ORGANIZACIÓN COMUNISTA CONTRA LA EXPLOTACIÓN DE LA MUJER
En su «Contribución a la historia del movimiento proletario femenino alemán» Clara Zetkin aborda el origen del movimiento femenino desde las primeras demandas burguesas a la organización de las mujeres proletarias.
En el se trazan las líneas de demarcación entre el movimiento feminista burgués y el movimiento proletario, pero especialmente cómo dentro de éste el marxismo, estadio científico del socialismo, se enfrenta a las corrientes que sabotean la importancia de la explotación femenina.
Zetkin narra cómo en un primer momento los obreros se oponían a la incorporación de la mujer a la industria ya que eran explotadas como mano de obra barata por parte de los burgueses, que utilizaban a las obreras para reducir el salario de sus homólogos masculinos.
Se trata de una época de inmadurez ideológica en el seno del proletariado que se manifestaba en que, comprendiendo correctamente la brutalidad de la explotación de las obreras en las fábricas, se proponía como solución la prohibición total del trabajo industrial femenino.
Esta inmadurez ideológica del proletariado hacía incomprensible el lado progresivo que tenía la incorporación de la mujer al trabajo industrial en lo que respecta a la conquista de la libertad económica de la mujer. Las demandas obreras, irónicamente, solamente reemplazban +
una forma de esclavitud por otra: de la explotación salarial propia del trabajo industrial a la limitación de la mujer al trabajo doméstico, a las fronteras infranqueables del hogar y la familia, sin comprender la importancia progresista de la independencia económica de la mujer.
Estos posicionamientos serán reforzados, según Zetkin, por el socialismo lasalleano. Como es conocido, la teoría socialista de Lasalle se fundamentaba en la ley de hierro de los salarios: los obreros solamente pueden percibir el salario mínimo necesario para su subsistencia.
De esta tesis se deducía la imposibilidad de la subida salarial mediante la lucha obrera y la necesidad de orientar esta hacia la abolición del salariado y la propiedad privada.
¿Qué consecuencias tenia para el movimiento femenino? Si es imposible mejorar las condiciones+
de vida del proletariado a través de la lucha por el salario y el fin debe ser la abolición de la propiedad privada, es inútil organizar de manera particular a las propias mujeres ya que estas deben solamente apoyar a sus compañeros masculinos en la lucha.
¿A qué os recuerda esta posición? A nosotros al revisionismo contemporáneo en su vertiente derechista, el cual limita la cuestión femenina a una lucha parcial, secundaria, que ya se solucionará no se sabe bien cómo a través de la lucha obrera sin abordar sus particularidades.
Este revisionismo derechista en el seno del comunismo es la contraparte del revisionismo feminista que asume acríticamente la interseccionalidad como modelo en donde distintas luchas separadas se van conectando de manera exterior cada uno desde situaciones aisladas.
Por el contrario el marxismo comprende la cuestión femenina como una forma particular de la universalidad que constituye la explotación clasista; no es una lucha secundaria sino la manera en la que se concretiza para las mujeres obreras la explotación.
Zetkin señala este aspecto como diferencial que separa los socialismos anteriores al estadio científico del socialismo que constituye el marxismo, el cual no se limitará a aupar las demandas de las obreras sino explicar la especificidad de su opresión.
Las secciones marxistas de la I Internacional sirvieron de palanca para fortalecer la lucha de las obreras y su organización sindical y política al lado de sus compañeros masculinos, pero sin negar en ningún momento su especificidad.
El comunismo revolucionario comprendió la lucha de las proletarias no como una lucha parcial, sino una de las formas particulares de la lucha del proletariado por su total emancipación. Ejemplo de ello es el clásico estudio de Bebel sobre la mujer y el socialismo.
Así, la lucha de la mujer proletaria no es diluida en una lucha obrera abstracta, sino articulada dentro de la estrategia comunista del proletariado revolucionario. Este mismo espíritu fue el que inspiró a la Zhenodtel, organización de mujeres dentro del Partido Bolchevique.
Recuperar hoy a Eleanor y Laura Marx, a Clara Zetkin, a Aleksandra Kollontai, Anuradha Gandhy, Assata Shakur, a Vania Bambirra y a otras muchas camaradas no es un movimiento folclórico, es reconstituir el comunismo como emancipación que rompe todas las cadenas de la explotación.
El texto de Clara Zetkin está disponible para su lectura online, os dejamos enlace porque es desde luego una aportación indispensable para comprender el paso del movimiento feminista burgués a la lucha femenina socialista.
La reducción del proletariado de los países imperialistas a aristocracia obrera ha sido durante décadas un comodín utilizado para abandonar la organización política del proletariado y lanzarse a la búsqueda de supuestos nuevos sujetos revolucionarios.
Esa es la principal tesis que los camaradas buscan demoler con su nuevo texto, especialmente los posicionamientos tercermundistas que reducen la acción comunista en los países imperialistas a ser meros espectadores pasivos ante el surgimiento de revoluciones en la periferia.
El debate acerca del papel de la aristocracia obrera en los países imperialistas tanto en su función como correa de transmisión burguesa pero también como estrato de clase concreto tiene una finalidad estratégica y táctica: saber precisamente qué sectores del proletariado+
El fascismo es el programa de salvación del capital en tiempos de crisis. Imperialismo, chovinismo, violencia y recrudecimiento de la explotación.
Los comunistas debemos ser la vanguardia del movimiento antifascista de masas.
¿Cuáles son los caracteres del fascismo de nuestros días? La demagogia anticapitalista ha desaparecido. Hoy el chovinismo y el imperialismo fascista se combinan con el programa ultraliberal que busca poner fin al sueño socialdemócrata del reparto social del Estado del Bienestar.
El fascismo es una forma de ofensiva burguesa capaz de aunar los intereses del gran capital con la desesperación de las capas medias en proletarización que buscan mantener a toda costa su posición social. Esta es la esencia del fascismo como Partido de Nuevo Tipo de la burguesía.
En el aspecto sindical las limitaciones son claras: los grandes sindicatos burocratizados (UGT/CCOO) lanzaron parones simbólicos cuyo trasfondo real era mostrar apoyo hacia la política vergonzante del gobierno de PSOE-SUMAR.
El error grave radica en los sindicatos alternativos +
y en la aceptación de una práctica burocrática de convocatoria de huelga desde arriba, sin dar verdadero soporte a los trabajadores para realizar asambleas y actos informativos en los puestos de trabajo capaces de movilizar a amplias capas del proletariado.
El comienzo fue la huelga general de Manresa de 1946, que comenzó principalmente al sector textil con parones en la actividad laboral y terminó con una huelga general en donde los obreros se enfrentaron en las calles con la policía fascista.
Manresa fue la chispa que incendió toda España: las huelgas obreras comenzaron a producirse en Madrid —en donde los obreros coordinaron la huelga con los ataques de la guerrilla antifranquista— Valencia, Ferrol y también en toda Euskadi.
El fascismo no se impone de la noche a la mañana, la burguesía va allanando el terreno para la fascistización de la sociedad como única forma de garantizar la acumulación de capital.
No queda ningún remanente progresista en el liberalismo, por eso dan alas al fascismo.
Es uno de los caracteres principales del viraje de la burguesía como clase social bajo el capitalismo decadente: la burguesía reniega de su historia revolucionaria y da alas a la reacción más negra con el fin de mantener su poder como clase dominante.
A ello hay que sumar que el fascismo de nuestros días no es el fascismo de los años 30, que debido al auge del movimiento obrero y de la revolución socialista hacía gala de una demagogia obrerista con el fin de erosionar las filas del proletariado.
Si entendemos a Israel como un enclave esencial del imperialismo occidental hay que ser conscientes de que a éste no se le puede enfrentar con proclamas abstractas, sino golpeando donde más les duele: atacar el complejo político-económico en el centro imperialista.
Los camaradas de Kursant ponen sobre la mesa una cuestión esencial: hay que cambiar el paradigma estratégico del movimiento comunista, pasar del paradigma activista-estudiantil para plantear seriamente la necesidad de proletarizar nuestras filas.
Como llevamos meses defendiendo ambos destacamentos, la Reconstitución del Partido Comunista pasa por la organización política de la clase obrera desde los centros de trabajo, la conquista de los elementos más avanzados de la clase y la fusión del socialismo +