Ya está en marcha toda la maquinaria propagandística para desviar la atención sobre los culpables de la tragedia sucedida en Valencia.
El afán de poner el foco en los saqueos culpabilizando a inmigrantes, en las donaciones de millonarios o en la gente que quería salvar sus +
pocas pertenencias como el coche en medio de la riada tiene como objetivo que no se señale que los responsables de la tragedia han sido los empresarios que conociendo los pronósticos obligaron a trabajar y un entramado político que lo permitió y sólo avisó en el momento +
en el que ya no había vuelta atrás, todo por el beneficio de la clase que nos domina y explota: la burguesía. Ellos son los asesinos, ellos son los culpables y sobre ellos debe recaer toda la furia.
Desviar el foco es el primer paso para que una vez estabilizada la situación+
los responsables de la catástrofe salgan indemnes: los empresarios serán regados de ayudas con los que reconstruir sus negocios, el peso penal recaerá sobre quiénes en mitad del caos se llevaron víveres de los comercios y serán mostrados como morralla social para que el odio +
recaiga sobre ellos. Como ya estamos viendo, los grandes capitalistas están donando migajas para lavar su imagen cuando ellos mismos obligaron a los obreros a trabajar en plena riada arriesgando sus vidas. Esto quedará oculto bajo la propaganda de la caridad burguesa.
Las vidas obreras que se han perdido ya no volverán, las familias proletarias que han perdido todo no recibirán nada y antes de verse recuperados serán lanzados de nuevo a la trituradora de carne que constituye la vida bajo el capitalismo. La vuelta a la terrible normalidad.
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Marx y Engels y la lucha por el Partido Comunista.
La Liga de los Comunistas, pese a su brevedad, constituye un predecesor ineludible del Partido Comunista. Entre 1847 y 1852 Marx y Engels lucharán de manera incansable por constituir el partido independiente del proletariado.
Ya en el “Manifiesto Comunista” se plasma la acción de los comunistas como vanguardia del proletariado, puntal revolucionario de la clase obrera:
«el sector más resuelto de los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa adelante a todos los demás».
Tras la Revolución de 1848 Marx y Engels intentarán reestructurar políticamente la Liga de los Comunistas bajo la estela de tres principios fundamentales:
-La independencia política del proletariado.
-La acción de vanguardia de los comunistas.
-Centralización organizativa.
Los capitalistas siempre han financiado a los fascistas para disciplinar y exterminar a los proletarios, la diferencia de los años treinta a hoy es que los liberales no se esconden en mostrar su hermanamiento y ligazón con el fascismo.
Es una diferencia radical entre el fascismo pasado y el fascismo que viene. El fascismo pasado necesitaba ocultar su lazo con los grandes capitalistas para salvaguardar su demagogia social pseudorrevolucionaria, hoy es abiertamente antiobrero y orgulloso de su carácter burgués.
En los años 30 la crisis económica capitalista venía acompañada de una crisis política sin precedentes: la Revolución Rusa de 1917 y la formación de la URSS fue el pistoletazo de la Revolución Proletaria Mundial. El fascismo necesitaba conjugar una demagogia social +
El reformismo no es un ente externo a los movimientos sociales que actúa cooptando desde fuera, sino que es una de las tendencias internas al propio movimiento y a toda lucha económica.
Comprender este aspecto es el primer paso para poder superar la política reformista.
Comprendiendo que el reformismo es una tendencia objetiva del movimiento espontáneo la pregunta principal no es cómo evitar la cooptación por parte de la socialdemocracia, sino cómo procurar el salto cualitativo que abra el paso de la conciencia espontánea a la revolucionaria.
Es aquí donde radica la acción comunista en los movimientos sociales, su papel de vanguardia: ser el elemento avanzado que ligue los movimientos sociales a la lucha revolucionaria por el comunismo, trazar una línea de demarcación con respecto al reformismo.