How to get URL link on X (Twitter) App
Aquel material se llamaba lapis specularis, la piedra especular. Y no era vidrio, sino yeso. Una variedad de yeso cristalizado, la selenita, que se exfolia en láminas planas y transparentes. Algunas eran tan finas y limpias que se podía leer un texto a través de ellas.
El lugar se llama Gunung Padang y está en Cianjur, en la isla de Java Occidental. Es una colina cubierta de terrazas escalonadas y sembrada de miles de columnas de piedra volcánica, muchas encajadas unas contra otras como si alguien las hubiera colocado a mano.
Aquel director era John Boorman, y llevaba años dándole vueltas a una película sobre Merlín. El guion que presentó, escrito con Rospo Pallenberg, duraba tres horas. Los ejecutivos de United Artists calcularon el coste, lo descartaron y le pusieron a Tolkien sobre la mesa.
La ciudad era San Luis, hoy St. Louis, en Misuri. En 1780 no era más que una aldea comercial de pieles a la orilla oeste del río Misisipi, poblada por franceses pero bajo dominio español. Era, además, la capital administrativa de la Alta Luisiana, un remoto e inmenso territorio.
La obra maestra es la estatua de Kefrén, el faraón de la segunda pirámide de Guiza. Apareció en su templo del valle y hoy preside el Museo de El Cairo. El faraón aparece sentado en su trono, con el dios halcón Horus abrazándole la nuca con las alas extendidas.
Pedro Benito Cambón había nacido el 1 de abril de 1738 en la parroquia de San Xulián de Seaia, en el actual municipio de Malpica de Bergantiños, en plena Costa da Morte coruñesa. De su infancia apenas se sabe nada.
La llamaron de muchas formas: la Inaccesible, la Perdida, la Non Trubada. Una isla enorme que un día se alzaba con contornos nítidos frente a La Palma o El Hierro, y al siguiente había desaparecido, como si el mar se la hubiera tragado, pero su leyenda empieza lejos de Canarias
Chand Baori está en Abhaneri, una aldea de Rajastán, a unos 90 kilómetros de Jaipur. Es uno de los pozos escalonados más grandes, profundos y espectaculares del mundo. Su geometría es tan hipnótica que cuesta creer que lo levantaran a mano hace más de 1.000 años.
Todo empieza con la lluvia, que no es agua pura. Al caer, atraviesa la atmósfera y absorbe dióxido de carbono, lo que la vuelve ligeramente ácida. Se convierte en un ácido muy suave, el ácido carbónico. Débil, pero con millones de años por delante para hacer su trabajo.
Se llamaba Charles Joughin y era el jefe de panadería del Titanic. Nacido en 1878 en Birkenhead, Inglaterra, se había hecho a la mar con solo 11 años. En el barco más famoso de la historia, dirigía a un equipo de trece panaderos que horneaban el pan de miles de pasajeros.
Nos vamos a una época sin coches, sin asfalto y sin tráfico: la Edad Media. Por los caminos no circulaban automóviles, sino jinetes a caballo y, sobre todo, jinetes armados que nunca sabían si el desconocido que venía de frente era amigo o enemigo.
La piedra salió a la luz en 1913, durante unas obras del ferrocarril en la costa sur de la actual Israel, cerca de la antigua ciudad de Yavne. Los obreros que la desenterraron no entendieron lo que tenían entre manos. Vieron una losa de mármol vieja y grabada, y poco más.
Te hablo de John C. McGinley, el inolvidable doctor Perry Cox de la serie Scrubs, el médico sarcástico y de lengua afilada que trataba a todos a gritos. En la ficción interpretaba a un hombre incapaz de mostrar sus sentimientos, pero en la vida real le esperaba justo lo contrario
El niño se llamaba Joseph Meister y vivía en un pueblo de Alsacia, en Francia. El 4 de julio de 1885, camino de un recado, un perro lo tiró al suelo y le clavó los dientes catorce veces en manos, piernas y muslos. Varias heridas eran tan hondas que casi no podía ni andar.
Las tres son las llamadas religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islam. Se llaman así porque las tres reconocen a un mismo patriarca fundador, Abraham, como el primer hombre que adoró a un único Dios. De esa raíz común brotan tres ramas que siguieron caminos separados.
La iglesia de Saint-Jean está en Caen, en Normandía. Su torre-pórtico se inclina de forma tan evidente que los turistas se paran en la calle, dudan un segundo y sacan la foto para comprobar que no es un efecto óptico. No lo es: está torcida de verdad, y desde su origen.
Ese árbol existe todavía y tiene nombre propio: El Palo Alto. Es una secuoya roja de la costa que crece a orillas del arroyo San Francisquito. Al sondear su edad en 1955, el resultado asombró: llevaba más de mil años en pie. Ya era un gigante antes de que existiera Castilla.
Aquel avión era el Lady Be Good, un bombardero estadounidense B-24 Liberator que despegó en 1943 para su primera misión de guerra. Nunca regresó. Durante quince años, nadie supo qué fue de él ni de los nueve hombres que iban a bordo aquella noche.
Heather Penney tenía 26 años y era teniente de la Guardia Nacional Aérea en la base de Andrews, junto a Washington. Aquella mañana llegó a trabajar como un día cualquiera y recordaría siempre lo mismo: el cielo estaba de un azul intenso, sin una nube. Luego, el mundo se rompió.