Marx y Engels y la lucha por el Partido Comunista.
La Liga de los Comunistas, pese a su brevedad, constituye un predecesor ineludible del Partido Comunista. Entre 1847 y 1852 Marx y Engels lucharán de manera incansable por constituir el partido independiente del proletariado.
Ya en el “Manifiesto Comunista” se plasma la acción de los comunistas como vanguardia del proletariado, puntal revolucionario de la clase obrera:
«el sector más resuelto de los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa adelante a todos los demás».
Tras la Revolución de 1848 Marx y Engels intentarán reestructurar políticamente la Liga de los Comunistas bajo la estela de tres principios fundamentales:
-La independencia política del proletariado.
-La acción de vanguardia de los comunistas.
-Centralización organizativa.
El proletariado debe constituir su propio partido independiente, escindirse de toda influencia burguesa y defender sus propios intereses de clase. Toda alianza debe realizarse sobre esta posición de independencia política del proletariado.
Esta independencia política del proletariado no debe plasmarse sólo en una organización propia, sino dentro de la propia revolución. El proletariado debe organizar siempre sus propias instituciones, su propio ejército, su propio poder frente al poder burgués.
Las nuevas instituciones proletarias deben ser democráticas, pero centralizadas y organizadas en torno al partido proletario. Sólo así es posible enfrentar al poder burgués un poder propio que no se deshaga ante los embites de la reacción.
Marx y Engels escriben estas palabras en el contexto de la revolución democrático-burguesa, en la juventud del proletariado como clase. Pero los principios de independencia política, acción de vanguardia y centralización se han convertido en leyes de la organización comunista.
Estos principios forman en un nivel superior el fundamento del Partido Comunista como organización revolucionaria del proletariado.
La independencia política e ideológica del proletariado desgaja a éste de la influencia burguesa, cimenta el camino hacia la revolución.
Sin independencia política el proletariado no sólo se disemina como clase sino que se limita ser comparsa de tal o cual facción de la burguesía en el poder.
La independencia política del proletariado es su constitución como sujeto revolucionario.
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