Los capitalistas siempre han financiado a los fascistas para disciplinar y exterminar a los proletarios, la diferencia de los años treinta a hoy es que los liberales no se esconden en mostrar su hermanamiento y ligazón con el fascismo.
Es una diferencia radical entre el fascismo pasado y el fascismo que viene. El fascismo pasado necesitaba ocultar su lazo con los grandes capitalistas para salvaguardar su demagogia social pseudorrevolucionaria, hoy es abiertamente antiobrero y orgulloso de su carácter burgués.
En los años 30 la crisis económica capitalista venía acompañada de una crisis política sin precedentes: la Revolución Rusa de 1917 y la formación de la URSS fue el pistoletazo de la Revolución Proletaria Mundial. El fascismo necesitaba conjugar una demagogia social +
capaz de aunar los intereses del gran capital con los de la pequeña burguesía arruinada y las capas despolitizadas del proletariado. Hoy la crisis capitalista no está acompañada de esa grieta política, por lo que la demagogia fascista no necesita de conquistar a masas de +
proletarios bajo un falso discurso social sino simplemente encuadrar a las distintas capas de la burguesía en una política que posibilite la acumulación capitalista de manera autoritaria y brutal. Por eso el fascismo que viene combina chovinismo, imperialismo, racismo, clasisimo+
y una política liberal abierta que atenta contra la existencia misma del proletariado y sus capas más vulnerables.
Si el fascismo se arma en las calles los comunistas debemos de responder con contundencia: un fascista no debe existir.
Combatir al fascismo en los centros de trabajo, en las reuniones de amigos, en cualquier espacio público. Frente a las milicias fascistas guardias rojos que los neutralicen. No dejarles respirar y señalar siempre que tras el fascismo está la burguesía, nuestros explotadores.
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El reformismo no es un ente externo a los movimientos sociales que actúa cooptando desde fuera, sino que es una de las tendencias internas al propio movimiento y a toda lucha económica.
Comprender este aspecto es el primer paso para poder superar la política reformista.
Comprendiendo que el reformismo es una tendencia objetiva del movimiento espontáneo la pregunta principal no es cómo evitar la cooptación por parte de la socialdemocracia, sino cómo procurar el salto cualitativo que abra el paso de la conciencia espontánea a la revolucionaria.
Es aquí donde radica la acción comunista en los movimientos sociales, su papel de vanguardia: ser el elemento avanzado que ligue los movimientos sociales a la lucha revolucionaria por el comunismo, trazar una línea de demarcación con respecto al reformismo.