El fascismo es el programa de salvación del capital en tiempos de crisis. Imperialismo, chovinismo, violencia y recrudecimiento de la explotación.
Los comunistas debemos ser la vanguardia del movimiento antifascista de masas.
¿Cuáles son los caracteres del fascismo de nuestros días? La demagogia anticapitalista ha desaparecido. Hoy el chovinismo y el imperialismo fascista se combinan con el programa ultraliberal que busca poner fin al sueño socialdemócrata del reparto social del Estado del Bienestar.
El fascismo es una forma de ofensiva burguesa capaz de aunar los intereses del gran capital con la desesperación de las capas medias en proletarización que buscan mantener a toda costa su posición social. Esta es la esencia del fascismo como Partido de Nuevo Tipo de la burguesía.
Hoy no existe un movimiento obrero fuerte al que combatir. La demagogia social fascista de nuestros días está orientada a aglutinar a esas capas intermedias en un programa que garantice a toda costa la acumulación de capital en tiempos de crisis.
El fascismo de nuestros días lleva adelante la violencia contra la clase obrera atacando a sus sectores más empobrecidos: el migrante como encarnación de todos los males, la defensa de los propietarios y el señalamiento de los pobres como lacra social.
Los comunistas debemos ser la columna vertebral del frente antifascista de masas.
Reconstituir el Partido Comunista como órgano superior de la lucha de clases del proletariado es la primera tarea a abordar para llevar adelante la ofensiva antifascista.
No bastan los llamamientos abstractos a la organización.
Enfrentar el programa de ofensiva capitalista del fascismo necesita de organizar la respuesta proletaria desde los centros de trabajo a las calles, fundir el socialismo con las masas, estar presentes en todos los frentes.
En los próximos días lanzaremos nuestro análisis-propuesta política de lucha contra el fascismo.
Mientras tanto nos sumamos a las convocatorias realizadas en estos días y llamamos a todos los obreros conscientes a su participación.
Sólo el comunismo puede detener la barbarie.
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En el aspecto sindical las limitaciones son claras: los grandes sindicatos burocratizados (UGT/CCOO) lanzaron parones simbólicos cuyo trasfondo real era mostrar apoyo hacia la política vergonzante del gobierno de PSOE-SUMAR.
El error grave radica en los sindicatos alternativos +
y en la aceptación de una práctica burocrática de convocatoria de huelga desde arriba, sin dar verdadero soporte a los trabajadores para realizar asambleas y actos informativos en los puestos de trabajo capaces de movilizar a amplias capas del proletariado.
El comienzo fue la huelga general de Manresa de 1946, que comenzó principalmente al sector textil con parones en la actividad laboral y terminó con una huelga general en donde los obreros se enfrentaron en las calles con la policía fascista.
Manresa fue la chispa que incendió toda España: las huelgas obreras comenzaron a producirse en Madrid —en donde los obreros coordinaron la huelga con los ataques de la guerrilla antifranquista— Valencia, Ferrol y también en toda Euskadi.
El fascismo no se impone de la noche a la mañana, la burguesía va allanando el terreno para la fascistización de la sociedad como única forma de garantizar la acumulación de capital.
No queda ningún remanente progresista en el liberalismo, por eso dan alas al fascismo.
Es uno de los caracteres principales del viraje de la burguesía como clase social bajo el capitalismo decadente: la burguesía reniega de su historia revolucionaria y da alas a la reacción más negra con el fin de mantener su poder como clase dominante.
A ello hay que sumar que el fascismo de nuestros días no es el fascismo de los años 30, que debido al auge del movimiento obrero y de la revolución socialista hacía gala de una demagogia obrerista con el fin de erosionar las filas del proletariado.
Si entendemos a Israel como un enclave esencial del imperialismo occidental hay que ser conscientes de que a éste no se le puede enfrentar con proclamas abstractas, sino golpeando donde más les duele: atacar el complejo político-económico en el centro imperialista.
Los camaradas de Kursant ponen sobre la mesa una cuestión esencial: hay que cambiar el paradigma estratégico del movimiento comunista, pasar del paradigma activista-estudiantil para plantear seriamente la necesidad de proletarizar nuestras filas.
Como llevamos meses defendiendo ambos destacamentos, la Reconstitución del Partido Comunista pasa por la organización política de la clase obrera desde los centros de trabajo, la conquista de los elementos más avanzados de la clase y la fusión del socialismo +
Si el genocidio en Gaza viene provocado por la voracidad del imperialismo occidental es debido a que precisamente Israel, y su política colonial sobre Palestina, constituye un marco que garantiza plenamente la realización de dichos intereses imperialistas.
A partir de este punto es IMPOSIBLE igualar la política colonial de Israel como encarnación del imperialismo occidental con la Resistencia Palestina (sean sus facciones burguesas, sean reaccionarias). No se puede igualar al colonizador el con sujeto colonizado.
Estamos viviendo estos días una campaña masiva de criminalización hacia el movimiento propalestino.
Si a algo se debe esta campaña es al paso de la denuncia abstracta al boicot activo, la presión por todos los medios para aislar a Israel y denunciar su política genocida.
¿Cuál es la reacción de la burguesía? Por su ala izquierda, representada por PSOE/Sumar/Podemos, vemos nuevamente intentos de cooptación y corporativización del movimiento popular, intentándolo ligar con la política del Gobierno. Una actuación que no tiene nada que ver con +
una representación de los intereses propalestinos por parte del gobierno de PSOE-Sumar sino una forma de limar y dirigir las protestas a favor de la política del Estado, que hasta hace bien poco comerciaba armamento con Israel y daba soporte a su actuación genocida.