la ve como esposa sino como una compañera buena y cariñosa.
Como pasa en todos los cuentos, el príncipe debía casarse y ya tenía concertado el matrimonio con una princesa del país vecino.
Se montan en un barco para conocer a la princesa y el príncipe de repente reconoce a la Sirenita como la que le salvó del naufragio.
¿Bien, no? Pues no.
Él le dijo: "Tú te alegrarás de mi dicha, pues me quieres más que todos".
O sea, tú te alegrarás de que me case con otra.
El día de la boda significaría su muerte y su transformación en espuma.
Las hermanas de la Sirenita acudieron a la bruja para ver de qué manera podría volver a ser sirena a cambio de sus preciosas melenas.
La única manera de no morir esa noche era clavándole un cuchillo al príncipe en el corazón, su sangre le salpicaría los pies y se convertirían en una cola de pez nuevamente.
¡Mata al príncipe y vuelve con nosotras!, gritaban sus hermanas.
No pudo hacerlo y arrojándose al mar se convirtió en espuma.
Y se reunió con las hijas del aire, que aunque tampoco tienen alma inmortal no necesitan el amor de un hombre sino que se la ganarán haciendo buenas obras durante trescientos años.
"Dentro de trescientos años nos remontaremos al reino de Dios, susurró una de sus compañeras".
Ellas vuelan invisibles y entran en las casas donde hay niños; por cada día que encuentren un niño bueno, Dios abrevia un año para conseguir el alma, pero si el niño es malo o travieso se les aumenta un día.
Y así termina el cuento de Andersen.
No importa si la Sirenita es rubia, morena, pelirroja, blanca o negra, son adaptaciones que se van haciendo porque al fin y al cabo nadie ha visto una sirena para asegurar cómo serían.
Y si os interesa la transformación que a lo largo del tiempo han tenido estos personajes mitológicos, os dejo aquí este hilo donde lo analizo.
El Síndrome de Procusto no es un trastorno clínico en sí mismo sino un comportamiento psicológico; es el rechazo hacia las personas que sobresalen; a la incapacidad para aceptar las virtudes de otros.
Pero, ¿quién era Procusto?
Teseo y Procusto.
Procusto tenía una posada en el camino de Mégara a Atenas e invitaba a los viajeros a tumbarse en uno de los dos lechos que poseía.
A los altos en el corto y para adaptarlos a la cama les cortaba los pies; a los bajos en el largo y estiraba violentamente de ellos para alargarlos.
Teseo, en su camino hacia Atenas para conocer a su padre Egeo, optó por atravesar el itsmo de Corinto que estaba lleno de bandidos y queriéndose parecer a Heracles dio muerte a todos los que se encontraba a su paso, como a Procusto y Sinis entre otros.
En esta preciosa pintura de Waterhouse vemos a una joven escuchando a través de una grieta de la pared. ¿Qué habrá detrás?
Su nombre es Tisbe y hoy nos vamos de viaje a Babilonia.
Durante el reinado de la reina asiria Semíramis vivían en casas contiguas los hijos de dos familias enfrentadas, Píramo y Tisbe, dos amigos que se enamoraron con el tiempo y que les prohibieron su amor. (¿No os recuerda a Romeo y Julieta?).
Pero el amor todo lo puede y encontraron un modo de hablar a través de una grieta en la pared.
Os presento un claro ejemplo de sororidad en la Antigüedad.
La obra se titula 'Las mujeres de Anfisa", de Alma-Tadema.
Vamos a fijarnos bien en estas mujeres y a entender qué está pasando ahí.
Vemos unas mujeres en el suelo del mercado de una ciudad con ropa ligera, el cabello suelto, descalzas, adornos vegatales... que se están despertando o siguen dormidas.
Van cubiertas con pieles de animales y coronas de hiedra.
Por todos estos atributos se las identifica como seguidoras de Dioniso.
No pedí el trono. No ansiaba la corona.
Fui reina durante nueve días.
Me llamo Jane Grey y os voy a contar mi historia.
🎨 La ejecución de Lady Jane Grey, Paul Delaroche.
Nací en 1537.
Fui educada en latín, griego y teología protestante.
Me enseñaron a pensar, no a reinar.
Pero en Inglaterra ser noble, joven y protestante era suficiente para acabar en el trono.
Y en la Torre.
Era bisnieta de Enrique VII, lejana en la línea sucesoria, sí, pero protestante y eso me convirtió en útil.
El rey Eduardo VI, hijo de Enrique VIII y Juana Seymour, estaba muy enfermo y su hermanastra, hija de Catalina de Aragón, María, amenazaba con revertir la Reforma.
Al observar la habitación, que parece de una torre, presenciamos a un híbrido de búho y humano involucradọ en una tarea que al principio parece pintura, pero que en realidad es mucho más. 🧵
🎨 Creación de las Aves, Remedios Varo. 1957
Sosteniendo un pincel de punta roja colgado de un instrumento y conectado al corazón, la figura aplica pigmento a un soporte. Sin embargo, esto es solo la mitad de la técnica; con un prisma en la otra mano, refracta la luz de una estrella lejana sobre un pájaro recién pintado.
De alguna manera, esta combinación da vida a la imagen, que, ahora animada, se levanta de la página y extiende sus alas para unirse a sus compañeros que vuelan hacia la ventana.