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El mercado de la cerveza en Estados Unidos estaba saturado. Todas las marcas gritaban lo mismo: "¡La más pura!", "¡La mejor!", "¡La más barata!"... y el consumidor estaba sordo ante tanto ruido. Schlitz intentaba competir en precio y eslóganes, pero se hundía en la irrelevancia.
Nacido en 1718, Montagu asumió el título de conde a los 10 años. Educado en Eton y Cambridge, estaba destinado a dirigir el Imperio británico, pero tenía una debilidad que superaba a su ambición política y que definiría su vida para siempre: era un ludópata incorregible.
Götz von Berlichingen nació en 1480 en una familia noble de Wurtemberg. Desde niño supo que su vida sería la guerra. No le interesaban los libros ni la política. Se convirtió en un mercenario, vendiendo su espada al mejor postor en las constantes disputas del Sacro Imperio.
Isaac Peral y Caballero era un científico adelantado a su tiempo. Mientras otras potencias experimentaban con submarinos a vapor, Peral diseñó uno propulsado por baterías eléctricas, con un periscopio óptico y, lo más importante, capaz de disparar torpedos bajo el agua.
Los alemanes llevaban meses intentando tomar la fortaleza sin éxito, así que decidieron usar su arma secreta: gas venenoso. Al amanecer, el viento empujó una muralla verde de cloro hacia las trincheras rusas. Sin máscaras de gas, los defensores estaban sentenciados.
La "barrera de los 4 minutos" era el Everest del atletismo. Desde 1945, el récord mundial estaba estancado en 4:01 y los expertos biomecánicos publicaban estudios serios demostrando que la estructura ósea y pulmonar humana colapsaría si se intentaba ir más rápido.
España intentaba sobrevivir a la posguerra y en los puertos gallegos y canarios, miles de personas se agolpaban con maletas de cartón intentando huir del hambre. Su esperanza tenía nombre de barco: el vapor Valbanera.
Honduras y El Salvador no se llevaban bien. El Salvador, el país más pequeño y densamente poblado de Centroamérica, tenía un problema de espacio. Miles de salvadoreños habían emigrado a Honduras en busca de tierra para cultivar, lo que generó tensiones con los campesinos locales.
Para entender esta locura, hay que mirar hacia los graneros del imperio. Egipto era la despensa del mundo antiguo, pero su supervivencia dependía de proteger el trigo de ratones y cobras. El gato no era una mascota, sino un agente de seguridad nacional biológica insustituible.
Para entenderlo, hay que mirar más allá de la política, hay que mirar la sangre. Ambos eran gallegos, uno de nacimiento y otro de origen. El padre de Fidel, Ángel Castro, era un emigrante de Láncara (Lugo) que había luchado por España en la Guerra de Cuba antes de quedarse allí.
Durante aquella época, ser ciudadano romano (civis romanus sum) era el club más exclusivo del mundo. Te protegía de la tortura, te daba derecho a juicio justo y a voto. El resto eran "peregrinos" (extranjeros en su casa) o esclavos. La ciudadanía se ganaba con sangre o dinero.
Viajamos a la antigua Babilonia, hace 4.000 años. El padre de la novia tenía una extraña obligación legal: debía proveer al novio de todo el licor que pudiera beber durante un ciclo lunar completo (28 días) después de la boda. Y ojo, porque era la ley, no una fiesta.
Parece sacado de una película de terror victoriana, pero esto ocurría mientras sonaba Madonna en la radio. Hasta mediados de los años 80, miles de bebés, incluidos prematuros operados a corazón abierto, pasaron por el quirófano sin una gota de anestesia.
Escocia a finales del siglo XVII era pobre, muy pobre. Veían cómo España e Inglaterra se hacían de oro en América y querían su trozo del pastel. Así que William Paterson, un financiero brillante, fundador del Banco de Inglaterra, tuvo una idea: controlar el istmo de Panamá.
Para entender esta locura, hay que ir a 1453, año en que Constantinopla cae ante los turcos. El último emperador, Constantino XI, muere luchando y su hermano Tomás huye a Italia con sus hijos. Uno de ellos es Andreas, que crece en el exilio como último heredero legítimo.
Travis Kalanick y Garrett Camp asistían a la conferencia LeWeb. Tenían dinero, pero no movilidad. El sistema de taxis parisino era arcaico, escaso y, a menudo, grosero, y Camp, que acababa de vender StumbleUpon, no podía entender por qué era tan difícil moverse en una capital.
En el siglo XIX, los cartógrafos tenían una pesadilla. Porque el nivel del mar no existe, sino que es un caos de mareas, oleajes, tormentas y presión atmosférica. Así que, para dibujar el primer mapa preciso de España, el Estado necesitaba encontrar un "punto cero" inamovible.
Moray está situado a 3.500 metros de altura, en el Valle Sagrado de los Incas. A simple vista parece un anfiteatro griego gigante o una obra de arte en la tierra moderna, pero la realidad es mucho más fascinante y práctica que la estética pura.