«Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática» es un texto esencial de Lenin que refleja de manera magistral cómo las posturas más izquierdistas en lo teórico pueden devenir en la práctica en puro derechismo. Eso es lo que precisamente pasó con las tesis +
mencheviques que al calor de la revolución de 1905 defendían una actuación puramente proletaria, al margen de la toma del poder, una política de oposición y presión desde afuera a la burguesía democrática. Esta postura aparece como la consecuentemente revolucionaria, comunista +
pero Lenin rápidamente se encarga de señalar su error básico: bajo el pretexto de que nos encontramos ante una revolución democrática burguesa las tesis mencheviques rebajan el margen de actuación del proletariado al convertirla en una mera fuerza de oposición y no dirigente.
En la práctica los mencheviques sometían al proletariado al liderazgo burgués, lo contrario a lo defendido por los bolcheviques: debe ser el proletariado, en alianza con el campesinado, quien dirija la revolución democrática contra el zarismo. Sólo la alianza obrero-campesina +
podía llevar de manera consecuente la revolución, implantando la totalidad de las políticas democráticas (la República) frente a la inconsistencia de la burguesía liberal y la burguesía democrática, afines a pactar con el zarismo a cambio de pequeñas reformas.
El operar en un marco burgués no es perjuicio para el proletariado sino al revés, sólo su actuación consecuente, su hegemonía como clase revolucionaria permite llegar hacia los límites de la revolución democrática, límites indispensables para la lucha socialista.
Este mismo debate lo podemos ver en lo respectivo a las luchas de liberación nacional y las luchas anticoloniales. El izquierdismo muta en derechismo al señalar que, al ser marcos democrático-burgueses el proletariado y los comunistas deben ser meras fuerzas de oposición+
desde abajo. La verdadera política comunista es educar al proletariado y forjar su independencia política, y a través de ésta ser la fuerza dirigente de la revolución democrática, ejercer la hegemonía sobre las otras fuerzas y posibilitar el marco para la revolución socialista.
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh
Uno de los aspectos principales del 18 de Julio es que no se trató de un golpe de Estado de viejos tipo, sino que una vez fracasado en la mitad de España los golpistas tienen claro que hay que llevar adelante una limpieza por todo el país, una guerra total.
Los fascistas cometieron un exterminio planificado desde los mandos militares y justificado por las instituciones judiciales que establecían en los territorios que conquistaban. No sólo asesinatos masivos, también disciplinamiento mediante la represión y el robo masivo a los +
asesinados. Miles de fortunas se comentaron sobre el exterminio que los fascistas llevaron a cabo entre 1936-1939 y muchas familias que hoy mandan están unidas con un hilo de sangre a aquellos años.
La crítica que Lenin realiza al economismo en el ¿Qué hacer? es el señalamiento particular de un problema que afectaba a toda la socialdemocracia internacional: la división en un ala reformista, oportunista y un ala revolucionaria que no renunciaba al marxismo y a sus principios.
Lo novedoso de Lenin es que su lucha ideológica se encuentra enlazada a los problemas organizativos, estratégicos y tácticos del partido revolucionario. Mientras que los partidos socialdemócratas occidentales de la II Internacional enfrentaban al oportunismo solamente de manera +
formal, mediante decretos, pero sin desligar a este del marco organizativo del partido Lenin descubre que es necesario trazar una línea de demarcación entre el marxismo y el economismo, entre el ala revolucionaria y el oportunista, que las divergencias ideológicas tenían su +
Los comunistas no apoyamos el terrorismo individual como método de lucha independientemente del disfraz con el que se lo encubra, pero lo condenamos sólo en tanto que método de lucha ineficaz para la organización revolucionaria del proletariado y nada más.
Un cerdo capitalista muerto es un cerdo capitalista menos, más si es el CEO de una aseguradora que ha arruinado miles de vidas proletarias. No nos da ninguna pena que un obrero le ajuste las cuentas al burgués de turno, sólo lamentamos que el peso del sistema caiga sobre él.
Pero el terrorismo individual siempre ha sido un método ineficaz de lucha porque por cada golpe la burguesía es capaz de asestar mil más contundentes, y porque muchas veces lejos de dotar de conciencia al conjunto de la clase la dispersa ideológicamente más.
Esto es importante. Desde los medios de comunicación a los agitadores de extrema derecha se está construyendo relato para no poner el foco en los culpables de la tragedia: la burguesía, desde la patronal a sus políticos. Hay que dar la batalla contra la propaganda reaccionaria.
Las migajas de Amancio Ortega mientras Inditex abre en plena DANA, Roig presentándose en zona afectada cuando Mercadona dejó a la merced del temporal a sus trabajadores y ahora DESTRUYE comida mientras se persigue a los que se buscan la vida.
El discurso de la fraternidad nacional busca ocultar que en la tragedia se ha mostrado con toda su crudeza la contradicción de la sociedad de clases. No hay fraternidad, hay solidaridad de los de abajo con los de abajo. No debemos dejar que impongan sus términos.
Este discurso es una falsa dicotomía que opone clase trabajadora e identidades, como si una persona LGTB o racializada no pudiera ser un proletario explotado.
Pero esta falsa dicotomía es resultado de un error más profundo, la incomprensión del materialismo histórico-dialéctico.
El error grave sobre el que orbita este discurso es la incomprensión de la dialéctica de lo universal y lo particular, es el quedar atrapado en una universalidad abstracta que en este plano es la reducción de la explotación del proletariado al hecho económico inmediato.
Esto supone convertir una verdad —el proletariado como clase explotada que sustenta el modo de producción capitalista a través de la extracción de plusvalor y la valorización de capital— en una falsedad, porque obvia las distintas formas concretas en las que se da esa explotación
España no tuvo colonias, tuvo virreinatos cuya economía estaba orientada al beneficio peninsular, con un monopolio comercial por parte de España y con una jurisdicción desigual para indios con respecto a los españoles. Vamos, características coloniales de toda la vida.
Conforme más autonomía adquieren los virreinatos y se crea su mercado interior más se aleja de la península, lo que asienta las bases del independentismo americano. Podemos también hablar de las sucesivas oleadas de rebelión y resistencia indígenas, pero no eran colonias, claro.
El problema de base está en que la historiografía españolista, como historiografía fundamentalmente burguesa, es incapaz de acercarse científicamente al conocimiento histórico porque conlleva una contradicción con su posición de clase actual. Incluso aceptando sus premisas +