El 20 de septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Nacional, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, puso bajo jurisdicción federal el territorio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, hasta entonces capital de la Provincia de Buenos Aires. El 21 de septiembre, el Congreso Nacional sancionó la ley 1.029, que federalizó definitivamente el territorio de la Ciudad de Buenos Aires, convirtiéndola en la capital de la República Argentina.
Los intentos de establecer a la Ciudad de Buenos Aires como capital del país datan de 1826, cuando durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, el Congreso dictó una ley de Capitalización que dispuso que la ciudad y una amplia región circundante quedara "bajo la inmediata y exclusiva dirección de la Legislatura Nacional y del Presidente de la República". El territorio a nacionalizar estaba establecido en el artículo 6 de la ley: "Corresponde a la capital del Estado todo el territorio que se comprende entre el puerto de las Conchas y el de la Ensenada; y entre el Río de la Plata y el de las Conchas, hasta el puente llamado de Márquez, y desde éste, tirando una línea paralela al Río de la Plata, hasta dar con el de Santiago."
Ante la resistencia del gobernador Juan Gregorio de Las Heras, quien envió la cuestión a la Junta de Representantes, Rivadavia decretó la extinción de la Provincia de Buenos Aires, todo cuyo territorio pasó entonces a depender del poder central. La decisión despertó un fuerte rechazo de los ganaderos bonaerenses y es considerada una de las medidas centralistas que precipitaron la caída de Rivadavia. Tras su renuncia el Poder Ejecutivo Nacional cesó en su existencia, la ley de Capitalización perdió vigencia y fue restablecida la Provincia de Buenos Aires.
Durante todo el período posterior, hasta 1852, la ciudad fue administrada directamente por el gobernador provincial. La Constitución Nacional de 1853 declaró a Buenos Aires como capital de la Confederación y estableció la nacionalización de las aduanas. Pero luego de la revolución del 11 de septiembre de 1852, que derrocó a las autoridades impuestas a Buenos Aires por el general Justo José de Urquiza, se constituyó el Estado de Buenos Aires, semi-independiente de la Confederación Argentina. En octubre de 1854, la Sala de Representantes del Estado de Buenos Aires, sanciona la ley de Municipalidad para la Capital, que por primera vez determinó la elección directa de los municipales por parroquias por parte de los vecinos. Los límites territoriales, la composición de la Municipalidad y la elección del presidente y los vicepresidentes mantenía el mismo criterio que el decreto que Urquiza había promovido luego de la batalla de Caseros. Por tal motivo, el gobierno de la Confederación Argentina estableció la ciudad de Paraná, en Entre Ríos, como capital provisoria de la misma, federalizando todo el territorio entrerriano, entre el 24 de marzo de 1854 y el 1 de mayo de 1860, cuando fue desfederalizado y restablecida la Provincia de Entre Ríos, continuando sin embargo Paraná como capital provisional de la Confederación hasta el 2 de diciembre de 1861.
La reforma de la Constitución Nacional de 1860, que tuvo lugar luego de la batalla de Cepeda y que fue condición para la reincorporación de Buenos Aires a la Confederación, modificó la referencia específica a la ciudad para precisar que la capital sería establecida por ley especial del Congreso. Ese año el Congreso dictó una nueva ley organizativa del régimen municipal de la Ciudad de Buenos Aires, a la que denominaba Capital Provisoria. La norma disponía la federalización del territorio de la Municipalidad, que estaría integrada por trece municipales titulares y cinco suplentes, manteniendo la integración de funciones ejecutivas y legislativas.
La batalla de Pavón, que tuvo lugar el 17 de septiembre de 1861, posibilitó que Buenos Aires impusiera sus condiciones para reincorporarse a la Confederación y la federalización dispuesta en 1860 resultara abstracta y sin efecto.
El 7 de junio de 1862, Mitre, como Gobernador de Buenos Aires Encargado del Poder Ejecutivo Nacional, envió un mensaje al Senado de la Nación solicitando la ley de Capital de la República y el 20 de agosto el Congreso votó la ley federalizando todo el territorio de la provincia de Buenos Aires.
Inmediatamente después, Mitre le solicitó a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, que aceptara la federalización, pero los diputados provinciales rechazaron de plano la ley nacional.
Este intentó por parte de Mitre de federalizar Buenos Aires, llevó a la división del Partido Liberal, entre los federalistas encabezados por Mitre, que luego evolucionarían en el Partido Nacionalista y los antiguos unitarios encabezados por Valentín Alsina, que formarían el Partido Autonomista.
El conflicto fue solucionado por medio de la Ley de Compromiso del 3 de octubre de 1862, sancionada 9 días antes de la asunción de Bartolomé Mitre como presidente de la Nación. La Ley de Compromiso aplazaba la discusión sobre la capital por cinco años, mientras permitía al Gobierno Nacional residir en la Ciudad de Buenos Aires y recaudar los derechos de aduana.
En noviembre de 1865 el Congreso Nacional dictó una nueva ley de régimen municipal de la Ciudad de Buenos Aires, aunque un año después dispuso "devolver a la Provincia de Buenos Aires la Municipalidad de esta Ciudad sometida a la jurisdicción de las autoridades nacionales por la ley de residencia". En los años siguientes el Congreso intentaría en dos ocasiones declarar a la ciudad de Rosario como capital de la República, pero las sucesivas leyes fueron vetadas por el Poder Ejecutivo.
Por su parte, el 30 de octubre de 1867 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires estableció los límites territoriales del Municipio de la Ciudad de Buenos Aires: "Por el Norte, el Arroyo de Maldonado, desde su desembocadura en el Río de la Plata hasta tocar el límite Este del terreno conocido en el plano de Sourdeaux con el nombre de Calderón; Al Oeste, una línea que, limitando los terrenos conocidos en el mismo plano con los nombres de Marcos y Lumb, termine en el ángulo sudoeste de este último terreno, y desde aquí por una línea que termine en el ángulo sudoeste del terreno designado con el nombre de Arroyo, y desde este punto hacia el este hasta tocar el ángulo noroeste del terreno Albin; desde aquí, en dirección al sud por la calle que limita las propiedades Paso Bejerano, Roy y Pereyra, hasta la intersección con la calle de la Arena, y de este punto, una recta hasta el puente Alsina; Al Sud, el Riachuelo de Barracas hasta su confluencia con el Plata; Al Este, el litoral del Plata hasta la boca del Maldonado."
En octubre de 1879, el presidente Nicolás Avellaneda se pronunció en apoyo de la candidatura presidencial de su ministro de Guerra, el general Julio Argentino Roca, quien tenía gran reconocimiento luego de encabezar la Conquista del Desierto y tenía el decisivo apoyo de la llamada Liga de Gobernadores, que encabezaba su cuñado, Miguel Juárez Celman, gobernador de Córdoba.
En ese momento se atravesaban por un clima política complicado, luego del fracaso de la política de "Conciliación de los Partidos" que el presidente Avellaneda quiso tener con el Partido Nacionalista, liderado por Bartolomé Mitre, que se hallaban en abstención electoral luego de la revolución de 1874. La política de conciliación se inició en 1877, teniendo éxito en un principio pero para mediados de 1878 política de la “Conciliación de los Partidos” había fracasado completamente debido al fallecimiento de Adolfo Alsina en los últimos días de diciembre de 1877 y por la revolución liberal-mitrista en Corrientes de febrero de 1878.
Luego de la muerte de Alsina, el Partido Republicano (conformado por un grupo de jóvenes autonomistas contrarios al acuerdo con el mitrismo, entre ellos Leandro Alem, Aristóbulo Del Valle, Roque Sáenz Peña, etc.) escindido del autonomismo por la política de la conciliación con el mitrismo, se disuelve y regresa al Partido Autonomista. Pero la unión del autonomismo no dura mucho y a fines de año se divide internamente en cuatro partes. El sector liderado por Aristóbulo Del Valle y que agrupaba a ex republicanos (apoyados por Sarmiento) se resuelven por la candidatura del sanjuanino. Los “puros” liderados por Leandro Alem y Luis Sáenz Peña apoyan a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente de la Nación. Dardo Rocha y su sector, que incluía a Carlos Casares, y la mayor parte del viejo autonomismo alsinista, deciden apoyar la candidatura del general Julio Argentino Roca.
Finalmente, el sector denominado “lírico”, liderado por el general Martín de Gainza, se resuelve por continuar la política de la conciliación con el mitrismo y lanzar a Carlos Tejedor, gobernador de Buenos Aires, como candidato, luego de que Mitre bajara su candidatura. Los líricos además de ser liderados por Martín de Gainza, contaban con el apoyo del vicepresidente de la Nación Mariano Acosta y de los coroneles José Inocencio Arias y de Hilario Lagos. El 1 de junio de 1879, el Partido Nacionalista y el sector lírico del Partido Autonomista, que se unifican bajo el nombre de Partido Liberal, proclaman el binomio integrado por Carlos Tejedor y por el mitrista sanjuanino Saturnino Laspiur. La fórmula Tejedor-Laspiur recibe el apoyo del gobernador correntino Felipe Cabral y de distintos grupos mitristas en las provincias de Córdoba, Mendoza, entre otras.
A fines de 1879, y mientras se preparaba la candidatura presidencial de Roca, el presidente Avellaneda había propuesto la federalización de la ciudad de Buenos Aires como solución definitiva a la "cuestión capital". Esta propuesta del presidente, convulsionó los ánimos de los porteños en torno a la carrera presidencial.
Cuando el gobierno de Avellaneda anunció la decisión de legislar la federalización de Buenos Aires, Tejedor ordenó movilizaciones militares y la formación de milicias para adiestrar a los ciudadanos en el manejo de las armas. El Congreso sancionó una ley que prohibía a las provincias la movilización sin permiso expreso federal, pero Buenos Aires la ignoró. Tras una agresiva manifestación porteña que estuvo a punto de atacar la Casa Rosada, el 17 de febrero Tejedor se reunió con Avellaneda, que se comprometió a no ocupar la capital con el Ejército.
En esos días, Tejedor lanzaba incendiaron discursos contra Avellaneda y sobre la condición del Gobierno Nacional de huésped en la Ciudad de Buenos Aires. Tras las elecciones del 11 de abril, en que la candidatura de Roca triunfó ampliamente, excepto en las provincias de Buenos Aires y Corrientes, el derrotado Tejedor ordenó la compra de una gran carga de armas; cuando el gobierno federal ordenó la requisa de un barco cargado de armas y municiones destinadas a la milicia provincial, el coronel José Inocencio Arias impidió, por orden de Tejedor, la maniobra de las fuerzas nacionales.
El 12 de junio de 1880, el gobernador de Buenos Aires Carlos Tejedor se levantó en armas contra el gobierno nacional de Nicolás Avellaneda, por el conflicto por la federalización de la ciudad de Buenos Aires, luego que el Colegio Electoral ratificará la victoria de Julio Roca. Buenos Aires y Corrientes desconocieron la victoria de Roca y se dio por comenzado el conflicto.
Ante la escalada de violencia, el presiente Nicolás Avellaneda había dispuso, por decreto, el retiro del gobierno federal de la ciudad de Buenos Aires y decretó la designación del pueblo de Belgrano, entonces no formaba parte de la Ciudad, como sede transitoria de gobierno. El Senado, la Corte y parte de la Cámara de Diputados se trasladaron allí, antes de que el Ejército Nacional al mando de Roca sitiara Buenos Aires.
En el conflicto se enfrentaron el ejército Nacional con 3000 hombres y la guardia miliciana provincial con 12.000. El resultado fue de alrededor de tres mil muertos en los quince días de junio que duró la crisis. El enfrentamiento fue particularmente cruento; tras feroces combates en Olivera, Puente Alsina, Barracas y en los Corrales (actual Parque Patricios, cerca de San José de Flores), las tropas de Tejedor fueron derrotadas.
Para el día 21 de junio quedaba claro que la causa porteña estaba perdida. Unos días más tarde el Gobierno Nacional declaró que Buenos Aires se encontraba sitiada y Tejedor nombró a Bartolomé Mitre como jefe de la defensa de la ciudad. Una vez nombrado, Mitre comenzó las tratativas con el Gobierno Nacional para terminar con el levantamiento. El día 30, el gobernador Carlos Tejedor presentó su renuncia. El Congreso, desde la sede provisoria de Belgrano, situada en el edificio del actual Museo Histórico Sarmiento, decidió intervenir la Provincia de Buenos Aires y disolvió la legislatura porteña.
El 24 de agosto de 1880, Avellaneda presentó un proyecto de ley por el cual se declaraba a Buenos Aires capital de la República y se la ponía bajo control directo federal; el 21 de septiembre la ley fue aprobada, y el 6 de diciembre fue promulgada por el nuevo presidente Julio Argentino Roca.
En octubre de 1882, el gobierno nacional dictó la ley 1260 sobre la Organización de la Municipalidad de la Capital Federal. En ella se decidió que la Ciudad estaría encabezada por la figura unipersonal del intendente, electo por el presidente de la Nación con acuerdo del Senado. El primer intendente designado de acuerdo al nuevo sistema fue Torcuato de Alvear, padre del futuro presidente Marcelo T. de Alvear, en 1883. Desde su nueva posición como intendente, Alvear llevó a cabo amplios proyectos de obras públicas para lograr la transformación de la Capital Federal, desde su previo aspecto colonial a una ciudad mundial moderna, copiando muchas de las reformas estéticas de París, desde el diseño de parques y paseos hasta el proyecto de avenidas del Barón Haussmann.
Tras la federalización de Buenos Aires rápidamente las fuerzas políticas tomaron conciencia de que el territorio de la Municipalidad de la Capital era exiguo en el marco de la fuerte expansión que vivía Buenos Aires. Por tal motivo, el 28 de octubre de 1884 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires cedió a la Nación parte del territorio de los partidos de San José de Flores y de Belgrano.
Entre otras condiciones, la Provincia acordó que no se vería afectada su representación en el Congreso Nacional, que mantendría en forma exclusiva "la legislación y jurisdicción de los ferrocarriles del Sud, del Oeste, del Norte y de la Boca y Ensenada", y que el Gobierno Nacional se comprometería a la construcción de "un boulevard de cien metros de ancho, cuando menos, en el límite del territorio cedido", origen de la Avenida General Paz.
Tres años más tarde, en 1887, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires rectificó la ley anterior para ceder a la Capital Federal la totalidad del territorio de los partidos de Belgrano y San José de Flores. Las condiciones indispensables reiteran la conservación de la representación en el Congreso y la construcción de un boulevard, aunque no lo referido a los ferrocarriles.
La ley definitiva, aprobado por decreto nacional en 1888, implicó que la Provincia cediera parte del territorio del partido de San Martín para recibir en compensación porciones de los antiguos partidos de Belgrano y San José de Flores que quedaban por fuera del perímetro de la Capital Federal.
Antes de la anexión de los partidos de Belgrano y Flores, la Ciudad de Buenos Aires contaba con unos 400.000 habitantes distribuidos en una reducida superficie. En los nuevos territorios habitaban poco más de 25.000 personas en terrenos mayormente rurales. En las décadas siguientes, la Municipalidad de la Capital se abocaría a distintos proyectos de zonificación y urbanización de la totalidad del territorio porteño, notablemente a través de la Comisión de Estética Edilicia creada durante la intendencia de Carlos M. Noel, entre los años 1922 y 1928.
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El 23 de enero de 1895, el doctor José Evaristo Uriburu asumía como presidente de la Nación, luego de la renuncia el día anterior del doctor Luis Sáenz Peña, que había asumido la presidencia el 12 de octubre de 1892. Uriburu, que se desempeñaba como vicepresidente, tuvo a su cargo terminar el gobierno asumido por Sáenz Peña hasta el 12 de octubre de 1898, cuando Julio Argentino Roca asumió su segunda presidencia.
El 1 de octubre de 1893 el gobierno nacional pudo derrotar definitivamente las diversas revoluciones que los dirigentes de la Unión Cívica Radical llevaron a cabo desde julio de ese año. Luego de ese periodo de extrema tensión política, el país entró en un periodo de rechazo por las prácticas políticas, lo que se sumaba a la recuperación económica del país, y la crisis interna que sumía al radicalismo luego de los sucesivos fracasos revolucionarios para intentar tomar el poder.
Luego de las revoluciones de 1893, se comenzaron a mostrar las primeras fisuras en la Unión Cívica Radical, entre dos grupos bien definidos: los rojos de Leandro Alem y los líricos de Hipólito Yrigoyen. Los rojos eran partidarios de la revolución como método para cambiar el sistema imperante mientras que los líricos eran considerados "evolucionistas" y no confiaban en la realización de un golpe de estado como método para los cambios que ellos consideraban necesarios. Al mismo tiempo la relación entre Alem e Yrigoyen se tornó cada vez más complicada. Hasta tal punto que Yrigoyen comenzó a cuestionar las condiciones de su tío para ejercer el liderazgo del partido radical.
Tres meses después de asumir su segunda presidencia, Julio Argentino Roca realizó su primer acto de gobierno de relevancia al decidir, en pleno conflicto diplomático con Chile, visitar distintos poblados y regiones de la Patagonia durante enero y febrero de 1899. El viaje tuvo como pretexto la reunión que estaba prevista en la ciudad chilena de Punta Arenas, donde el 15 de febrero Roca se reuniría con el presidente Federico Errázuriz.
El 9 de enero de ese año, el Congreso Nacional le concedió licencia para ausentarse de la Capital Federal y el 20 de enero tomó un tren de la empresa Ferrocarril del Sud con destino a Bahía Blanca. En esa ciudad estuvo observando el avance de las obras del Puerto Militar y al anochecer embarcaron en el acorazado "Belgrano" con destino a Puerto Madryn. Acompañaban al presidente, los ministros Martín Rivadavia (nieto de Bernardino) y Amancio Alcorta, de Marina y Relaciones Exteriores, algunos diputados y senadores, algunos secretarios y el coronel Artemio Gramajo, quienes se incorporaron en el transporte "Chaco" para incorporarse al grupo en el golfo San Jorge. Mientras que en el crucero liviano "Patria" viajaba un grupo de periodistas.
El 23 de enero llegaron a Puerto Madryn y tomaron un pequeño ferrocarril hasta Trelew. Recorrió Gaiman, Rawson y el valle del Chubut, donde se reunió con la comunidad de inmigrantes galeses. En aquellos días la prensa nacional informaba sobre un pedido formulado por algunos residentes galeses del Chubut al Parlamento del Reino Unido que solicitaban el protectorado de la corona británica. Roca se reunió con los vecinos, a los que recordó personalmente la decisión irrevocable del Estado de asimilarlos al resto del país, y escuchó sus reclamos: que el gobernador hablara inglés para poder entenderse directamente, que no se hicieran ejercicios militares los domingos y que se mejoraran las comunicaciones con Buenos Aires.
El 19 de enero de 1906 falleció el general Bartolomé Mitre en su domicilio de Buenos Aires. Mitre fue político, historiador, militar, escritor, poeta, diplomático, traductor, parlamentario y periodista. Fue Presidente de la Nación entre 1862 y 1868, convirtiéndose en el primer presidente constitucional en gobernar una Argentina unificada.
Nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821 en el hogar de Ambrosio Mitre y Josefa Martínez. Su padre había nacido en Montevideo en 1774, siendo militar; participando de las luchas por la independencia, funcionario de los diferentes gobiernos patrios, además de pertenecer a la Logia Lautaro y a la Sociedad Patriótica. Su madre había nacido en Buenos Aires en 1800 y era hija de Ignacio Martínez del Couto, español natural de Cádiz, y de María Isabel Whetherton, hija de un comerciante irlandés. Fue bautizado el 28 de junio de 1821, dos días después de su nacimiento, en la Parroquia de San Nicolás de Bari (ubicada donde actualmente se encuentra el Obelisco) y su padrino de bautismo fue el general José Rondeau, militar y político rioplatense con destacada actuación en la guerra de independencia de la Argentina y el Uruguay, cercano amigo de su padre Ambrosio. Mitre era el mayor de cuatro hermanos; Federico nació en Carmen de Patagones en 1822 y falleció en Buenos Aires en 1901; Emilio también en aquella ciudad en 1824 y falleció en Buenos Aires en 1893; y su hermana, Edelmira nacida en Montevideo en 1833, y fallecida en Buenos Aires en 1926.
Vivió sus primeros años de vida en Carmen de Patagones, en donde su padre se distinguió en la defensa de Patagones contra el ataque de la escuadra brasileña en 1827 durante la Guerra del Brasil. Inició sus estudios en Carmen de Patagones, recibiendo instrucción de su padre, que desempeñaba un cargo allí como Tesorero de Patagones. Se convirtió rápidamente en un ávido lector y, de hecho, más tarde se educó prácticamente solo a través de sus lecturas, excepto por cierta instrucción en ingles y francés recibida en escuelas de Buenos Aires, y en matemática, en la Academia Militar de Montevideo.
Fotografía que retrata al doctor Joaquín V. González, rodeado de libros, en su oficina de la Capital Federal en el año 1915, cuando se desempeñaba como senador nacional por la provincia de La Rioja.
González falleció el 21 de diciembre de 1923 en Buenos Aires a los 60 años de edad. A lo largo de su vida desarrolló una extensa labor política, intelectual y académica, desempeñándose como gobernador de La Rioja entre 1889 y 1891, diputado nacional en dos oportunidades (1886-1889 y 1898-1901), varias veces ministro de gobierno, fundador del Instituto Superior del Profesorado, nacionalizador y primer presidente de la Universidad de La Plata, y senador nacional entre 1907 hasta su muerte en 1923. Fue además miembro de la Real Academia Española y de la Corte Permanente de Arbitraje internacional de La Haya.
González nació el 6 de marzo de 1863 en el pueblo de Nonogasta, en la provincia de La Rioja. Hizo los estudios primarios en la escuela de su pueblo y los secundarios en el Colegio Montserrat de la ciudad de Córdoba. Desde muy joven se vinculó al periodismo, colaborando en diarios locales como El Interior y La Revista de Córdoba, y ejerció la docencia en Historia, Geografía y Francés en la Escuela Normal de Córdoba.
En 1886 se doctoró en Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba. De regresó en La Rioja desarrolló una intensa actividad intelectual y política. Participó en la fundación del diario La Propaganda, que sirvió como órgano político de la política de Miguel Juárez Celman en la provincia, fue miembro de la Comisión de Reforma Constitucional y redactó el proyecto de Constitución provincial. En 1887 publicó su primera obra historiográfica, La Revolución de la Independencia Argentina, ingresó al diario porteño La Prensa y fue designado primer profesor de Derecho de Minas en la Universidad de Buenos Aires.
Paralelamente, fue electo como diputado nacional por la provincia de La Rioja en julio de 1886, a los 23 años de edad, en una elección parcial para determinar al reemplazante del mandato del renunciante Francisco V. Bustos, electo gobernador provincial. En 1889 renunció a su banca como diputado tras ser electo gobernador de La Rioja. Renunció al cargo en octubre de 1891 luego de la renuncia de Bartolomé Mitre a la candidatura presidencial en la fórmula del Acuerdo con Julio Argentino Roca.
Durante los siguientes años se mantiene alejado de la política siendo designado en 1894 como titular de la cátedra de Legislación de Minas de la Universidad de Buenos Aires, y en 1896 accede al Consejo Nacional de Educación siendo además académico titular de la recientemente creada Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
En 1898 fue nuevamente electo como diputado nacional por la provincia de La Rioja hasta que en septiembre de 1901 es designado por el presidente Julio Argentino Roca como Ministro del Interior. González se convierte rápidamente en el principal asesor y colaborador del presidente Roca, desempeñándose además interinamente en los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia e Instrucción Pública en distintos momentos entre 1902 y 1904.
Bajo la iniciativa de González se impulsaron reformas de gran relevancia, entre ellas la ley electoral de 1902, que introdujo el sistema de circunscripciones uninominales y abría el juego político a nuevos actores, permitiendo la elección del primer diputado socialista en América como lo fue Alfredo Palacios. Sugirió el nombre de Juan Bialet Massé para la realización del informe que estudiaría la situación de los obreros en la Argentina y sobre la base de ese informe promovió el ambicioso Código del Trabajo, un proyecto de ley con más de 460 artículos orientado a establecer una legislación laboral avanzada para su época, presentado ante el Congreso Nacional en abril de 1904, aunque nunca tratado por el mismo. Este proyecto de 1904 fue un importante antecedente en la historia del derecho laboral argentino. De allí, surgieron las leyes de descanso dominical, del trabajo de mujeres y niños, de los accidentes de Trabajo, entre otras.
El 7 de diciembre de 1874, el coronel Julio Argentino Roca derrotó al general José Miguel Arredondo en la segunda batalla de Santa Rosa, poniendo fin a la Revolución mitrista que había estallado en septiembre de ese año contra las autoridades nacionales. Debido a su decisivo triunfo contra las fuerzas revolucionarias, Julio Argentino Roca fue ascendido a General por el presidente Nicolás Avellaneda, a los 31 años de edad.
En los últimos tiempos de la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento se empezaron a barajar diversos nombres sobre quien podía ser su sucesor. Entre esos con más posibilidades se encontraba por el oficialismo el vicepresidente Adolfo Alsina y Nicolás Avellaneda, quien sirviera como ministro de Justicia e Instrucción Pública de Sarmiento. Por la oposición en un primer momento se mencionaban las candidaturas de Manuel Quintana o Carlos Tejedor, pero el candidato más fuerte era Bartolomé Mitre, del Partido Nacionalista, quien desde el senado se había convertido en una de las principales voces de la oposición al gobierno de Sarmiento.
El Partido Nacionalista como era natural propuso a Bartolomé Mitre como su candidato para la carrera hacia la presidencia. El general Mitre aceptó la candidatura el 20 de mayo de 1873, acompañado en la fórmula por el senador correntino, Juan Eusebio Torrent. La fuerza del mitrismo se localizaba en Buenos Aires, Corrientes, San Juan, Santiago del Estero y San Luis. Mitre declaró tener “consideraciones de un orden superior” para aceptar tal ofrecimiento. Veía en peligro el principio de la soberanía popular y la pureza del sufragio por parte de “ligas bastardas de mandatarios”.
El 25 de noviembre de 1936, Carlos Saavedra Lamas, ministro de Relaciones Exteriores y Culto del gobierno del presidente Agustín P. Justo, obtenía el Premio Nobel de la Paz por haber promovido la firma del Pacto Antibélico, también conocido como Pacto Saavedra Lamas, que, en 1933, suscribieron 21 países americanos y europeos, convirtiéndose en el primer argentino y latinoamericano en ganarlo.
Carlos Saavedra Lamas nació en Buenos Aires el 1 de noviembre de 1878 en el seno de una familia patricia conformada por Mariano Abraham Saavedra y la uruguaya Luisa Lamas. Por parte paterna era bisnieto de Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de Gobierno, y nieto de Mariano Saavedra, gobernador de Buenos Aires entre 1862 y 1866. Por parte materna era nieto del político y escritor uruguayo Andrés Lamas. Estaba casado con Rosa Sáenz Peña, hija del expresidente Roque Sáenz Peña y nieta del también expresidente Luis Sáenz Peña.
Saavedra Lamas obtuvo su titulo universitario en 1903 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, con medalla de oro; su tesis versó sobre “Régimen Municipal de la Capital” y recibió por ella el Premio Facultad. También por esos años comenzó su carrera política, ocupando posiciones públicas siendo muy joven. Fue Director de Crédito Público en 1906 y luego Secretario de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, en 1907, durante la intendencia de Carlos Torcuato de Alvear.