El proletariado migrante es fuerza de trabajo que recibe peores salarios y ejerce presión sobre el proletariado local por su carácter superexplotado. Aquí el migrante no es culpable, sólo existe un culpable al respecto: la burguesía.
En vez de cimentar la unidad y consciencia revolucionaria de clase, Reconstrucción Comunista lo que hace es comprar el relato ultraderechista en donde se criminaliza al proletariado migrante. Éste es reducido a una “herramienta del capital”, como si el proletariado migrante +
no fuesen personas que huyen de la situación de pobreza, violencia y degradación que el imperialismo impone sobre los países dependientes. ¡Sobre esto no hay palabras por parte del chovinismo disfrazado de comunismo!
RC compra la desfiguración que los ultraderechistas han realizado del concepto de ejército industrial de reserva, mecanismo del capital por el cual se crea un constante ejército de obreros parados, semi-desocupados o precarios que ejercen presión sobre el resto.
El ejército industrial de reserva es un mecanismo capitalista que no actúa solo con el proletariado migrante, sino también entre las diferencias del proletariado entre zonas en un mismo país (ej: el proletariado andaluz/extremeño en Cataluña) y dentro de cada ramo de trabajo.
Es decir, el ejército industrial de reserva seguiría existiendo incluso si se cerrasen terminantemente las fronteras y se expulsase a todo migrante del país. La denuncia que RC hace no es más que racismo encubierto, al igual que cualquier organización ultraderechista al uso.
Es el discurso fascista de violencia intraobrera: se señala como enemigo al migrante, se azuza el odio entre los distintos estratos de la clase obrera y se antagonizan sus diferencias. ¿El resultado? Disgregación de la clase y de su consciencia como ser explotado.
Por el contrario los comunistas debemos poner el foco en la forma concreta de explotación del proletariado migrante en los países imperialistas.
Esta es la superexplotación, la cual permite extraer mayor plusvalía a través del aumento de la tasa de explotación.
Esto se realiza a través de tres mecanismos: aumento de la intensidad del trabajo, jornadas de trabajo draconianas y salarios por debajo de lo que el obrero necesita para reponerse como fuerza de trabajo, lo que da lugar a la devastación del obrero.
El proletariado migrante sufre más que cualquier otra capa obrera el ser exprimido hasta la última gota de vida y luego desechado. Numerosos son los casos de obreros/as migrantes asesinados a base de explotación despiadada de sus patrones.
Los comunistas debemos actuar comprendiendo las diferencias entre las formas de explotación del proletariado local y el migrante no para antagonizarlas como hace el fascismo, sino para cimentar a través de ella la unidad revolucionaria del proletariado.
La intervención de los comunistas en los centros de trabajo debe denunciar al patrón que superexplota al proletariado migrante y amenaza al obrero local azuzando el odio entre proletarios, así como oponer el internacionalismo al chovinismo que intoxica a nuestra clase.
Sabemos que RC/FO no se plantea nada de esto, pero es porque se han pasado abiertamente al campo fascista.
Somos los comunistas los que tenemos la tarea de enfrentar al fascismo y al capital que lo alimenta; cimentar la unidad revolucionaria del proletariado internacional.
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ORGANIZACIÓN COMUNISTA CONTRA LA EXPLOTACIÓN DE LA MUJER
En su «Contribución a la historia del movimiento proletario femenino alemán» Clara Zetkin aborda el origen del movimiento femenino desde las primeras demandas burguesas a la organización de las mujeres proletarias.
En el se trazan las líneas de demarcación entre el movimiento feminista burgués y el movimiento proletario, pero especialmente cómo dentro de éste el marxismo, estadio científico del socialismo, se enfrenta a las corrientes que sabotean la importancia de la explotación femenina.
Zetkin narra cómo en un primer momento los obreros se oponían a la incorporación de la mujer a la industria ya que eran explotadas como mano de obra barata por parte de los burgueses, que utilizaban a las obreras para reducir el salario de sus homólogos masculinos.
La reducción del proletariado de los países imperialistas a aristocracia obrera ha sido durante décadas un comodín utilizado para abandonar la organización política del proletariado y lanzarse a la búsqueda de supuestos nuevos sujetos revolucionarios.
Esa es la principal tesis que los camaradas buscan demoler con su nuevo texto, especialmente los posicionamientos tercermundistas que reducen la acción comunista en los países imperialistas a ser meros espectadores pasivos ante el surgimiento de revoluciones en la periferia.
El debate acerca del papel de la aristocracia obrera en los países imperialistas tanto en su función como correa de transmisión burguesa pero también como estrato de clase concreto tiene una finalidad estratégica y táctica: saber precisamente qué sectores del proletariado+
El fascismo es el programa de salvación del capital en tiempos de crisis. Imperialismo, chovinismo, violencia y recrudecimiento de la explotación.
Los comunistas debemos ser la vanguardia del movimiento antifascista de masas.
¿Cuáles son los caracteres del fascismo de nuestros días? La demagogia anticapitalista ha desaparecido. Hoy el chovinismo y el imperialismo fascista se combinan con el programa ultraliberal que busca poner fin al sueño socialdemócrata del reparto social del Estado del Bienestar.
El fascismo es una forma de ofensiva burguesa capaz de aunar los intereses del gran capital con la desesperación de las capas medias en proletarización que buscan mantener a toda costa su posición social. Esta es la esencia del fascismo como Partido de Nuevo Tipo de la burguesía.
En el aspecto sindical las limitaciones son claras: los grandes sindicatos burocratizados (UGT/CCOO) lanzaron parones simbólicos cuyo trasfondo real era mostrar apoyo hacia la política vergonzante del gobierno de PSOE-SUMAR.
El error grave radica en los sindicatos alternativos +
y en la aceptación de una práctica burocrática de convocatoria de huelga desde arriba, sin dar verdadero soporte a los trabajadores para realizar asambleas y actos informativos en los puestos de trabajo capaces de movilizar a amplias capas del proletariado.
El comienzo fue la huelga general de Manresa de 1946, que comenzó principalmente al sector textil con parones en la actividad laboral y terminó con una huelga general en donde los obreros se enfrentaron en las calles con la policía fascista.
Manresa fue la chispa que incendió toda España: las huelgas obreras comenzaron a producirse en Madrid —en donde los obreros coordinaron la huelga con los ataques de la guerrilla antifranquista— Valencia, Ferrol y también en toda Euskadi.
El fascismo no se impone de la noche a la mañana, la burguesía va allanando el terreno para la fascistización de la sociedad como única forma de garantizar la acumulación de capital.
No queda ningún remanente progresista en el liberalismo, por eso dan alas al fascismo.
Es uno de los caracteres principales del viraje de la burguesía como clase social bajo el capitalismo decadente: la burguesía reniega de su historia revolucionaria y da alas a la reacción más negra con el fin de mantener su poder como clase dominante.
A ello hay que sumar que el fascismo de nuestros días no es el fascismo de los años 30, que debido al auge del movimiento obrero y de la revolución socialista hacía gala de una demagogia obrerista con el fin de erosionar las filas del proletariado.