Buena parte de la batalla que libra Lenin contra el izquierdismo internacional en 1920 orbita alrededor de este problema: ¿Es el bolchevismo un producto especificamente ruso o aporta lecciones extrapolables al resto de países? La posición de Lenin, por supuesto, es la segunda
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Pongámonos en contexto: estamos en 1920, los bolcheviques se sostienen a duras penas en el poder tras tres años de revolución... Y la Internacional Comunista convoca su segundo congreso, donde empieza a definirse la táctica del ala revolucionaria del socialismo internacional.
Görter, Bordiga (y después las izquierdas antiautoritarias de los 60-70, y un largo etc), sostuvieron que el bolchevismo responde a las condiciones específicas de Rusia (su composición campesina, la autocracia zarista, sus peculiares tradiciones populistas... son algunas razones)
En un momento de conformación de la IC, la reducción del bolchevismo a fenómeno especificamente ruso iba de la mano de una apuesta por nuevas fórmulas para los países de Europa occidental. Es decir, de la mano de una renuncia a los principios clásicos del marxismo.
En su esfuerzo por diferenciarse del oportunismo, de su cretinismo parlamentario y su burocratismo, los izquierdistas comenzaron una diatriba contra los "jefes", contra los métodos tradicionales de lucha e incluso contra la existencia misma de partidos políticos.
Lenin no puede insistir más en lo absurdo de este intento de invención de nuevas fórmulas. Su folleto contra el izquierdismo apela constantemente al ABC del marxismo, a los fundamentos básicos por todos conocidos de la teoría marxista. Un par de ejemplos:
"La gente ha perdido la cabeza y ha empezado a inventar un monstruo absurdo". "Hay gentes que se esfuerzan por inventar algo enteramente original y no consiguen más que caer en el ridículo"
"Demuestran con aplomo que se consideran marxistas sólidos, aunque dicen de un modo singularmente ridículo tonterías inverosímiles, manifestando así no comprender el abecé del marxismo, llegan a afirmar cosas absurdas por completo"
El abc del marxismo se resume en la necesidad de un partido político independiente que fusione a dirigentes y masas en un movimiento de fuerza creciente en lucha por el poder político. La lucha se adecúa a las circunstancias del momento y utiliza todos los medios a su alcance.
Lenin apela a la exp. de los partidos revolucionarios, especialmente la del suyo, en sus luchas internas y en la arena general de la lucha de clases. Todos los problemas a los que el izquierdismo pretende dar soluciones completamente originales, el partido bolchevique los había
resuelto en la práctica años atrás. Y lo había hecho inspirándose en el modelo marxista de partido político, en los principios estratégicos y tácticos que siempre defendieron Marx y Engels: lo que Lenin contrapone a la tendencia anarquista de la IC no es una nueva doctrina
bolchevique, sino las verdades marxistas de toda la vida. Hay que decir que Lenin acabaría reconociendo el error de admitir una fracción anarquista en la Internacional. Tambien acabaría abogando por dejarlos morir en su irrelevancia –como finalmente terminaría sucediendo.
"Ahora es necesario prestar menos atención al KAPD. Polemizando con ellos solamente les hacemos propaganda. Son demasiado poco inteligentes; tomarlos en serio es erróneo [...]. No tienen influencia entre las masas y no la tendrán si no cometemos errores".
La tesis de Lenin es que el bolchevismo tiene alcance internacional porque sus fundamentos no son otros que los del marxismo revolucionario. Por eso deja que sean los izquierdistas quienes inventen nuevas doctrinas sobre "los jefes", el partido, la inflexibilidad táctica, etc.
Dicho sea de paso, Lenin acabó aceptando la denominación del partido como "bolchevique" por imposición de las circunstancias. Pero la esencia del partido era la misma que la que defendían Marx y Engels: partido comunista de masas. Este pasaje es muy revelador:
Otro detalle: Engels afirma que a finales de siglo ya contaban con un verdadero partido marxista de masas, pero se lamenta de que su nombre sea inexacto. Se refiere, por supuesto, al partido socialdemócrata. El ala revolucionaria de este partido representa —dice Lenin— su modelo:
En un momento en el que distintas facciones se reclamaban verdaderos herederos de la tradición marxista, los bolcheviques demostraron serlo mediante la toma del poder y la instauración de la democracia soviética, en contraste con la bancarrota del oportunismo.
La conclusión de 'La enfermedad infantil' es perfectamente lógica. El bolchevismo no puede ser un fenómeno solamente ruso, sencillamente porque consiste en la aplicación de los principios generales, por todos conocidos, del marxismo. Ese y no otro es el secreto de su triunfo.
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El '¿Qué hacer?' (1902) fue un folleto donde Lenin abordó problemas de teoría, política y organización de la socialdemocracia revolucionaria rusa. Pero esta vez me gustaría presentar el libro desde un enfoque algo distinto del habitual.
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Hacia el final de su primer capítulo Lenin expone una de las tesis centrales del libro. La manera de ilustrarla es, sin embargo, un tanto extraña. Habla de situarse a la vanguardia, pero lo ejemplifica con referencias a revolucionarios pasados, literatura rusa..
Vayamos con algo de contexto. En un artículo publicado en Iskra en 1902, que Lenin reproduce parcialmente en 'La enfermedad infantil' —en 1920, con los bolcheviques ya en el poder—, Kautsky observa el desplazamiento del centro de gravedad revolucionario de Alemania hacia Rusia:
Engels elaboró los principios del socialismo científico bajo la impresión directa del movimiento Cartista, el primer partido político proletario de masas. Constató que el proletariado no sólo padece la historia, sino que también la hace. Murió un día como hoy en 1895.
Este libro ejerció una influencia decisiva sobre Marx. Él y Engels desarrollarían su visión política a partir de las tesis expuestas en él: la necesidad de la acción política de la clase obrera para su emancipación económica; la democracia como forma política del socialismo.
Los pasajes del Manifiesto Comunista que narran cómo el proletariado eleva su lucha económica a una lucha política se inspiran directamente en la experiencia del Cartismo. Él era el principal "partido obrero", con el que los comunistas, según Marx y Engels, comparten objetivos:
Asumir que la socialdemocracia es una suerte de tapón (y además el principal) que imposibilita la emergencia e irrupción del comunismo sería practicar el autoengaño y una manera de proyectar la impotencia propia sobre una realidad externa.
La situación de bloqueo del programa comunista no tiene que ver con que esté siendo boicoteado por parte de sus enemigos. Esto ocurre y seguirá ocurriendo, pero sería un error sobredimensionar el control que ciertos agentes políticos poseen sobre el devenir de la historia.
La causa de fondo debe situarse en una constelación histórica configurada precisamente a partir del debilitamiento brutal del movimiento obrero organizado y del comunismo en particular. Estos han pasado de ser un poder realmente efectivo a ser un discurso ideológico.
A la hora de examinar cual debe ser la actitud comunista ante los sindicatos tenemos que estudiar, igual que con cualquier otro fenómeno, en qué consiste su "ser social": qué función objetiva cumplen en el modo de producción capitalista.
Aquí algunas impresiones 👇
Más allá de las peculiaridades de las distintas tradiciones de sindicalismo que existen, hay una función elemental común a todas ellas. El sindicato es, fundamentalmente, una asociación de trabajadores que negocia el precio de la fuerza de trabajo.
La necesidad de esta asociación viene dada por el propio modo de producción capitalista, donde la valorización del capital presupone la atomización y competencia de los trabajadores, que ejerce una presión a la baja de su salario y sus condiciones de trabajo.
Esto que señala Héctor es importante. El problema de la vivienda es transversal a distintas clases o estratos de clase (pues el problema emerge desde el punto de vista de la capacidad de compra o consumo), mientras que el "acceso" al trabajo es en realidad una venta.
Equiparar ambos casos supone entender el "acceso" al trabajo como si fuese el empleador el que ofrece un puesto al empleado, y no al revés, el empleado su fuerza de trabajo al empleador.
Además, supone naturalizar el trabajo asalariado como un bien transhistórico al que sería deseable tener acceso, igual que es deseable tener un sitio donde dormir y descansar. Sin embargo, la necesidad de "acceder" a un puesto de trabajo sólo tiene sentido cuando son los
Se habla mucho de cómo las denominadas luchas parciales dividen al proletariado cuando lo que realmente divide al proletariado son las distintas expresiones de violencia y opresión a las que aquellas pretenden dar respuesta.
Si la respuesta al dominio es ciega e impotente no es porque sea burguesa. Al revés: es burguesa porque es ciega —no conoce sus presupuestos sociales— e impotente —no puede transformarlos—.
Por eso toda crítica de las luchas parciales y los movimientos sociales debe ser concreta, es decir, debe señalar el modo en que el machismo, el racismo, la explotación, etc. operan en la sociedad capitalista para que aquellas puedan combatirlos de forma efectiva.