En el aspecto sindical las limitaciones son claras: los grandes sindicatos burocratizados (UGT/CCOO) lanzaron parones simbólicos cuyo trasfondo real era mostrar apoyo hacia la política vergonzante del gobierno de PSOE-SUMAR.
El error grave radica en los sindicatos alternativos +
y en la aceptación de una práctica burocrática de convocatoria de huelga desde arriba, sin dar verdadero soporte a los trabajadores para realizar asambleas y actos informativos en los puestos de trabajo capaces de movilizar a amplias capas del proletariado.
En contraposición a la debilidad del movimiento obrero nos encontramos con que ha sido el movimiento estudiantil quien ha liderado desde las aulas a las calles las movilizaciones pro-palestinas, radicalizando a cientos de jóvenes que se han acercando a posiciones revolucionarias.
Reconocemos la acción de vanguardia ejercida por los estudiantes, pero creemos que es un error contentarse simplemente con la amplia movilización juvenil.
Como señalaron los camaradas de @kursant_1917, es necesario un abordaje estratégico más amplio.
La propuesta que Proletariat y @kursant_1917 hemos lanzado al conjunto del MCE es la necesidad de proletarizar las filas comunistas; volver a hacer del centro de trabajo el espacio de actuación base con la finalidad de organizar políticamente al proletariado desde éste.
Este cambio de marco estratégico es necesario si queremos superar las limitaciones del movimentismo de tipo juvenil-estudiantil, el cual pese a las movilizaciones realizadas apenas ha realizado un daño real a los estados del centro imperialista partícipes del genocidio en Gaza.
¿Cómo llevar adelante ésta táctica de proletarización desde la óptica anti-imperialista?
Nuestra agitación ha hecho hincapié en señalar a Israel no sólo como enclave del imperialismo occidental, sino a todo el capital financiero que a través del ente sionista explota Palestina.
El MS, a través de @DSocialista_ ha realizado una gran labor de esclarecimiento de los nexos del capital financiero occidental (y español) con el genocidio en Gaza, pero su marco estratégico juvenil actúa como impedimento para la influencia en capas más hondas del proletariado.
La puesta en práctica de la táctica de proletarización de las filas comunistas desde la óptica anti-imperialista debe llevar a consciencia al proletariado la comprensión de que el genocidio en Gaza no es un problema que sucede a kilómetros de aquí, sino que es perpetrado +
por las mismas empresas que nos explotan día a día, los mismos fondos buitre que nos niegan la posibilidad de tener una vivienda y la misma clase social que se enriquece a costa de nuestro trabajo. Es enlazar la lucha anti-imperialista a los intereses de nuestra clase.
El movimiento anti-imperialista debe coordinar la acción del proletariado de los países colonizados y dependientes con el proletariado de los países del centro imperialista.
Los comunistas debemos mostrar los mecanismos de explotación como fase superior del capitalismo.
Aquí es donde la táctica de la proletarización muestra su importancia práctica: la organización política del proletariado del centro imperialista desde los centros productivos nos permite desplegar una acción de sabotaje más profunda, golpear donde más duele al capital.
La huelga del 15-O fue un paso hacia esa dirección, pero su inserción en un marco estratégico erróneo limitó su efecto real.
¿Cuál es nuestra tarea? Superar el marco estratégico estudiantil hegemónico en el MCE.
Esa es la propuesta que lanzamos a los comunistas conscientes.
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El comienzo fue la huelga general de Manresa de 1946, que comenzó principalmente al sector textil con parones en la actividad laboral y terminó con una huelga general en donde los obreros se enfrentaron en las calles con la policía fascista.
Manresa fue la chispa que incendió toda España: las huelgas obreras comenzaron a producirse en Madrid —en donde los obreros coordinaron la huelga con los ataques de la guerrilla antifranquista— Valencia, Ferrol y también en toda Euskadi.
El fascismo no se impone de la noche a la mañana, la burguesía va allanando el terreno para la fascistización de la sociedad como única forma de garantizar la acumulación de capital.
No queda ningún remanente progresista en el liberalismo, por eso dan alas al fascismo.
Es uno de los caracteres principales del viraje de la burguesía como clase social bajo el capitalismo decadente: la burguesía reniega de su historia revolucionaria y da alas a la reacción más negra con el fin de mantener su poder como clase dominante.
A ello hay que sumar que el fascismo de nuestros días no es el fascismo de los años 30, que debido al auge del movimiento obrero y de la revolución socialista hacía gala de una demagogia obrerista con el fin de erosionar las filas del proletariado.
Si entendemos a Israel como un enclave esencial del imperialismo occidental hay que ser conscientes de que a éste no se le puede enfrentar con proclamas abstractas, sino golpeando donde más les duele: atacar el complejo político-económico en el centro imperialista.
Los camaradas de Kursant ponen sobre la mesa una cuestión esencial: hay que cambiar el paradigma estratégico del movimiento comunista, pasar del paradigma activista-estudiantil para plantear seriamente la necesidad de proletarizar nuestras filas.
Como llevamos meses defendiendo ambos destacamentos, la Reconstitución del Partido Comunista pasa por la organización política de la clase obrera desde los centros de trabajo, la conquista de los elementos más avanzados de la clase y la fusión del socialismo +
Si el genocidio en Gaza viene provocado por la voracidad del imperialismo occidental es debido a que precisamente Israel, y su política colonial sobre Palestina, constituye un marco que garantiza plenamente la realización de dichos intereses imperialistas.
A partir de este punto es IMPOSIBLE igualar la política colonial de Israel como encarnación del imperialismo occidental con la Resistencia Palestina (sean sus facciones burguesas, sean reaccionarias). No se puede igualar al colonizador el con sujeto colonizado.
Estamos viviendo estos días una campaña masiva de criminalización hacia el movimiento propalestino.
Si a algo se debe esta campaña es al paso de la denuncia abstracta al boicot activo, la presión por todos los medios para aislar a Israel y denunciar su política genocida.
¿Cuál es la reacción de la burguesía? Por su ala izquierda, representada por PSOE/Sumar/Podemos, vemos nuevamente intentos de cooptación y corporativización del movimiento popular, intentándolo ligar con la política del Gobierno. Una actuación que no tiene nada que ver con +
una representación de los intereses propalestinos por parte del gobierno de PSOE-Sumar sino una forma de limar y dirigir las protestas a favor de la política del Estado, que hasta hace bien poco comerciaba armamento con Israel y daba soporte a su actuación genocida.
En 2021 el gobierno de PSOE-Podemos desplegó tanquetas para reprimir la huelga, ayer varios compañeros fueron detenidos. La represión muestra el carácter de clase del Estado, un aparato al servicio de la clase que nos explota cada día: la burguesía.
El dispositivo de represión del Estado es tan amplio que están utilizando policías de paisano para actuar solapadamente en los bares de los trabajadores con el fin de identificarlos y detenerlos.