Destaquemos unas cuestiones adicionales que, con ocasión de los estallidos sociales en Francia, la barbarie imperialista del capitalismo trae de nuevo a la superficie.
Fuente: MAI “En torno a los sucesos de Gamonal e Hidum” (2014)
[] https://t.co/lHEljVh0TC https://t.co/Mya5N8JvHJnodo50.org/mai/Documentos…
Cuando las masas hondas del proletariado protagonizan estos estallidos, el revisionismo hace gala de su desprecio y su miedo de clase aristobrero. Temen esta violencia tanto como la burguesía. Por eso, son incapaces de comprender sus causas ni de ver su potencialidad política:
Desde su posición aristobrera, el revisionismo, en palabras de Marx, no ve en el proletario más que al obrero.
Concretamente, disocia al proletariado en, por un lado, el “obrero medio” disciplinado y, por otro, el ciudadano obediente:
La opresión de la clase no es una particularidad del mundo dado sino una totalidad. Sólo el marxismo puede oponérsele como una totalidad superior con vocación universal.
En ese sentido, “[…] la LR no representa sino la recuperación de la universalidad del comunismo” (LP nº1).
Un comunista revolucionario –que se ha elevado por encima de los prejuicios obreristas y del miedo burgués a la violencia de las masas, propios del comunismo hegemónico– destaca de esos estallidos espontáneos el potencial revolucionario que anida en ellos:
De igual modo, un comunista, aspirante a estratega de la revolución, debe analizar, sin ensalzar los métodos de lucha en estos estallidos, la idoneidad de las zonas urbanas para el desarrollo de la Guerra Popular.
Sobre esta cuestión, véase este hilo: https://t.co/RCRGNhELC3
El feminismo como parte integrante de la tendencia reaccionaria (corporativista, contrarrevolucionaria) de la sociedad burguesa (hilo):
El movimiento feminista, en toda su diversidad de marcas, sólo podía y puede ofrecer el perfeccionamiento de la dictadura de clase de la burguesía; sus diversas corrientes son todas ellas expresiones reaccionarias de un mismo sentido común –de época– imperialista.
Los recientes asuntos de Errejón y Monedero son sólo dos vivos ejemplos de toda una tendencia reaccionaria que este feminismo maduro ya ha recorrido en los últimos 20 años en su, hoy evidente, convergencia con el capital.
Con motivo del aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, es deber de los comunistas poner la atención en esos elementos del documento que adolecen de limitaciones o han caducado y no sirven ya para el relanzamiento de la revolución.
Hilo:
Los 177 años que nos separan del Manifiesto han implicado dos grandes cambios paradigmáticos, tanto en sentido histórico como político, que afectan a la vigencia del documento: entrada en la era imperialista del capital y experiencia del Ciclo de Octubre.
Una de las grandes limitaciones del Manifiesto es la tesis –dominante en el MC– de considerar la conciencia espontánea del proletariado equiparable a conciencia revolucionaria, sobre la cual, junto con otros elementos, se edificó el paradigma del Ciclo de Octubre.
En el aniversario de su muerte, merece ser destacada la figura de Georg Büchner (1813-1837) y su panfleto revolucionario ‘El mensajero rural de Hessen’ que lanzó la consigna universal de las clases oprimidas y desposeídas «¡Paz a las cabañas! ¡Guerra a los palacios!»:
Criado entre la cultura del romanticismo alemán del «Sturm und Drang», el materialismo de las ciencias y la admiración por la Revolución Francesa, Büchner fue sin duda un revolucionario en favor de la lucha violenta y a muerte contra la vieja sociedad feudal:
Perteneciente a la generación de la Restauración napoleónica, que no vivió la Revolución Francesa ni tampoco la Primavera de los Pueblos de 1848, su panfleto ‘El mensajero rural de Hessen’ recoge un espíritu revolucionario universal cuyos ecos resonarían en la Rusia de 1917...
Comprender este auge de la reacción patriota y antiproletaria, que prepara el terreno al socialfascismo, exige recuperar el pensamiento de clase, es decir; comprender el papel elemental que juega –sobre todo, desde la crisis del 2008– la aristocracia obrera,
en su convergencia con el capital financiero (que también es golpeado en este declive histórico del imperialismo).
En ausencia de revolución y en el auge actual de la reacción en todos los frentes, mediocres charlatanes rojipardos, académicos buenistas o jefecillos obreristas pequeño-burgueses tratan de inocular su tosco oportunismo obrerista y su rancio socialchovinismo en el marxismo.
Ello obedece, en gran parte, a una época de derrota global del comunismo tras el agotamiento del Primer Ciclo de la Revolución Proletaria Mundial (1917-1989), en que la concepción proletaria del mundo (marxismo) hace largo tiempo que perdió su prestigio y referencialidad.
Esta gentuza liberal y chovinista (Alvise, Dani Esteve, Wall Street Wolverine, etc.) necesita del bulo y de la ruindad para llegar a las masas. Al proletariado consciente, en cambio, guiado por su ideología revolucionaria (marxismo), le pertenecen el conocimiento y la verdad.
En esta época de capitalismo imperialista (fase superior), la burguesía hace ya tiempo que devino en clase reaccionaria, enemiga del progreso histórico y únicamente interesada, por tanto, en conservar su poder y su orden social capitalista ya entrado en decadencia.
La burguesía y sus agentes no están interesados ya en explicar rigurosa y científicamente los fenómenos que atraviesan a la sociedad capitalista sino en ocultarlos y tergiversarlos a base de medias verdades interesadas y sesgadas por sus prejuicios nacionales y clasistas.