He vivido 20 añosen una dictadura, la china. Por eso me sorprende ver a tanta gente de países democráticos apoyar regímenes como el ruso, el cubano, el norcoreano o el chino. Denostan la democracia y la reducen al hecho de votar. Voy a explicar por qué es mucho más 🧵⬇️
Obviamente, poder elegir en las urnas a quienes nos dirigen es lo más básico. En China no lo pueden hacer porque ni siquiera hay elecciones legislativas. En otros países, como Rusia o Venezuela, se hace un paripé para legitimar al dictador, deteniendo o matando a los rivales.
Eso demuestra que incluso la mayoría de los dirigentes autoritarios consideran conveniente legitimarse en el poder a través de unas elecciones, aunque no sean ni libres ni justas. ¿Por qué habrían de hacerlo si la democracia fuese un sistema inoperante?
En China, por lo menos, pueden argumentar que el autoritarismo ofrece la estabilidad necesaria para incrementar el bienestar de la población, algo incuestionable. Pero, con la excepción de reinos del Golfo Pérsico, el resto está sumido en la pobreza.
En cualquier caso, la democracia supone mucho más que votar a los dirigentes ejecutivos de un país. Es un sistema imperfecto en su implementación, sin duda, pero mucho más respetuoso con el individuo que el resto. Y se ha demostrado mejor para el bienestar general.
Por ejemplo, damos por sentada la posibilidad de expresar nuestras opiniones libremente en plataformas como esta. En China eso no es posible sin hacer frente a graves represalias. Y no solo sucede con temas políticos, también sociales o económicos.
Siempre he dicho que quien no rebase nunca una línea roja, puede vivir muy bien en China. Y entiendo que lo mismo sucede en otros países autoritarios. El problema está en que esas líneas muchas veces no están claras. Y se pueden superar sin querer.
Ahí comienza un calvario: en la democracia se puede esperar el respaldo de la justicia, aunque no sea inmune a las presiones políticas. En China, no hay separación de poderes. El Partido Comunista controla todos los estamentos del Estado.
Si el presidente Xi Jinping o Vladímir Putin te quiere en la cárcel, allí vas a ir a parar. Si se extralimtan, nadie les va a parar los pies, como ha sucedido en Estados Unidos con Donald Trump. La palabra de Xi o de Putin es ley.
En el caso de Pavel Rubtsov -AKA Pablo González-, presunto espía ruso, eso se ha visto claramente. En Rusia, Alexey Navalny iba a ser parte del intercambio y ha muerto en una prisión en la que no tendría que haber ingresado nunca. Y ya habían tratado de matarle antes.
Muchos otros oponentes de Putin han corrido suertes similares: han tenido un accidente con una ventana abierta, han acabado envenenados, encarcelados, o, en el mejor de los casos, en el exilio. En un Estado de Derecho hay muchas más garantías.
Y la prensa tampoco sirve de contrapeso. Los medios de comunicación y las redes sociales están controladas por los aparatos del Gobierno. No se acepta disidencia, ni crítica. Hay que seguir siempre la línea oficial. Si no, te cierran el medio.
Los líderes tampoco dan explicaciones. En China, las reuniones en las que se decide el rumbo del país se hacen a puerta cerrada. Hay facciones dentro del PCCh, pero nadie sabe qué es lo que proponen.
El Parlamento en países occidentales puede ser un circo. Incluso un teatro. Pero, al menos, los ciudadanos saben qué se debate, cuáles son las ideas y propuestas de los partidos. En China, no.
En efecto, hay muchos tipos de democracia. Ninguna perfecta. Pero equiparar a Rusia con Polonia, o a China con Estados Unidos, es una fantasía de gente cegada por su ideología que no quiere ver una realidad pintada siempre de grises y nunca de blanco y negro. FIN
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A menudo se comparan China e India y se crea polémica. Guardan algunas similitudes, como su enorme población, y grandes diferencias, como su sistema político. Llevaba tiempo queriendo hacer un hilo sobre los dos gigantes, y lo voy a intentar aunque es extremadamente difícil. ⬇️
A grandes rasgos se suele señalar que India es una democracia inoperante, un desastre de país, mientras que China es una dictadura que funciona, de cuyo desarrollo se beneficia la mayoría de la población. Y, con matices, es verdad.
A menudo me he encontrado con indios, bangladesies o nepalíes que miran a China con admiración -y cierta envidia- por su desarrollo socioeconómico y que estarían dispuestos a aceptar su autoritarismo a cambio de una vida mejor.
Tras haber dicho que el correo postal era seguro para que el mundo continuase comprando productos chinos al principio de la pandemia, ahora China cree que puede infectar a los recipientes. Así que desinfecta lo que llega del extranjero (o parte, al menos).
Canadá asegura que el riesgo de contraer el coronavirus a través de correo postal es "extremadamente bajo". Lo mismo que China mantuvo hasta que le convino crear fantasmas extranjeros. scmp.com/news/china/sci…
China ha conseguido exactamente lo que quería evitar para sus productos al principio de la pandemia: que los consumidores chinos no compren productos del extranjero por miedo a contagiarse.
Spoiler: es casi imposible contagiarse con un paquete. scmp.com/economy/china-…
A un familiar chino le han diagnosticado un linfoma poco común en Nanjing. Su caso demuestra el funcionamiento de la sanidad en China, que en algunos casos te da dos opciones: o te mueres o te arruinas.
Os lo cuento ⬇️
Es un chico de 25 años, de una familia de clase media. Tiene Seguridad Social porque es empleado. Se notó un bulto en el ganglio y fue a un hospital local en Changzhou. Le dijeron que podía ser un linfoma y le derivaron a un hospital más grande de Nanjing.
Le hicieron una biopsia y decidieron que no era linfoma sino una infección vírica. Le trataron durante unos meses y mejoró. Pero tuvo una recaída a finales del año pasado y en un escáner le detectaron múltiples tumores por todo el cuerpo. El último estadio del linfoma.
La estrategia de los partidarios del régimen chino ya no es negar los diferentes desmanes que están bien documentados, sino afirmar que son siempre «excepciones».
Lo «normal» siempre es lo positivo que cuentan ellos.
Es cierto que resulta muy difícil generalizar con un país del tamaño de Europa y más de la población de toda África. Pero algunos se empeñan en hacer creer que todo son rascacielos y prosperidad, obviando el mundo rural y de las ciudades de tercera. Eso también es excepcional.
Quieren hacer creer que los chinos cobran todos 2.000€ al mes, viven en magníficos apartamentos, compran productos de lujo... Y eso también es una «excepción». Crece ese grupo, pero aún es muy minoritario. Según el primer ministro, 600 millones ganan en torno a 130€ al mes.
Sobre Xinjiang y los uigures.
A raíz de la polémica por el boicot a diferentes marcas de ropa extranjeras en China, que dicen no utilizar algodón de esa región, creo que merece la pena publicar un breve hilo de contexto, porque hay mucha confusión sobre la región.
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No voy a entrar en cuestiones históricas porque es fácil leer sobre ellas más a fondo. Basta decir que la región tiene tres veces el tamaño de España, la mitad de su población, y muchos recursos naturales, sobre todo petróleo y gas. Es también geoestratégica.
Xinjiang fue parte fundamental de la Ruta de la Seda y ahora está reviviendo económicamente gracias al proyecto de La Franja y la Ruta, que busca vertebrar el mundo de forma alternativa a la de las antiguas potencias colonialistas.
Me voy de China.
Llegué en 1999. Tenía 19 años. Nunca había sentido especial interés por el país, pero me casé con una china y decidí recorrerlo con ella. Lo que vi sacudió los prejuicios que tenía, así que decidí quedarme para contarlo.
Hilo de cómo han cambiado las cosas. ⬇️
China es hoy un país mucho más rico. Ha erradicado la pobreza extrema, su población está mucho mejor formada, y ha comenzado a innovar. Tiene también más respeto por el medio ambiente. Es un país mucho más fácil y cómodo para los extranjeros.
A diferencia de lo que sucede en muchos países occidentales, incluido España, las generaciones jóvenes de China han mejorado considerablemente la calidad de vida que tenían sus progenitores. Tienen esperanza en un futuro mejor, lo contrario de lo que sucede en nuestro país.