La letra "Ñ" no existe en inglés, ni en francés, ni en alemán. No viene del latín y, sin embargo, está en miles de palabras del castellano y en lenguas como el gallego, el euskera, el quechua o el filipino.
Es única. Y esta es su historia.
Tira del hilo 🧵👇👇👇
Antes de continuar, si te gustan las historias de emprendimiento, innovación y de personas que han cambiado el mundo suscríbete a mi newsletter en ivanfernandezamil.com y hazte con mis 3 libros de "Historias de Galicia que nadie te había contado" en ivanfernandezamil.com/libros/
En la Edad Media, cuando los libros se copiaban a mano y cada trazo costaba tiempo, tinta y paciencia, los monjes idearon un recurso ingenioso. Para ahorrar esfuerzo, comenzaron a abreviar letras duplicadas usando un trazo sobre la letra original.
Así, donde debía escribirse “anno”, escribían “año”. La virgulilla (~) sobre la N indicaba que ahí había una doble N. Lo mismo pasaba con palabras como “donna” (doña), “pannum” (paño) o “hispannus” (español). No era un adorno, era pura necesidad y ahorro de costes.
Con el paso del tiempo, ese signo dejó de ser solo una abreviatura, empezó a pronunciarse de forma diferente y se convirtió en una letra con valor propio, en un sonido nuevo. Lo que antes era ahorro, acabó siendo identidad.
La Ñ representaba un sonido único, distinto de la "N", un sonido que no existía en latín clásico y que fue evolucionando con fuerza en el castellano. Porque, mientras otras lenguas evitaban el problema, el español lo convirtió en parte del sistema.
La primera vez que apareció impresa fue en 1492, el mismo año en que Colón llegaba a América y Nebrija publicaba la primera gramática del castellano. En ese libro, la "Ñ" ya figuraba como letra independiente y no era casualidad, era un símbolo de modernidad.
Otras lenguas tomaron caminos distintos. El francés usó “gn” (como en “champagne”), el italiano también (“lasagna”), el portugués optó por “nh” (“senhor”) y el inglés simplemente no tiene ese sonido. Solo el castellano se inventó una letra y la convirtió en letra oficial.
Con el tiempo, la "Ñ" se extendió por el mundo. Hoy aparece en lenguas originarias de América como el quechua, el aimara, el mapuche, el guaraní o el náhuatl, también en el gallego, el euskera o el tagalo de Filipinas, pero no en el catalán, donde se usa "ny".
Su importancia es tan extraordinaria que, en 1991, cuando las empresas de informática quisieron eliminarla de los teclados, se armó un escándalo brutal. Decían que no era necesaria, que ocupaba espacio y que dificultaba la “globalización”. Pero España dijo que no. Y ganó.
Desde entonces, la "Ñ" se ha convertido en mucho más que una letra. Es una declaración, una defensa de lo propio, una señal de que el lenguaje también tiene memoria, territorio e historia y que no todo debe adaptarse a lo anglosajón.
Porque la "Ñ" no es una rareza, sino una huella de cómo el castellano creció a partir de lo que tenía, y no de lo que le faltaba. Una prueba de que la lengua también se inventa y se vive.
No es casual que esté en palabras como “año”, “niño”, “sueño” o “España”. Todas ellas hablan de tiempo, de identidad, de futuro. De algo que se proyecta más allá. En todas ellas está la "Ñ", esa letra medieval que emplean cada día más de 600 millones de hispanohablantes.
Si te ha gustado suscríbete a mi newsletter en ivanfernandezamil.com junto a +6.600 suscriptores, sígueme y recuerda hacer RT del primer tuit para poder seguir escribiendo #LoshilosdeIVAN.
Un niño destrozado por un divorcio se inventó un amigo imaginario que venía de las estrellas para no sentirse tan solo. Años después, ese trauma infantil se convirtió en la película más tierna de la historia, aunque empezó siendo una cinta de terror: E.T. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
En 1960, la vida del pequeño Steven Spielberg se rompió en pedazos cuando su padre los abandonó, dejándolo sumido en una profunda soledad. Para sobrevivir al silencio de una casa vacía, Steven imaginó a un hermano alienígena que nunca lo abandonaría y que siempre lo entendería.
Décadas más tarde, tras el éxito de Encuentros en la tercera fase, el estudio Columbia exigió una secuela para aprovechar el tirón comercial. Spielberg, reticente a repetirse, propuso un guion titulado Night Skies, basado en una familia aterrorizada por alienígenas violentos.
Imagina cortar la rama de un árbol y que no sangre savia blanca, sino un líquido azul verdoso fluorescente. No es una escena de Avatar ni ciencia ficción, hay una planta en nuestro planeta que se alimenta de veneno y "sangra" metal, la Pycnandra acuminata. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
En la remota isla de Nueva Caledonia, en el Pacífico Sur, la evolución ha creado una rareza biológica fascinante. Mientras la mayoría de las plantas mueren si el suelo tiene metales pesados, la Pycnandra acuminata no solo los tolera, sino que los devora con ansia.
Este árbol crece en suelos ultramáficos, una tierra roja rica en metales que sería tóxica para casi cualquier otro ser vivo. Pero esta especie ha convertido esa toxicidad en su superpoder, actuando como una aspiradora biológica que absorbe minerales del subsuelo.
En la España de la posguerra surgió una anomalía imposible, un coche deportivo capaz de superar los 240 km/h y humillar a la industria italiana. Esta es la historia de una venganza personal contra Enzo Ferrari que acabó convertida en una leyenda. PEGASO. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Para entender el milagro de Pegaso hay que viajar a la Italia de los años 30, donde un ingeniero barcelonés, Wifredo Ricart, trabajaba en Alfa Romeo. Era un genio técnico, excéntrico y visionario, pero tenía un problema, se llevaba a matar con el director del equipo de carreras.
Ese director era Enzo Ferrari y el choque de egos fue brutal. Enzo, un hombre pragmático y visceral, odiaba la frialdad técnica de Ricart, hasta que un día, Ferrari cruzó la línea y le dijo al español: "Tus zapatos son de ingeniero, pero tu cerebro no sé de qué es".
En el extremo oriente ruso existe un cementerio natural donde el silencio es absoluto y osos, lobos y pájaros yacen juntos congelados en una muerte instantánea. Es la trampa biológica más perfecta del planeta. El Valle de la Muerte de Kamchatka. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
La península de Kamchatka es una tierra de fuego y hielo, hogar de 160 volcanes, pero a los pies del volcán Kikhpinych se esconde una garganta de apenas 2 kilómetros de largo y 500 metros de ancho que los lugareños evitaban, hablando de espíritus que robaban el aliento.
La ciencia tardó siglos en llegar allí. En 1975, el vulcanólogo Vladimir Leonov y el guarda forestal Vladimir Salyagin tropezaron con el lugar por casualidad y lo que vieron les heló la sangre: una alfombra de cadáveres de animales de todas las especies perfectamente conservados.
En el siglo VIII, un rey cristiano vendió a sus propias mujeres para mantenerse en el trono. Subestimó a 5 hermanos gallegos que decidieron lanzarse a una misión suicida para salvarlas. Esta es la historia de Peito Bordel y el Tributo de las Cien Doncellas. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Corría el siglo VIII y el Reino de Asturias pendía de un hilo frente al poder del Emirato de Córdoba. En este caos ascendió al trono el rey Mauregato, apodado "El Usurpador", un hijo bastardo que sabía que no tenía el apoyo ni de la Iglesia ni de la nobleza.
Desesperado por mantenerse en el poder a cualquier precio, Mauregato pactó con el enemigo musulmán, pero el Emir no pidió oro ni tierras por su protección militar. Exigió algo mucho más humillante: un impuesto de carne humana.
Nos han mentido. El cine no lo inventaron los hermanos Lumière, sino un cura español. Años antes que ellos, un humilde burgalés ya proyectaba imágenes en movimiento, pero cometió el "error" de regalar su invento a los franceses por amor a la ciencia. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Mariano Díez Tobar no buscaba la fama ni el dinero, era un sacerdote nacido en Burgos que daba clases de física en el colegio de San Nicolás de Bari, en Villafranca del Bierzo. Era un genio inquieto que usaba su tiempo libre para inventar el futuro.
En 1889, seis años antes de que los Lumière patentaran nada, Mariano dio una conferencia titulada "El cinematógrafo". Sí, usó esa palabra exacta ante un auditorio atónito, donde describió una máquina capaz de retener la imagen en la retina para crear la ilusión de movimiento.